Mariano Rajoy, el mismo al que se cuestionaba hace no mucho por parte de unos y otros, era recibido el pasado fin de semana en loor de multitudes. En el extremo opuesto, ZP, que por esas mismas fechas era proclamado como poco menos que un líder visionario o un santo laico, se ha convertido ahora mismo un peso muerto y ni siquiera quiere aparecer en los actos del partido, para los que delega en Rubalcaba.
Con todo esto quiero decir que el supuesto carisma y don de gentes que se supone poseen algunos políticos no es otra cosa que la erótica del poder, la sombra del alto árbol a la que todos quieren arrimarse.
Mostrando entradas con la etiqueta Las cosas del poder. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Las cosas del poder. Mostrar todas las entradas
lunes, 24 de enero de 2011
miércoles, 21 de julio de 2010
La soledad del gobernante de fondo.
No quieren a ZP en Rodiezmo. Posiblemente, él tampoco deseara ir, y le presentan la ocasión en bandeja. A decir verdad, da la impresión de que no le complaciese mostrarse en público, al menos entre multitudes, como lo prueba lo que menudean sus apariciones. Y este hecho no sólo obedece al temor a ser abucheado, ni a que se sienta dolido por haber perdido el amor del pueblo, sino porque sufre el síndrome que la Moncloa, que ya padecieran en su día González y Aznar tras ser reelegidos, una dolencia que se manifiesta en el distanciamiento entre el gobernante y su pueblo, al que contempla como una grey de la que el pastor se ocupa, pero con la que no se mezcla.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)