El hombre, en la superficie de la tierra, no tiene derecho a dar la espalda e ignorar lo que sucede en el mundo.

Fiódor Dostoievski (El jugador)

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Feminismo talibán

Diversas asociaciones de mujeres pretenden perpetrar un linchamiento moral y profesional del Juez Serrano por el mero hecho de expresar su opinión. Y lo más esperpéntico del caso estriba en que se trata de un magistrado de conducta profesional intachable, premiado por asociaciones de mujeres y protección de menores por su labor en pro de sus asociadas y defendidos. El artículo completo está aquí; léanlo y juzguen por Uds. mismos.

Mi opinión personal es que se limita a enunciar verdades de Pero Grullo, pero que nadie se atreve a postular, un nuevo ejemplo del “traje del emperador”. La realidad es tozuda y no se aviene a doblegarse bajo nuestros deseos, tal como toda discriminación positiva no deja de ser injusta, como la discriminación sin apellidos. Que Dios se apiade del juez, pues sus detractoras no van a hacerlo.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Mis buenos deseos

Para todos Uds., mis apreciados lectores:

Que el 2010 se les haga breve.

No se quejen de que no soy conciso (y original).

martes, 22 de diciembre de 2009

Cuento de navidad

Lleva encerrado más de tres horas en el coche, atrapado por el temporal. Aunque todavía le resta más de medio depósito de combustible, la tarde declina y nada invita a pensar que la carretera pueda despejarse ni que vaya a recibir alguna ayuda, perdido en esta comarcal. La nevada le forzó a detenerse en mitad de la cuesta, cuando lo hizo el auto que le precedía y fue incapaz de salir de los surcos de la rodada para rebasarlo. Unos minutos más tarde, apareció otro vehículo, el último que consiguió llegar hasta allí, el último confín de ninguna parte.

En lontananza, se divisa una pequeña construcción rústica, casi sepultada por la nieve. Cuando sospechó que de veras podía quedarse atascado, sopesó la posibilidad de acercarse hasta allí, pero no abrigaba la certeza de que estuviese habitada y distaba más de un kilómetro, campo a través. Además, en caso de que lo estuviese, ignoraba cómo podrían recibirle. A él mismo no le haría demasiada ilusión recibir la visita de un extraño, potencialmente hostil, cuando está a punto de anochecer. Entonces comienza a salir humo por la chimenea, despejando la mitad de las dudas. El conductor del vehículo precedente también ha debido reparar en esta circunstancia, porque sale del mismo y se dirige hacia la casa. Unos instantes después, el de atrás le sigue, y él mismo se apresura a imitarlos; no tiene claro si le darán cobijo, pero no quiere arriesgarse a llegar más tarde que los otros y que le digan que ya no pueden alojar a nadie más.

Sus improvisados compañeros se embozan en sus abrigos y bufandas para hurtarle algo del rostro al vendaval, que es capaz de introducirle nieve en los ojos y las orejas, a pesar de que se ha cubierto con la capucha y la sujeta cuanto puede con ambas manos. Cuando llaman a la puerta, al instante les invitan a pasar. Quien les ha franqueado la entrada es un inmigrante, en apariencia rumano, que apenas habla español. En su media lengua, parece que quiere preguntarles si alguno es médico. No terminan de comprender lo que ocurre hasta que les conduce al dormitorio, donde se encuentra su mujer, que ha roto aguas. Entonces repara en sus acompañantes y los reconoce al instante: uno de ellos es un político y otro un juez bastante mediático; ninguno le profesa excesiva simpatía, pues él es periodista y su grupo no ha tratado demasiado bien a ninguno de los dos.

En su juventud, fue socorrista de la Cruz Roja, e intenta recordar los rudimentos que le malenseñaron y nunca puso en práctica. El juez se erige en su improvisado ayudante y el político toma una de las manos de la mujer y trata – en vano, pues es evidente que no comprende nada- de tranquilizarla. Milagrosamente, sin duda porque apenas se han limitado a no entorpecer demasiado la labor de la naturaleza, el niño nace y parece encontrarse bien. El padre se lo agradece con efusión y después intenta darles a entender que lamenta no poder obsequiarles con nada, pues ellos mismos están atrapados y se han quedado sin comida. Entonces recuerda la cesta que le dieron esta tarde en redacción, y vuelve hasta el coche a por ella.

Mientras que el juez parte el lomo ibérico y el político busca unos vasos, descorcha la botella de cava.

– Bueno, aunque sólo sea por hoy, creo que podremos aparcar nuestras diferencias.

Tras brindar, Llamazares, Garzón y Miralles, se obsequian con un sincero y sorprendente abrazo fraternal.



PD: estos días me hallaré a caballo entre Aveinte (Ávila) y la oficina, así que disculpen si no actualizo el blog como les tengo habituados. Y, para los no españoles, el nombre de pila del periodista es Melchor, el del político Gaspar y el del juez Baltasar. Son personajes reales, bastante populares por estos lares, si bien dudo que fueran capaces de comportarse como en el cuento

viernes, 18 de diciembre de 2009

Ley de vida

Continúas conmigo porque nadie más recuerda la belleza de tu juventud. Porque sólo en mis ojos viejos están tus ojos jóvenes.

(Carlos Fuentes, "Todas las familias felices")

jueves, 17 de diciembre de 2009

Asuntos propios

Resulta llamativo reparar en cómo, a lo largo de los últimos tiempos, se ha convertido en práctica habitual llevar cualquier causa al terreno personal, reemplazando de este modo los razonamientos por emociones. Así, unas semanas atrás, escuchábamos a varios políticos nacionalistas (y no tanto) proclamar que una sentencia en contra del estatuto sería una afrenta para los catalanes, y, hace apenas unos minutos, un portavoz del gremio de taxistas afirmaba que la ley “omnibus” pretende humillarles.

Esta suerte de integrismo demuestra una innegable cerrazón, trasladando cualquier minucia al reducto donde nada es cuestionable y la menor disensión es considerada un atentado contra el honor. El hecho de que no permitamos que nadie discuta nuestros principios, en el fondo revela una evidente carencia de confianza en la solidez de los mismos.

Así nos va.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

El voto es el voto

ZP abandona la estrategia del “Sí, bwana” con el reino alauí, y se erige en defensor de la independencia del Sáhara, probando, una vez más, que le importa más arañar un voto que los intereses del estado.

Partiendo de que la apropiación del Sháhara fue un acto de taimado bandolerismo, perpetrado justo el momento más propicio, lo cierto es que, si lo consideran friamente, a los saharahuis les trae más cuenta integrarse de una vez en Marruecos que obtener la independencia, ya que, de asignarles un territorio, será el pedazo de desierto baldío que ahora ocupan.

martes, 15 de diciembre de 2009

Tácticas guerrilleras

Seguro que ustedes recuerdan algunas prácticas comerciales como aquella consistente en organizar una excursión para ver las casas colgantes de Cuenca y, a mitad de camino, efectuar una parada en un hotel, donde avispados comerciales trataban de embaucar a los incautos excursionistas para que adquiriesen un colchón de latex o una vaporeta.

Algo parecido es lo que pretendió hacer ayer el gobierno con los presidentes autonómicos. Por la mañana, al comenzar la reunión, no existía ninguna propuesta previa (se supone que, antes de celebrar una reunión así, debieran haberse producido multitud de negociaciones preliminares para acudir con un acuerdo casi consensuado), y, después de comer, les presentan un documento para que lo firmen, asumiéndolo en su totalidad y sin posibilidad de modificarlo.

Y, claro está, los que se han negado a firmarlo son unos irresponsables, unos antipatriotas y no tienen ningún sentido de estado. Pero lo más gracioso de todo es que mucha gente sigue dejándose embaucar por estas alharacas zapateristas.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Aforismo

Si te haces el tonto, es bastante probable que te tomen por tal.
Si te haces el listo, también.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Tres vidas de santos

Lo bueno que tiene ser un escritor de consolidada trayectoria y haber hecho rico varias veces a tu editor es que puedes sacar al mercado cualquier cosa que se te antoje. El propio autor reconoce que las tres obras que conforman el volumen, algunas más que otras, llevaban su tiempo durmiendo en el cajón (o en un recoveco del disco duro), y a buen seguro que su editor, que aguardaba impaciente el momento de volver a hacer caja con él, le pidió algo, y Eduardo Mendoza le ofreció esto, como le podía haber dado las sobras de la cena.

“La ballena”, la novela corta que encabeza el libro, es sin duda lo mejor del mismo. No es una obra maestra, ni por la que se recordará al autor, pero se lee bien. Los otros dos relatos, en realidad novelas hiperbreves, que integran la compilación (“El final de Duslav” y “El malentendido”), son obras menores y prescindibles, donde se hace patente que el autor hace aguas en cuanto que se sale de sus lugares comunes. A juicio de este pobre ignorante, Mendoza hace bueno lo que postula el protagonista del último relato cuando afirma que para él la literatura se reduce a mera forma, puro artificio.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Dinero no habrá, pero para tonterías…

Después de seguirle la corriente a la absurda (o sabe Dios qué) campaña de la OMS, ayer se pudo ver en televisión un anuncio que procuraba restarle importancia a la “gripa”, cómo no, rematado con la habitual coletilla “Gobierno de España”.

Un servidor se pregunta, dado que han metido la pata hasta el fondo pretendiendo que usemos mascarillas quirúrgicas y que nos restreguemos las manos con desinfectante industrial, si no les traería más cuenta quedarse calladitos, es un suponer.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Vecinos quisquillosos

Casi todo el mundo ha sufrido alguno de esos vecinos molestos, de esa clase que desconoce el término “estar al corriente de pagos” y acostumbra a erigirse en la mayor fuente de perturbaciones de la comunidad, circunstancia que no supone óbice para que exhiban por hábito quejarse de todo y de todos.

Si bien nadie se libra de los efectos nocivos de su compañía, siempre acostumbran a elegir una víctima predilecta, alguien que contemplan como su igual, si no su inferior, pero que, a sus ojos, disfruta de una existencia cómoda, regalada y, por supuesto, inmerecida, circunstancia que los convierte en el objeto primordial de sus iras.

Nosotros (España) somos la víctima; no se precisa demasiada perspicacia para averiguar la identidad de los vecinos quisquillosos.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Zapaterada

Dícese del acto consistente en alumbrar una idea peregrina, obligar al ministro del gremio a lanzar el globo sonda y, cuando la opinión pública se avalanza sobre el interfecto como una jauría de podencos enrabietados, negar la mayor y dejar al damnificado de turno con el culo al aire y una cara de tonto como para tirarle una foto.

Ayer mismo tuvimos ocasión de contemplar dos perfectos ejemplos con la ley de la patada en el router y la retirada de crucifijos de las aulas.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Revuelta de estibadores

El ejecutivo ZP procuraba compensar a los del dedo doblado sobre el ojo con una ley que tampoco los contentaba del todo (pues también aspiraban a que arremetiera contra las descargas P2P) y en apenas unas horas se le ha armado un revuelo en el patio que ha obligado a la ministra de cultura a reunirse de urgencia con alguno de los elementos “más representativos” de esta plataforma virtual e intangible.

Al margen de la nula legitimidad de una ley que pretendía cerrar páginas sin orden judicial, ZP, que (para algunas cosas) no es tonto, se ha percatado de que millones de votos amenazaban con quedarse atrapados en la tela de araña (por algo se llama web) cibernética, y apostaría a que (una vez más) el conato de ley se quedará en conato o, de prosperar, se reducirá a un engendro tan descafeinado que no satisfará ni a tirios ni a troyanos (algo, por otra parte, más propio de nuestro glorioso presidente).

lunes, 30 de noviembre de 2009

¿Juvenil?

Partiendo de la asunción de que un servidor ignora qué premisas debe cumplir una novela para ser considerada juvenil, no acabo de entender que “El asunto Galindo”, el último libro de Fernando Lalana, sea englobado en esta categoría.

Comencé a leer el libro en una biblioteca pública, mientras que acudía con mis hijos a un cuentacuentos, porque se exhibía en el expositor de novedades y me llamó la atención la portada. Al final, me enganchó, y no lo he terminado del tirón porque uno debe hacer frente a las responsabilidades familiares. Se trata de una novela negra, construida con precisión e infundida de un permanente y siempre dosificado sentido del humor. Algunas de las deducciones del protagonista, demasiado alambicadas, al estilo Conan Doyle, hubieran estado de más, pues la historia no las precisa, si bien supongo que habrá a quienes le guste este tipo de filigranas.

Es cierto que en la novela no aparece sexo explícito, ni violencia gratuita, pero hay un asesinato (ejecutado por una sicaria profesional, madre de tres hijos, uno de ellos discapacidado, detalle que parece justificar su exculpación moral, ya que se sale de rositas) y el finado es seropositivo. No me voy a erigir en abanderado del puritanismo y el libro me ha parecido excelente, pero no representa el paradigma del tipo de lectura que yo recomendaría a un adolescente.

Por cierto, desde la página del autor, se pueden descargar, de forma gratuita, unas cuantas de sus novelas.

Grupo de riesgo

Varón, relativamente joven y que vive, sin contraer matrimonio, con su pareja y los hijos de esta, fruto de una relación anterior.

Este perfil no describe a un sujeto proclive a sufrir alguna exótica variedad de enfermedad profesional o degenerativa, sino a alguien expuesto a ser linchado por la opinión pública en cuanto que planee sobre el mismo la menor sospecha de malos tratos (ni siquiera se precisa una denuncia).

Está bien que la sociedad se sensibilice respecto a ciertas conductas, pero no estaría de más que permitiésemos que fuesen los jueces los encargados de administrar la justicia, y que esta fuera igual para todos.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Dos años no son nada

El pasado día 23 se cumplieron dos años de la inauguración del blog con esta entrada. Entonces, la ahora extinta editorial Maghenta me anunciaba que iba a acometer (quizás debiera decir perpetrar) la publicación de mi ópera prima, “Sombras chinescas”,y estrené este blog con el mezquino (e ilusorio) propósito de promocionar el libro. Ironías del destino, un año más tarde la citada editorial me anuncia la suspensión de su actividad, así como que mi libro se queda en el camino; no obstante, este blog, como todas las criaturas, ya había adquirido entidad y personalidad propias, y prosiguió su andadura.

Lo más gratificante de la experiencia, y a la vez lo más desconcertante, son ustedes, los lectores que acuden a esta página desde los confines del planeta. Apenas un puñado acostumbran a dejar aquí sus opiniones y constancia de su identidad, pero resulta admirable la fidelidad de buena parte de mis visitantes asiduos, en su mayoría anónimos.

Esta entrada va por Uds.

Sospechas

Admito mi condición de malpensado irredento, pero toda unanimidad siempre me ha resultado sospechosa. Y da que pensar el hecho de que esta manifestación “espontánea” del sentir popular haya aflorado justo ahora, tras las declaraciones de Montilla. Todo este revuelo no puede significar otra cosa que en el constitucional se está fraguando una sentencia que no le va a gustar a ninguno de los que ahora se rasgan las vestiduras.

Y que conste que no me parece mal que, mediante la opinión pública (no mediante otros medios opacos e inconfesables), se presione al constitucional, así como a cualquier otro órgano del estado; lo que considero imperdonable es que se hayan producido las filtraciones que desatan esta algarada.

Y lo más gracioso de todo es que el argumento de mayor peso a favor del estatuto es el hecho de que haya sido aprobado por referéndum (en el que apenas votó un 30 % de los ciudadanos catalanes). De igual modo, se podría convocar un referéndum en el pueblo de mi esposa (Aveinte, Ávila) para que el arroyo Aldeanueva (por el que sólo he visto correr el agua este invierno) sea navegable; y, si triunfa el sí, que nadie ose oponerse a la voluntad popular y democrática.

jueves, 26 de noviembre de 2009

¿A cuánto va el kilo de novela histórica?

A doscientos señora, pero, en confianza, yo le recomendaría esta novela de suspense con sectas milenarias de por medio, que está mucho más en boga, o esta otra de la guerra civil, que siempre viene bien tener como fondo de biblioteca.

Pues sí, señores, así es como mercadean con los derechos de autor los grandes sellos, apenas con una sucinta reseña del contenido y poco más. Y “rápido, rápido”, que si no se la queda otro. Y no lo afirmo porque me lo haya referido X, cuya mujer tiene un primo que…, sino porque lo narra en primera persona Pilar Reyes, la archipreboste de Alfaguara, que reconozco que demuestra la sensatez de asumir el sistema, pero sin evitar una mirada irónica y lúcida. Léanlo aquí.


Sin duda, lo mejor de todo es la opinión de Enrique Redel (supongo que debe tratarse del editor de Funambulista), que postula tan campante: “Claro está que luego el libro tiene que estar bien escrito, pero eso, como el valor en la mili, se presupone.” ¿Qué significa estar bien escrito? ¿Haberlo hecho con buena letra? ¿Que no tenga faltas de ortografía?

¿De verdad alguien pude estar convencido de que una breve sinopsis puede definir a un libro? Qué me dicen, entonces, del caso más notorio, el de las versiones cinematográficas, en las que contando, no ya sólo con una misma sinopsis, sino con un guión casi idéntico, palabra por palabra, encontramos resultados tan dispares.

Y sí, ya sé que se percataron de quién era la voz discordante.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Rara avis

¿Cómo se ven a sí mismos los escritores, esa rara especie que acostumbra a tener una opinión (o al menos algo que contar) sobre casi cualquier cosa?

”Los escritores son todos unos proxenetas. Prostituyen lo que ven y a la gente que conocen y le dan una vida nueva en un libro, negro sobre blanco”.
(Raymond Chandler)

"Aunque soy hombre de letras, no debéis suponer que no he intentado ganarme la vida honradamente".
(George Bernard Shaw)

“Ser escritor significa tener un gran talento para soportar el rechazo”.
(Mario Jurisch)

martes, 24 de noviembre de 2009

¿Insobornable?

Sobornar.
Del lat. subornare.
1. tr. Corromper a alguien con dádivas para conseguir de él una cosa.


Con este adjetivo calificó Montilla a esa suerte de criatura bastarda (con mil padres y ninguna madre) que es el estatuto.
Admito que podría considerarlo injusto, inmoral o incluso infumable, pero nunca insobornable.

Este charnego, metido a adalid de causas centrífugas y con el furor propio del converso, sin duda ha olvidado el buen uso del lenguaje.