Aunque
ya habíamos vaticinado que ZP no agotaría la legislatura, pronóstico que admito
no entraña demasiado mérito, no puede evitarse resoplar con alivio al conocer
el plazo exacto de esa condena en forma de presidente inepto, armado de buenos
propósitos y desprovisto de todo lo preciso para llevarlos a cabo, que hemos
padecido durante casi ocho años.
La
etapa de Zapatero será recordada en los anales de la historia contemporánea
como la de la presidencia cosmética, del gobierno superficial y vacuo donde lo
único importante eran las apariencias.
Rubalcaba
sabía de sobra que, cada vez que intervenía, el presidente le estaba restando
votos, por lo que es de extrañar que le haya exigido que anuncie una fecha y se
aparte a un lado, y la prueba es que no ha tardado en sacar pecho y proclamar
que ahora es él quien manda en el partido. No en vano, es consciente de que no
existe efecto Rubalcaba, mera cocina de los chefs del CIS, y sí un contundente
efecto ZP, a quien los votantes no pueden ver ni en pintura.
A
la vez, uno contempla lo que ocurre en Estados Unidos, y no puede reprimir la
más insana de las envidias al comprobar cómo los dos grandes partidos son
capaces de acordar a un pacto de estado a diez años para sacar al país de la
crisis, máxime cuando se sabe a ciencia cierta que, en el improbable caso de
que los populares no obtuvieran mayoría absoluta, acabarían pactando con los
nacionalistas, que venderían su voto a cambio de otro bocado más a este
depauperado estado que ha sobrevivido, a duras penas, a dos legislaturas de
talante y despropósitos.
Lo
que resta por saber es si el gobierno entrante va a tener los arrestos precisos
para hacer lo que hay que hacer: tapar el agujero autonómico, la verdadera
causa de que el estado se esté yendo a pique, o se limitará a lo más fácil y
repercutirá el coste de la crisis a los de siempre subiendo impuestos,
aplicando el copago donde sea posible y recortando a empleados públicos y pensionistas.
6 comentarios:
El "problema" de Rajoy, uno de tantos, es que no dice lo que va hacer para no perder votos. Y digo yo que más allá de perderlos o no... convendría comunicar al ciudadano de que la situación es tan grave que necesita medidas, no parches. Por eso dudo de mi voto, JC, en especial por el tema autonómico donde el PP desbarra más...
El "problema" de Rajoy, uno de tantos, es que no dice lo que va hacer para no perder votos. Y digo yo que más allá de perderlos o no... convendría comunicar al ciudadano de que la situación es tan grave que necesita medidas, no parches. Por eso dudo de mi voto, JC, en especial por el tema autonómico donde el PP desbarra más...
El "problema" de Rajoy, uno de tantos, es que no dice lo que va hacer para no perder votos. Y digo yo que más allá de perderlos o no... convendría comunicar al ciudadano de que la situación es tan grave que necesita medidas, no parches. Por eso dudo de mi voto, JC, en especial por el tema autonómico donde el PP desbarra más...
Aurora:
Por desgracia, ni la sinceridad ni la honestidad son requisitos para ejercer la política.
Rafael:
Rubalcaba ha formado parte del gobierno que ha sumido al país en la crisis durante las dos últimas legislaturas, y mi forma de entender la política, desde el mero punto de vista práctico y tratando de desterrar simpatías y visceralidades, me dice que lo que hay que hacer es echarle (castigarle al rincón para que se piense bien lo que ha hecho). Además, conviene cambiar los gobiernos de cuando en cuando, por mera higiene institucional, y así podar cholletes antes de que se perpetúen.
Saludos a todos.
Pues habrá que cambiar por higiene, como comentas a mi tocayo, porque por ilusión la verdad es que no.
Saludos
Por higiene y por castigo, y, tal como se hace con los perros, hay que meterles los hocicos en su propia mierda para que no vuelvan a hacerlo.
Saludos.
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