Para dar con la respuesta, no es preciso ser un genio ni devanarse los sesos: porque nunca se producen represalias, muy al contrario; en breve, el ministro Moratinos (también conocido como “Desatinos” por el ciudadano de a pie) hará una apresurada visita a Rabat, tras la cual el reino vecino, gracias a nuestra necesidad imperiosa de demostrar lo bien que marchan las relaciones bilaterales, obtendrá una nueva remesa de prebendas.
Visto lo visto, lo que me extraña es que los incidentes se espacien tanto.
miércoles, 18 de agosto de 2010
martes, 17 de agosto de 2010
Reconstrucción
Si ya con su anterior libro, “Ventajas de viajar en tren”, António Orejudo dejó a quien suscribe sin aliento y epatado por su complejidad y perfecta ejecución, la lectura de esta magistral novela le confirma que se enfrenta a uno de los escritores contemporáneos con mayor talento que ha tenido el placer de disfrutar.
Valiéndose de la figura de Miguel Servet como excusa, dibuja un esplendido retablo de la Europa renacentista, bullente de nuevas ideas y herejías, pero sin caer en el error de pergenar una historia prolija e inabordable, muy al contrario, pues no se puede aparcar la lectura hasta que se concluye el libro, sin duda demasiado pronto.
La experiencia te deja con ganas de rebuscar otras obras del autor en librerías de viejo y ansiando que salga a la luz un nuevo título
Valiéndose de la figura de Miguel Servet como excusa, dibuja un esplendido retablo de la Europa renacentista, bullente de nuevas ideas y herejías, pero sin caer en el error de pergenar una historia prolija e inabordable, muy al contrario, pues no se puede aparcar la lectura hasta que se concluye el libro, sin duda demasiado pronto.
La experiencia te deja con ganas de rebuscar otras obras del autor en librerías de viejo y ansiando que salga a la luz un nuevo título
miércoles, 11 de agosto de 2010
Dinero no habrá, pero para tonterías…
16.000 millones de euros, una cifra que marea si la traducimos a las antiguas pesetas. A eso ascienden los beneficios de las farmacéuticas que fabricaron la vacuna de la epidemia inexistente, la gripe A, la misma de la que tenemos millones de dosis pudriéndose en nuestros almacenes.
A mí, personalmente, lo que me satisfaría sería condenar a la directora de la OMS, Margaret Chan, a la ministra de los bichitos alevosos y prohibiciones tabaqueras, “la Trini”, y a cuantos de una forma y otra, por interés o por pura estulticia, contribuyeron a este dislate, a trabajos forzados de por vida, hasta que restituyeran una fracción de lo que nos ha costado la broma.
A mí, personalmente, lo que me satisfaría sería condenar a la directora de la OMS, Margaret Chan, a la ministra de los bichitos alevosos y prohibiciones tabaqueras, “la Trini”, y a cuantos de una forma y otra, por interés o por pura estulticia, contribuyeron a este dislate, a trabajos forzados de por vida, hasta que restituyeran una fracción de lo que nos ha costado la broma.
martes, 10 de agosto de 2010
Todos somos tontos
Al menos eso debe pensar “la Trini” cuando afirma que la decisión de concurrir a las primarias ha sido suya y sólo suya. Y ZP se reunió con Tomás Gómez el pasado sábado para preguntarle por la familia. ZP es un cadáver político, por eso el secretario de los socialistas de Madrid se le rió en sus barbas cuando este le requirió que se apartara para dejarle sitio a su niña bonita. También Camps es un cadáver político, ya trasnochado y putrefacto, que la ejecutiva del PP se empeña en sostener sobre el caballo electoral como si se tratara del mismísimo Cid redivivo.
Mientras tanto, científicos rusos aseguran que la ola de calor que asfixia el país es culpa de los americanos, sin duda a causa de que el bochorno les ha reblandecido la sesera. Ya solo falta, para tener algo de qué hablar en este agosto de tardes de plomo derretido, que alguien afirme poseer pruebas de que la escena de Armstrong hoyando la luna en realidad se filmó en un estudio de Holywood.
Mientras tanto, científicos rusos aseguran que la ola de calor que asfixia el país es culpa de los americanos, sin duda a causa de que el bochorno les ha reblandecido la sesera. Ya solo falta, para tener algo de qué hablar en este agosto de tardes de plomo derretido, que alguien afirme poseer pruebas de que la escena de Armstrong hoyando la luna en realidad se filmó en un estudio de Holywood.
viernes, 6 de agosto de 2010
Los renglones torcidos del Señor
Concurso: un cuento en mi blog
Nunca he sido creyente, aunque en verdad debiera decir que no lo era, pues, cuando la realidad te golpea como un puñetazo, no te puedes permitir el lujo del escepticismo.
El primer síntoma fue el cambio de carácter, que quise atribuir a la mudabilidad de las adolescentes. Las úlceras que aparecieron después fueron objeto de estudio de toda clase de especialistas, desde dermatólogos a oncólogos, sin resultados concluyentes. Entonces fue cuando su lengua comenzó a herir como si supiese con exactitud qué era lo que te podía causar mayor daño, justo cuando el hedor hizo insoportable el permanecer a su lado. Admito que llegué a odiarla –Dios me perdone– incluso llegué a pensar atrocidades, si bien con carácter efímero, pues el instinto paternal es una fuerza de asombroso ímpetu.
La desesperación determina que uno pruebe cualquier remedio, desde medicina Bantú a homeopatía: cualquier cosa antes de ver irse a mi hija sin hacer nada. Confieso haber incurrido en el ridículo más vergonzoso al ponerme en manos de algunos especimenes a los que antes siquiera me hubiese dignado a mirar. Aún así, jamás hubiese sospechado que ese viejo sacerdote pudiese ser la solución, pero cuando el agua bendita con la que la roció entró en ebullición al contacto con su piel y todos los pequeños objetos de la habitación comenzaron a volar hacia el párroco, que aguantó el chaparrón impasible, sin cesar de rezar entre dientes, al instante supe que, de haber alguien en el mundo capaz de ayudarla, era él.
– En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Por primera vez, comprendo lo que significan estas palabras, así como mi respuesta, “Amen”, así sea. El señor cuenta con extraños medios para lograr que sus hijos recuperemos la fe.
Nunca he sido creyente, aunque en verdad debiera decir que no lo era, pues, cuando la realidad te golpea como un puñetazo, no te puedes permitir el lujo del escepticismo.
El primer síntoma fue el cambio de carácter, que quise atribuir a la mudabilidad de las adolescentes. Las úlceras que aparecieron después fueron objeto de estudio de toda clase de especialistas, desde dermatólogos a oncólogos, sin resultados concluyentes. Entonces fue cuando su lengua comenzó a herir como si supiese con exactitud qué era lo que te podía causar mayor daño, justo cuando el hedor hizo insoportable el permanecer a su lado. Admito que llegué a odiarla –Dios me perdone– incluso llegué a pensar atrocidades, si bien con carácter efímero, pues el instinto paternal es una fuerza de asombroso ímpetu.
La desesperación determina que uno pruebe cualquier remedio, desde medicina Bantú a homeopatía: cualquier cosa antes de ver irse a mi hija sin hacer nada. Confieso haber incurrido en el ridículo más vergonzoso al ponerme en manos de algunos especimenes a los que antes siquiera me hubiese dignado a mirar. Aún así, jamás hubiese sospechado que ese viejo sacerdote pudiese ser la solución, pero cuando el agua bendita con la que la roció entró en ebullición al contacto con su piel y todos los pequeños objetos de la habitación comenzaron a volar hacia el párroco, que aguantó el chaparrón impasible, sin cesar de rezar entre dientes, al instante supe que, de haber alguien en el mundo capaz de ayudarla, era él.
– En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Por primera vez, comprendo lo que significan estas palabras, así como mi respuesta, “Amen”, así sea. El señor cuenta con extraños medios para lograr que sus hijos recuperemos la fe.
Cadena de errores
El primero en equivocarse es, como no, nuestro nunca lo bastante apreciado ZP, al pretender desbancar a Tomás Gómez, que no es precisamente un candidato modélico, sino un político gris, zafio y con menos sentido de la oportunidad que olfato político, por Trinidad Jiménez, que tampoco es que sea una ganga, pues ha demostrado, al frente de su ministerio, el mismo que tan mal gestionó una epidemia inexistente, ser mera y tosca fachada, como un decorado teatral. Y no es porque el primero, “per se”, sea mejor candidato que la segunda, sino porque ZP ha probado hasta la saciedad que es una suerte de Midas inverso que convierte en mierda todo lo que toca, y que cualquiera que trabaja en su gabinete se convierte en un cadáver político.
También se equivoca “la Trini”, que al mando de un ministerio sin competencias, siempre tan sumisa y obediente, quedaba estupenda en las fotos tras el consejo, al desempolvar la chupa de cuero, pues perder dos veces las mismas elecciones no redundará sino en acelerar su proceso de descomposición política.
Y también se equivoca Gómez, para qué negarlo, pues, al tener que ser llamado a capítulo, añade a su lista de virtudes el hecho de ser díscolo y levantisco, que, como todo el mundo, sabe son enormemente apreciadas en política.
También se equivoca “la Trini”, que al mando de un ministerio sin competencias, siempre tan sumisa y obediente, quedaba estupenda en las fotos tras el consejo, al desempolvar la chupa de cuero, pues perder dos veces las mismas elecciones no redundará sino en acelerar su proceso de descomposición política.
Y también se equivoca Gómez, para qué negarlo, pues, al tener que ser llamado a capítulo, añade a su lista de virtudes el hecho de ser díscolo y levantisco, que, como todo el mundo, sabe son enormemente apreciadas en política.
martes, 3 de agosto de 2010
No todo tiempo pasado fue mejor
Acabo de leer una recopilación de cuentos de Aldecoa, la que hizo su viuda, Josefina Rodríguez, y, tras haber leído hace poco dos libros de Martínez Mena y una recopilatoria del genero de los años 40 a 70, llego a la conclusión de que, al menos en este país, sí que se ha avanzado notablemente en el género del cuento.
Y no es que escriba mal Aldecoa (Dios me libre de hablar mal de él) , sino que se limita a construir una serie de estampas costumbristas, es cierto que de gran colorido y contenido social, pero estáticas, carentes de la transición y el conflicto que caracterizan al cuento moderno.
Y no es que escriba mal Aldecoa (Dios me libre de hablar mal de él) , sino que se limita a construir una serie de estampas costumbristas, es cierto que de gran colorido y contenido social, pero estáticas, carentes de la transición y el conflicto que caracterizan al cuento moderno.
martes, 27 de julio de 2010
La dictadura del paritarismo
Un amigo, que trabaja para una conocida empresa de juguetes, me pide un cuento infantil para colgar en el blog de la misma, y yo le cedo este. Cuál es mi sorpresa, cuando veo el citado blog y constato esto: han cambiado el personaje de la madre por un hermano, Luis, y además lo hacen de forma absolutamente chapucera, introduciendo primera persona en un texto narrado en tercera. Cuando requiero el porqué de que hayan desgraciado así mi cuento, me responden: “para que no sea sexista”.
Partiendo de que el cuento no es sexista en absoluto, incluso me atrevería a calificarlo de feminista militante (tiene gracia que afirme algo así cuando servidor tiene a gala no ser ni lo uno ni lo otro), pues arremete contra el cuento tradicional al uso, en el que ”las princesas son tontorronas y se dejan atrapar por el primer dragón que se encuentran”. Y resulta aún más gracioso que solucionen el supuesto (y por supuesto inexistente) sexismo cambiando un personaje femenino por uno masculino. O sea, que lo que es despectivo y denigrante (que no lo es) para una mujer, es bueno y edificante si se trata un varón.
Con esta vara de medir, debiéramos prohibir la Cenicienta (además de que todos los villanos son mujeres, exhibe un caso de explotación infantil), a Blancanieves, que realiza tareas denigrantes (limpiar y cocinar para los enanos) y a Pulgarcito, un claro ejemplo de abandono paterno.
Da pánico este integrismo ideológico, lo afirmo con toda rotundidad. Aterroriza esta gazmoñería estulta y simplona que impera, alimentada por el bibianismo y las doctrinas laicas de la Moncloa. Causa pavor esta nueva censura que nos tratan de imponer, sobre todo porque se trata de la peor de las censuras imaginable, la autocensura por temor a ser anatemizado al instante y convertirse en un proscrito por la mano de esta progresía ñoña que se ha instalado en el poder.
Y también, y sobre todo, da asco. Disculpen que les deje con la disertación a medias, pero debo ir a vomitar.
Partiendo de que el cuento no es sexista en absoluto, incluso me atrevería a calificarlo de feminista militante (tiene gracia que afirme algo así cuando servidor tiene a gala no ser ni lo uno ni lo otro), pues arremete contra el cuento tradicional al uso, en el que ”las princesas son tontorronas y se dejan atrapar por el primer dragón que se encuentran”. Y resulta aún más gracioso que solucionen el supuesto (y por supuesto inexistente) sexismo cambiando un personaje femenino por uno masculino. O sea, que lo que es despectivo y denigrante (que no lo es) para una mujer, es bueno y edificante si se trata un varón.
Con esta vara de medir, debiéramos prohibir la Cenicienta (además de que todos los villanos son mujeres, exhibe un caso de explotación infantil), a Blancanieves, que realiza tareas denigrantes (limpiar y cocinar para los enanos) y a Pulgarcito, un claro ejemplo de abandono paterno.
Da pánico este integrismo ideológico, lo afirmo con toda rotundidad. Aterroriza esta gazmoñería estulta y simplona que impera, alimentada por el bibianismo y las doctrinas laicas de la Moncloa. Causa pavor esta nueva censura que nos tratan de imponer, sobre todo porque se trata de la peor de las censuras imaginable, la autocensura por temor a ser anatemizado al instante y convertirse en un proscrito por la mano de esta progresía ñoña que se ha instalado en el poder.
Y también, y sobre todo, da asco. Disculpen que les deje con la disertación a medias, pero debo ir a vomitar.
jueves, 22 de julio de 2010
Parece qué fue ayer
ZP cumple hoy diez años al frente de su partido. Recuerdo que, entonces, todos dábamos por supuesto que se trataba de un tipo gris y anodino que habían colocado en el puesto para perder unas elecciones en cuyo resultado no cabía alentar la menor esperanza.
Es cierto que no atraviesa sus mejores momentos, maniatado por el nacionalismo radical que él mismo ha alentado en su partido y por el chantaje al que pretenden someterle los vascos si quiere contar con su apoyo, y con el país sumido en la peor crisis que se haya conocido desde la posguerra, en buena medida ocasionada por su pasividad y su negación de la realidad.
No obstante, también es cierto que “ese Bambi de acero”, tal como le calificó Guerra, le ha cortado las piernas a todos los que le encumbraron al cargo con las esperanza de sucederle tras las elecciones, y que ha tenido buen cuidado, con la excepción de sus dos rotwailers personales, Rubalcaba y Blanco, de que no medraran en el partido más que personajes aún más vacuos y anodinos que él mismo, por lo que el vacío tras su segura partida se antoja desolador, haciendo buena la máxima del otro Guerra, Gerrita, el torero: “Después de mí naide”.
Admito que parece que fue ayer, pero también que estos diez años, en particular los últimos seis, en los que ha detentado el poder, se antojan interminables, si bien nada en comparación con los dos que restan en el improbable caso de que agotara la legislatura.
Es cierto que no atraviesa sus mejores momentos, maniatado por el nacionalismo radical que él mismo ha alentado en su partido y por el chantaje al que pretenden someterle los vascos si quiere contar con su apoyo, y con el país sumido en la peor crisis que se haya conocido desde la posguerra, en buena medida ocasionada por su pasividad y su negación de la realidad.
No obstante, también es cierto que “ese Bambi de acero”, tal como le calificó Guerra, le ha cortado las piernas a todos los que le encumbraron al cargo con las esperanza de sucederle tras las elecciones, y que ha tenido buen cuidado, con la excepción de sus dos rotwailers personales, Rubalcaba y Blanco, de que no medraran en el partido más que personajes aún más vacuos y anodinos que él mismo, por lo que el vacío tras su segura partida se antoja desolador, haciendo buena la máxima del otro Guerra, Gerrita, el torero: “Después de mí naide”.
Admito que parece que fue ayer, pero también que estos diez años, en particular los últimos seis, en los que ha detentado el poder, se antojan interminables, si bien nada en comparación con los dos que restan en el improbable caso de que agotara la legislatura.
miércoles, 21 de julio de 2010
La soledad del gobernante de fondo.
No quieren a ZP en Rodiezmo. Posiblemente, él tampoco deseara ir, y le presentan la ocasión en bandeja. A decir verdad, da la impresión de que no le complaciese mostrarse en público, al menos entre multitudes, como lo prueba lo que menudean sus apariciones. Y este hecho no sólo obedece al temor a ser abucheado, ni a que se sienta dolido por haber perdido el amor del pueblo, sino porque sufre el síndrome que la Moncloa, que ya padecieran en su día González y Aznar tras ser reelegidos, una dolencia que se manifiesta en el distanciamiento entre el gobernante y su pueblo, al que contempla como una grey de la que el pastor se ocupa, pero con la que no se mezcla.
lunes, 19 de julio de 2010
Caídos del cielo
No siempre resulta sencillo sustraerse a los prejuicios, si bien se antoja una tarea imposible cuando te encuentras con alguien que parece haber nacido de pie, un tipo al que bautizaron Jorge y se hace llamar Ray para disfrutar de un nombre mestizo y pleno de sonoridad, al estilo de Truman Capote. No es fácil sentir simpatía por alguien con un aspecto a mitad de camino entre bohemio y moderno por quien las grandes editoriales parecen sentir debilidad, por un afortunado que se acuesta con cantantes famosas y top models, y reside en Nueva York.
Por eso admito que me enfrenté a la segunda novela de Ray Lóriga con un buen cargamento de prevenciones y juicios previos, aunque los abandoné casi de inmediato, ya que el comienzo me sorprendió gratamente, por más que la obra exhibiera ese estilo ascético y casi telegráfico que se impuso hace unos años, cuando se trataba de trasponer aquí la escritura de los cuentistas norteamericanos. No obstante, ahí quedó todo, pues el argumento se demostró vacuo y artificioso, al igual que los personajes, y resulta evidente que se empeña en extender hasta casi doscientas páginas una historia que apenas daría para veinte.
Hace tiempo afirmé que el éxito es el peor enemigo del escritor en ciernes (puede que de cualquiera), y este libro no redunda sino en reafirmar mi convencimiento. Cuando te publican cualquier cosa que escribas, no existe razón alguna para mejorar.
Por eso admito que me enfrenté a la segunda novela de Ray Lóriga con un buen cargamento de prevenciones y juicios previos, aunque los abandoné casi de inmediato, ya que el comienzo me sorprendió gratamente, por más que la obra exhibiera ese estilo ascético y casi telegráfico que se impuso hace unos años, cuando se trataba de trasponer aquí la escritura de los cuentistas norteamericanos. No obstante, ahí quedó todo, pues el argumento se demostró vacuo y artificioso, al igual que los personajes, y resulta evidente que se empeña en extender hasta casi doscientas páginas una historia que apenas daría para veinte.
Hace tiempo afirmé que el éxito es el peor enemigo del escritor en ciernes (puede que de cualquiera), y este libro no redunda sino en reafirmar mi convencimiento. Cuando te publican cualquier cosa que escribas, no existe razón alguna para mejorar.
jueves, 15 de julio de 2010
La honradez de los políticos
Partiendo de que uno no puede otorgar crédito por completo a lo que ve en internet, está información, que aparece en infinidad de páginas, asegura que la esposa de Montilla, que según esas mismas fuentes no contaría siguiera con el bachillerato, disfruta de 16 altos cargos. Este desmentido asegura que apenas ostenta 11, una cifra ridícula para tan meritoria formación, e incluso fuentes como el diario ABC se hacen eco de la noticia.
Todo el mundo sabe que las empresas públicas, cajas y similares son los abrevaderos donde se pagan los favores políticos, y ningún partido dice, y mucho menos hace, nada al respecto, porque ninguno está libre de pecado, aunque este caso resulta particularmente llamativo.
No podemos recortar los sueldos de los funcionarios y congelar las pensiones, y a la vez seguir permitiendo semejante saqueo corsario a las arcas públicas. Doy mi voto al que se comprometa a cortar de raíz este mangoneo.
Todo el mundo sabe que las empresas públicas, cajas y similares son los abrevaderos donde se pagan los favores políticos, y ningún partido dice, y mucho menos hace, nada al respecto, porque ninguno está libre de pecado, aunque este caso resulta particularmente llamativo.
No podemos recortar los sueldos de los funcionarios y congelar las pensiones, y a la vez seguir permitiendo semejante saqueo corsario a las arcas públicas. Doy mi voto al que se comprometa a cortar de raíz este mangoneo.
lunes, 12 de julio de 2010
La silla del águila
¿Qué le falta a la novela del mejicano Carlos Fuentes para que pueda ser considerada una obra maestra? La respuesta es bien sencilla: absolutamente nada.
Cuenta con una nutrida panoplia de personajes, densos y repletos de matices; también con un privilegiado escenario de fondo, la particular y nada sencilla política mejicana en un supuesto futuro a diez años vista, diecisiete desde que el libro saliera de la imprenta; y ante todo con una trama elaborada con el detalle y la prolija complejidad de la filigrana charra, además de un final de impacto, pero también abierto, que permite la posibilidad de una continuación.
La ejecución también resulta fresca e innovadora; la obra se aborda desde el estilo epistolar, circunstancia que le permite contar con la subjetividad que otorga la primera persona en una narración coral y polifónica.
Un libro para disfrutar, releer y recordar.
Cuenta con una nutrida panoplia de personajes, densos y repletos de matices; también con un privilegiado escenario de fondo, la particular y nada sencilla política mejicana en un supuesto futuro a diez años vista, diecisiete desde que el libro saliera de la imprenta; y ante todo con una trama elaborada con el detalle y la prolija complejidad de la filigrana charra, además de un final de impacto, pero también abierto, que permite la posibilidad de una continuación.
La ejecución también resulta fresca e innovadora; la obra se aborda desde el estilo epistolar, circunstancia que le permite contar con la subjetividad que otorga la primera persona en una narración coral y polifónica.
Un libro para disfrutar, releer y recordar.
martes, 6 de julio de 2010
Usar y tirar
Si algo ha de caracterizar a esta sociedad del S XXI que nos corresponde vivir, será el carácter efímero y perecedero de cuanto crea, ese espíritu de un sólo uso que parece impregnar todo lo que produce ¿Recuerda alguien cuándo fue la última vez que llevó a reparar una televisión o una cámara fotográfica?
Y no sólo se trata de artículos de consumo, sino que creamos mitos desechables (el paradigma Chiquilicuatre); incluso la literatura se comporta como producto de temporada, y resulta complicado que un título permanezca en los anaqueles (ya no hablo de los escaparates) de las librerías más que unas pocas semanas.
Todo esto viene a cuento de que después de encargar “El coleccionista de cabezas reducidas” y “Ejecutar a Schubert” en la casa del libro y unilibro, respectivamente, al cabo de unas semanas, en ambos casos me han indicado que los libros no se encuentran disponibles. Supongo que me tendré que quedar con la curiosidad, ya que tampoco son títulos que se encuentren con facilidad en las librerías. Podríamos denominar esto como “la maldición del autor contemporáneo”.
Y no sólo se trata de artículos de consumo, sino que creamos mitos desechables (el paradigma Chiquilicuatre); incluso la literatura se comporta como producto de temporada, y resulta complicado que un título permanezca en los anaqueles (ya no hablo de los escaparates) de las librerías más que unas pocas semanas.
Todo esto viene a cuento de que después de encargar “El coleccionista de cabezas reducidas” y “Ejecutar a Schubert” en la casa del libro y unilibro, respectivamente, al cabo de unas semanas, en ambos casos me han indicado que los libros no se encuentran disponibles. Supongo que me tendré que quedar con la curiosidad, ya que tampoco son títulos que se encuentren con facilidad en las librerías. Podríamos denominar esto como “la maldición del autor contemporáneo”.
miércoles, 30 de junio de 2010
La ley de la relatividad
Nuestros políticos parecen haber postulado una nueva variante de la famosa teoría, pero que nada tiene que ver con velocidades relativas (o quizá sí: la velocidad con la que pierden el juicio). De otro modo no podría comprenderse que, de forma sospechosamente unánime, todos los miembros del ejecutivo recalquen lo poco que desautoriza del estatuto catalán la sentencia del constitucional (también conocida como el parto de la burra) y se empeñen en mostrar este hecho como un fracaso de la oposición, y, por otra parte, el presidente Montilla, perteneciente al mismo partido y que haciendo honor al apellido parece haberse "amontillado", amenace con echarse al monte y abogar por la insurrección ciudadana.
Mientras tanto, nos suben el IVA y el gas, y la economía está como está, prueba irrefutable de que el afán de los políticos y lo que de verdad le importa (o debiera importarle, vaya usted a saber) al ciudadano cada vez se perfilan como espacios más disjuntos.
Mientras tanto, nos suben el IVA y el gas, y la economía está como está, prueba irrefutable de que el afán de los políticos y lo que de verdad le importa (o debiera importarle, vaya usted a saber) al ciudadano cada vez se perfilan como espacios más disjuntos.
lunes, 28 de junio de 2010
La delgada línea roja

En los últimos tiempos, oigo hablar a políticos de uno y otro signo de “la línea roja” en alusión a una suerte de límite moral que no se puede traspasar, y no deja de sorprenderme la facilidad con la que se tornan de uso común los errores de toda índole entre la caterva de iletrados que integran nuestra casta (sí, no he querido decir clase) política.
No albergo ninguna duda de que ni uno solo de los que pone la fase en su boca a la menor oportunidad ignora por completo el origen de la misma, acuñada por Howard Russel durante el asalto a Sebastopol (aunque la hizo popular la película protagonizada por Sean Penn) en referencia a la hilera de soldados escoceses dispuestos en formación de a dos, así como su verdadero significado, que hace referencia a la delgada línea que separa el heroísmo de la locura. No obstante, lo que más me sorprende es que nadie ridiculice a estos catetos y, muy al contrario, todo el mundo, periodistas incluidos, comience a imitarlos. Así nos luce el pelo.
viernes, 25 de junio de 2010
Accesinato medieval
En esta ocasión, se trata de un cuento realmente antiguo, en concreto el segundo que escribió un servidor, casi en la misma edad media en la que está ambientado, así que es de rigor que lo juzguen con la requerida indulgencia.
Pueden leerlo aquí.
Pueden leerlo aquí.
lunes, 21 de junio de 2010
Esteparios
La novela breve de bilbaíno Oscar Alonso Álvarez se lee con fruición en un par de horas, y sus noventa y seis páginas parecen hacerse muchas menos. El tema central de la obra, las andanzas de un asesino a sueldo, no se antoja demasiado original, pero la ejecución de la trama, sostenida con intensidad y tempo de cuento, resulta fresca y absorbente. Es cierto que me hubiera gustado un final menos convencional, pero, como dijo Joe E. Brown en la escena de “Con faldas y a lo loco”: “nadie es perfecto”
Otrosí
El libro de relatos, con el que Alfonso Martínez Mena ganó una de las primeras ediciones de prestigioso premio Tiflós, deja bastante que desear. Es cierto que el autor maneja con excelencia el ritmo narrativo, y que exhibe una admirable facilidad para atrapar en sus páginas personajes y situaciones, pero el resultado final, una serie de estampas impresionistas, no es lo que un servidor espera hallar cuando lee cuentos.
Tras mi anterior experiencia con el autor, no pensaba leer nada más del mismo, pero, al comprobar que se trataba de la obra que le había valido el Tiflos, no pude sustraerme a la tentación. Justo antes de este volumen, leí una obra crítica y antológica editada por Castalia Didáctica sobre el cuento español de 1940 a 1980, y parece evidente que el escritor Murciano es más tributario de las fuentes de la corriente realista imperante en aquellos tiempos que del conjunto de autores que revolucionaron el género (Borges, Cortazar, Carver, Ford…) y que han hecho de él lo que es en la actualidad. Por una vez, se puede negar la máxima manriquiana: “cualquier tiempo pasado fue mejor”.
Tras mi anterior experiencia con el autor, no pensaba leer nada más del mismo, pero, al comprobar que se trataba de la obra que le había valido el Tiflos, no pude sustraerme a la tentación. Justo antes de este volumen, leí una obra crítica y antológica editada por Castalia Didáctica sobre el cuento español de 1940 a 1980, y parece evidente que el escritor Murciano es más tributario de las fuentes de la corriente realista imperante en aquellos tiempos que del conjunto de autores que revolucionaron el género (Borges, Cortazar, Carver, Ford…) y que han hecho de él lo que es en la actualidad. Por una vez, se puede negar la máxima manriquiana: “cualquier tiempo pasado fue mejor”.
jueves, 17 de junio de 2010
La entelequia europea
A despecho de la abolición de fronteras y de la moneda única, la Unión Europea le suele hacer poco honor al nombre y, a la menor ocasión, los países miembros se apresuran a correr en pos de su propio provecho, aunque sea a costa de causar a otro un grave quebranto, en especial cuando se escucha tintinear el vil metal, tal como lo ha probado la canciller alemana y la prensa de su país al completo, que no ha demostrado reparos en actuar como vocera y mamporrera de la mandataria.
Parece poco verosímil que con estos mimbres se pueda urdir el trenzado del cesto europeo y, a la vista de los hechos, cómo se le va a poder reprochar a los nacionalistas su egoísmo, pues no hacen más que obrar del mismo modo, si bien a menor escala.
Cuando las cosas marchan como la seda, es muy sencillo comportarse civilizadamente, pero es avistar las penurias en lontananza y todos, nuestros mandatarios los primeros, nos apresuramos a sacar el animal superviviente que llevamos dentro y que nunca acabamos de desterrar.
Parece poco verosímil que con estos mimbres se pueda urdir el trenzado del cesto europeo y, a la vista de los hechos, cómo se le va a poder reprochar a los nacionalistas su egoísmo, pues no hacen más que obrar del mismo modo, si bien a menor escala.
Cuando las cosas marchan como la seda, es muy sencillo comportarse civilizadamente, pero es avistar las penurias en lontananza y todos, nuestros mandatarios los primeros, nos apresuramos a sacar el animal superviviente que llevamos dentro y que nunca acabamos de desterrar.
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