El hombre, en la superficie de la tierra, no tiene derecho a dar la espalda e ignorar lo que sucede en el mundo.

Fiódor Dostoievski (El jugador)

martes, 16 de noviembre de 2010

Una vez más

Por séptima vez en lo que va de año, un servidor queda finalista en un certamen literario, en esta ocasión en el I Certamen Internacional de Relatos Torremocha. Es cierto que llegar hasta ese punto encierra su dificultad (bien lo sé por mis primeros años de concursante), pero lo cierto es que uno se va desanimando y cada vez concursa con más desgana y menos profusión. Lo que no dejo es de escribir.

Vergonzosa aquiescencia

Si alguien tiene conocimiento de que otro ha cometido un acto execrable y se lo guarda para sí, a eso se le denomina complicidad. Pero, si además te abrazas con él, eres casi tan despreciable como el criminal.
Pues eso, que viene el ministro represor de Marruecos y nuestro vicepresidente lo aguarda con los brazos abiertos.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El hombre es el único animal...

No es que un servidor esté animado por una particular contumacia, que también podría ser, sino que ambos cuentos le fueron entregados a la vez a mi amigo, si bien la masacre se ha perpetrado por entregas. De nuevo, puede verse por qué tontería se ha censurado el original para llegar a esto.

Por lo que se ve, las madres deben ser entidades omniscientes, o, si no lo fueran, el mero hecho de enunciarlo te expone al anatema. Estoy firmemente convencido de que la censura de Franco no era tan voraz ni tan inflexible. Y, como siempre, los inquisidores realizan su labor encomendándose a elevados principios y valores: en esto no hemos cambiado nada.

En otro orden de cosas, el mirador del norte publica este mes un articulo de un servidor sobre la salsa garum. En números anteriores, también hay un par de cuentos míos: el del número 3 ya lo publiqué también aquí, pero el del 2 era inédito.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Fabulosas narraciones por historias


He leído en varios sitios que esta novela fue eclipsada por la casi contemporánea "Las máscaras del héroe", la obra maestra de Prada. No es de extrañar, ya que ambas tienen como escenario el Madrid de los años veinte y, como figurantes de lujo, a todas las grandes figuras de la generación del 98 y las emergentes de la del 27. Ambas cuentan con un salto notable en la trama para llegar desde los veinte al comienzo de la contienda del 36. También, ambas son las primeras novelas publicadas por sus sendos autores, y las dos demuestran una madurez insospechada para una ópera prima.

No obstante, ahí concluyen las similitudes. En la novela de Prada, las grandes figuras se ven encarnadas y con alguna debilidad mundana, si bien sin renunciar a su carácter mítico; en contraste, en la de Orejudo, son ridiculizadas sin excepción hasta los extremos. "Las máscaras" se centra en la bohemia, mientras que "Fabulosas narraciones" refleja más el Madrid de los felices veinte del que disfrutaron los acomodados señoritingos que estudiaban en la famosa residencia de estudiantes. En la primera, la trama gravita en torno a Gálvez, el poeta maldito, mientras que la segunda lo hace en torno a la figura de Ortega, a quien convierte en el centro de una fabulosa conspiración, y cuyos descendientes deben de estar deseando echarse a la cara a Orejudo para correrlo a boinazos hasta los límites de la provincia.

También el tono general de ambos libros es muy diferente: mientras que el de Prada tiene un aire épico, el de orejudo es siempre jocoso, de modo que nunca te abandona la sonrisa, que en ocasiones es reemplazada por la carcajada, hasta el punto que mi esposa ha llegado a sospechar que quizá me esté dominando el mal que padeció don Alonso Quijano.

También, todo hay que decirlo, el de Orejudo es algo más irregular, ya que la segunda mitad pierde intensidad, si bien, después de una macabra escena que sin duda hará retorcerse a los estómagos más sensibles, el autor, con soberbia maestría, toma la infinidad de tramas que se habían entrecruzado a lo largo de toda la narración, como los cordones en un zapato, y los enlaza en un único nudo que pone fin a la historia de forma sorprendente y memorable. Esta forma de concluir me recuerda bastante a la de “Ventajas de viajar en tren”, y no tanto a la de “Reconstrucción”, que me parece la obra más redonda del autor. Aquí también se marca una vital diferencia entre ambos autores: Prada reconocido, guinda habitual de innumerables tertulias mediáticas, y diluyéndose en obras prescindibles e insustanciales; Orejudo desconocido, salvo para un puñado de incondicionales, que esperaremos con ansia su próxima obra.

Llegados a este punto, si me pidieran que me quedara con una sola de las dos novelas, no sabría por cuál decantarme, y si debiera de hacerlo por fuerza, sin duda la decisión cambiaría de un día a otro según el estado de ánimo.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Cortinas de humo

Hoy todos los medios se hacen eco de la ley que pretende asignar a los hijos los apellidos por orden alfabético (¿habrá intervenido aquí la larga mano de Millás?) en caso de que no haya acuerdo entre los progenitores.

No voy a afirmar aquí que semejante norma sea injusta, pero sí que cabe preguntarse si de veras es necesaria, siquiera pertinente, máxime con la que está cayendo. Sería comparable a que alguien, a quien se le está desplomando el techo de la casa, se dedicara adornar los reposabrazos con tapetes de ganchillo.

Uno, que no quiere ser malpensado, pero los años mandan, no puede dejar de sospechar que todas estas leyes exóticas y prescindibles, pero sin excepción polémicas (como la que acabo de citar o la que regulaba la retirada de símbolos religiosos de las aulas), que alumbra este ejecutivo que nos toca sufrir, no son sino cortinas de humo para que no hablemos de lo que veras importa y que, a la vista de los hechos, han desistido de poder arreglar, que es la situación económica.

Y lo peor es que les dan pábulo.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Cuestionario Perverso: Antonio Gómez Rufo

A pesar de que en su respuesta a la octava pregunta dude que haya alcanzado éxito y reconocimiento, Antonio Gómez Rufo es un autor de dilatada trayectoria y un buen puñado de títulos a sus espaldas. Además, ha cosechado importantes premios, como el Ciudad Ducal de Loeches o el Fernando Lara, y, por si fuera poco, ha sido elegido para enfrentarse a este cuestionario, que no es moco de pavo.
Aquí tienen sus respuestas:

1. Dando por buena la ley de Lem ("Nadie lee nada; si lee algo, no comprende nada; si comprende, lo olvida enseguida"), ¿qué diantres hace un tipo como tú dedicándose a emborronar folios?:
Respirar.

2. Un habitual de las listas de ganadores de premios literarios alardea de leer menos que la mujer de Beckam, y el hombre record, con más de 1500 galardones, se jacta de no leer más que el Quijote. Al margen de la lógica lástima por el gremio de libreros y de constatar que en España se lee menos que se escribe, ¿crees que el hábito (o vicio) lector puede ser perjudicial para ganar concursos? :
No. Esas respuestas me parecen estrafalarias.

3. Microcorte publicitario: vende una de tus obras con menos de veinte palabras :
Si supiera vender una obra literaria sería comercial de una editorial, que gana más que el autor de la obra que vende.

4. ¿Qué hay antes de comenzar a escribir? (el argumento completo, una idea, un personaje, nada en absoluto…):
Una idea.

5. Chandler afirmó: “Los escritores son todos unos proxenetas. Prostituyen lo que ven y a la gente que conocen, y le dan una vida nueva en un libro, negro sobre blanco” ¿Cuánto hay de chuleado en tus personajes y argumentos?:
Todo en general y nada en realidad.


6. Pregunta con trampa: Mario Jurisch postuló: “Un escritor es alguien con un gran talento para tolerar el rechazo”. Dados los muchos y conocidos sinsabores y las magras, ilusorias y evanescentes satisfacciones que depara el oficio de escribidor, ¿por qué demonios lo haces? (no vale decir que por el mero placer que depara el acto de escribir):
Ya contesté en la primera pregunta.

7. ¿Qué libro (ajeno) te gustaría haber escrito? :
El jugador, de Dostoievski.

8. ¿Cuál de tus obras jamás hubieras sospechado que iba a alcanzar ese éxito, ese reconocimiento? :
¿Alguna ha alcanzado el éxito y el reconocimiento?

9. ¿Y cuál todavía no acabas de explicarte que no lo haya logrado? :
Por fortuna, yo me explico y comprendo casi todo.

10. ¿Qué te hubiera gustado que te preguntara y no lo he hecho? (aprovecha también para responder a la cuestión) :
¿Crees que soy un buen entrevistador perverso? Respuesta: Persevera en ello. Vas por buen camino.

martes, 2 de noviembre de 2010

El Gris


De las tres novelas de la trilogía que Javier Pérez ha alumbrado en torno al comisario Müller y la Alemania de entreguerras, sin duda esta es la que más me ha gustado por múltiples razones, a saber:

En primer lugar, porque es la más literaria de la serie. Admito que el comienzo de “La crin” era soberbio, pero en esta ocasión el tono se mantiene a lo largo de toda la obra, y por momentos alcanza dimensiones casi líricas.

En segundo lugar, porque es la que mejor ha logrado reflejar la conjunción de disparates y sinsentidos, el abuso impuesto por Versalles y la inflación vírica que desintegró la economía, que abocaron al pueblo alemán a arrojarse en brazos del nazismo, que supo erigirse en el último clavo ardiendo al que aferrarse. Admito que en este aspecto cuenta con ventaja por tratarse de la primera: en las siguientes el grueso de cuanto podía postularse estaba dicho, y bastante mérito encierra el hecho de no llover sobre mojado.

En tercer lugar, por la maestría con la que alterna esta magnífica ambientación histórica con la trama principal: una intriga negra clásica en la que un policía tozudo y contumaz se enfrenta a un asesino en serie inteligente y despiadado.

Y en último lugar, pero no menos importante, porque, como hábil cuentista, logra retorcer la trama en el último instante para dejar al lector sin aliento y que el libro le haga honor al nombre.

Como afirmaba el autor, no se sabe cuánto tiempo durará en las librerías, así que aprovechen ahora que pueden.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Cuestionario perverso: Jesús Tíscar

Jesús Tíscar es uno de los jóvenes(aunque ya no tanto) autores con más talento que pugnan por hacerse un hueco; también uno de los más políticamente incorrectos, como lo demostró con "La poetisa" o "Doce cuentos con premio", por lo que no le va a resultar sencillo lograrlo.
Cuando le remití el cuestionario, ya sabía que sus repuestas no iban a ser convencionales, aunque no sospechaba que serían tan escuetas. Aquí se lo dejo:


1.Dando por buena la ley de Lem ("Nadie lee nada; si lee algo, no comprende nada; si comprende, lo olvida enseguida"), ¿qué diantres hace un tipo como tú dedicándose a emborronar folios?:
Anacrónico eso de “emborronar folios”, pero en fin... Lo hago por no caer de lleno en las drogas.
2.Un habitual de las listas de ganadores de premios literarios alardea de leer menos que la mujer de Beckam, y el hombre record, con más de 1500 galardones, se jacta de no leer más que el Quijote. Al margen de la lógica lástima por el gremio de libreros y de constatar que en España se lee menos que se escribe, ¿crees que el hábito (o vicio) lector puede ser perjudicial para ganar concursos? :
No.
3.Microcorte publicitario: vende una de tus obras con menos de veinte palabras :
Tengo hambre.
4.¿Qué hay antes de comenzar a escribir? (el argumento completo, una idea, un personaje, nada en absoluto…):
Una idea.
5.Chandler afirmó: “Los escritores son todos unos proxenetas. Prostituyen lo que ven y a la gente que conocen, y le dan una vida nueva en un libro, negro sobre blanco” ¿Cuánto hay de chuleado en tus personajes y argumentos?:
Bastante.
6.Pregunta con trampa: Mario Jurisch postuló: “Un escritor es alguien con un gran talento para tolerar el rechazo”. Dados los muchos y conocidos sinsabores y las magras, ilusorias y evanescentes satisfacciones que depara el oficio de escribidor, ¿por qué demonios lo haces? (no vale decir que por el mero placer que depara el acto de escribir):
Juro que no sé hacer (bien) otra cosa.
7.¿Qué libro (ajeno) te gustaría haber escrito? :
“La colmena”, de Cela.
8.¿Cuál de tus obras jamás hubieras sospechado que iba a alcanzar ese éxito, ese reconocimiento? :
Ninguna de mis obras tiene éxito ni reconocimiento.
9.¿Y cuál todavía no acabas de explicarte que no lo haya logrado? :
Ninguna.
10.¿Qué te hubiera gustado que te preguntara y no lo he hecho? (aprovecha también para responder a la cuestión) :
¿Te quieres casar conmigo? La respuesta hubiera sido: Me lo pensaré.

viernes, 29 de octubre de 2010

Cuestionario perverso: Javier Pérez

Un servidor acaba de alumbrar la feliz idea de pergeñar un breve cuestionario y remitírselo a varios escritores para luego contrastar las respuestas de unos y otros. Lo más probable es que la mayoría no se digne a contestarme, mas, aun así, inauguro la sección como si fueran a hacerlo.
El primero en responder ha sido mi buen amigo virtual Javier Pérez, ganador del Azorín en con "La crin de Damocles", saga que continuaría con "La espina de la amapola" y cierra con "El gris" , que reseñaré la próxima semana.
Reconozco que no puedo hablar con imparcialidad de él; no obstante puedo afirmar sobre el citado que, además de ser un tipo formidable y que gracias a él uno descubriera muchas de las trapacerías del concursante literario, es un escritor de raza y tesón (no en vano su nombre de guerra en pl.com era "Yunque"), que, además de sus novelas, en las que recrea a la perfección la encrucijada geográfica y política de Europa que fue la Alemania de los años veinte, es el autor de algunos de los mejores cuentos que he leído (a ver cuándo te animas a juntarlos en un volumen, Javier).
Sin más dilaciones, les dejo aquí su cuestionario:


1.Dando por buena la ley de Lem ("Nadie lee nada; si lee algo, no comprende nada; si comprende, lo olvida enseguida"), ¿qué diantres hace un tipo como tú dedicándose a emborronar folios?:
Precisamente por la ley de Lem: hay que repetirlo todo constantemente.

2.Un habitual de las listas de ganadores de premios literarios alardea de leer menos que la mujer de Beckam, y el hombre record, con más de 1500 galardones, se jacta de no leer más que el Quijote. Al margen de la lógica lástima por el gremio de libreros y de constatar que en España se lee menos que se escribe, ¿crees que el hábito (o vicio) lector puede ser perjudicial para ganar concursos? :
El hábito de ser buen lector te puede llevar a querer ser buen escritor, y eso tiene un precio. Unas veces, ganas con el asunto, y otras, pierdes. Hay algo de lo que nunca se habla: del imparable declive de los jurados. Como he estado en unos cuantos desde hace años, te aseguro que su nivel ha descendido estrepitosamente.

3.Microcorte publicitario: vende una de tus obras con menos de veinte palabras :
EL GRIS: una novela donde nadie es bueno o malo constantemente. Como en la vida misma.

4.¿Qué hay antes de comenzar a escribir? (el argumento completo, una idea, un personaje, nada en absoluto…):
Para mí, una idea. Una idea filosófica que se va encarnando en personajes y situaciones hasta desarrollarse. También he escrito sobre anécdotas o situaciones, pero no estoy tan orgulloso de esas obras.

5.Chandler afirmó: “Los escritores son todos unos proxenetas. Prostituyen lo que ven y a la gente que conocen, y le dan una vida nueva en un libro, negro sobre blanco” ¿Cuánto hay de chuleado en tus personajes y argumentos?:
Mucho. Muchísimo. Trato de sacar personas y caracteres de la realidad y recombinarlos luego. La realidad no tiene nada que ver con el realismo, pero sigue siendo y debe ser fuente de inspiración si no queremos caer en los catecismos donde todo el mundo es bueno, o malo…

6.Pregunta con trampa: Mario Jurisch postuló: “Un escritor es alguien con un gran talento para tolerar el rechazo”. Dados los muchos y conocidos sinsabores y las magras, ilusorias y evanescentes satisfacciones que depara el oficio de escribidor, ¿por qué demonios lo haces? (no vale decir que por el mero placer que depara el acto de escribir):
Porque sólo Dios y los escritores crean mundos de la nada. Llámale soberbia


7.¿Qué libro (ajeno) te gustaría haber escrito? :
El libro del Desasosiego, de Pessoa.
Otro: La isla del Tesoro, de Stevenson.
Otro: La sombra del retrato, de Irina Ratuzinskaya.


8.¿Cuál de tus obras jamás hubieras sospechado que iba a alcanzar ese éxito, ese reconocimiento? :
La crin de Damocles. Lo juro.
Es mucho mejor EL GRIS, pero me costó diez años publicarla y la Crin ganó el Azorín la primera vez que la presenté.


9.¿Y cuál todavía no acabas de explicarte que no lo haya logrado? :
Hasta hace unos meses me pasaba con EL GRIS, ahora que ya está en la calle, creo que ya ha cumplido su ruta. Si se vende o no, depende de mil cosas, y no es la menor el momento económico, pro con tenerla en las librerías, me conformo.

10.¿Qué te hubiera gustado que te preguntara y no lo he hecho? (aprovecha también para responder a la cuestión) :
¿Por qué demonios escribes sobre los años 20?

Porque es la época que supone una encrucijada en la historia. Florecimiento cultural, ruina social, libertad y totalitarismo unidos.

jueves, 28 de octubre de 2010

Algo se cuece

A semejanza de la metáfora "ruido de sables", en los últimos días no dejan de escucharse tintineos de cócteles Molotov.
Sería un gran error prestar atención a este murmullo; a estas alturas, parece más que evidente que a la violencia sólo se la derrota con los activistas en la cárcel y los arrepentidos en la calle: doble, práctica y contundente enseñanza.
Desearía que el ejecutivo demostrara la suficiente sensatez (cielos, ¿les estoy pidiendo sensatez a estos?) como para hacer oídos sordos a esos cantos de sirena y seguir con la línea actual, que está rindiendo buen resultado.

lunes, 25 de octubre de 2010

Al igual que repartimos coces...

...también es justo reconocer lo que se hace bien. Acabo de recibir un mensaje de los organizadores del "Carmen Martín Gaite" para pedirme mi dirección y hacerme llegar los diplomas de finalista de este año y el anterior, a cuyas entregas no pude acudir.

Este certamen es modélico por numerosas razones, pero sobre todo dos: primero, porque se concurre por email (nunca entendí los certámenes que te piden cinco, incluso más, copias, cuando todos sabemos que más del noventa por ciento de las obras se descartan de un plumazo); segundo, porque a través de su blog va informando del desarrollo del concurso.

Guerra no declarada

Dos mil seiscientos muertos desde principios de año: ese es el parte de guerra en Ciudad Juárez, muy superior a algunos conflictos a los que les asignamos el calificativo de bélico, y no recibimos de ella más noticias que una breve reseña en las páginas interiores del diario.

Resulta tan doloroso como incomprensible que este país, que nos ha dado figuras como Carlos Fuentes y Octavio Paz y que, por su potencial y capital humano, debiera ser una de las locomotoras de hispanoamérica, se desangre de este modo. Partiendo del desconocimiento y la lejanía, no alcanzo a entender cómo las fuerzas del orden permiten que las bandas de narcotraficantes campen por sus fueros, por qué no se impone la ley marcial y se corta de raíz esta violencia, algo que sólo puede explicarse suponiendo que la corrupción institucional alcance a las más altas esferas.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Cicaterismo ilustrado

Existen concursos literarios que carecen de dotación económica y suelen editar a la obra ganadora en formato electrónico. Quien participa es consciente de ello y lo hace de forma voluntaria; yo mismo he concurrido a muchos de ellos e incluso he obtenido algún premio.

Otros sí que tienen premio en metálico, pero, como resulta que necesitan más material para rellenar un libro, publican a los finalistas sin compensación alguna. Algunos dan fe de este hecho en sus bases; otros no, y, cuando quieres darte cuenta, tienes un cuento publicado sin haber dado tu autorización (todos sabemos que es ilegal, pero, una vez impresos los volúmenes, métete tú en pleitos). Los "profesionales" de los concursos los tienen fichados y huyen de ellos como de la peste. A un servidor, que está en la literatura para dejarse la vida, no para ganársela, este hecho no le quita el sueño, si bien estima evidente que lo mínimo que debieran hacer los organizadores en este caso sería enviar al autor unos cuantos ejemplares.

Pues bien: este año ya me ha ocurrido en dos ocasiones que me han publicado y no han sido capaces de enviarme ni un solo libro. Uno de ellos fue el certamen "Ex novo", que hasta cierto punto podemos disculpar por su bisoñez, ya que era la primera edición, y cuyo cuento ya publiqué en junio en esta página, y el otro ha sido el "Luis del Val", cuyo micro puede leerse aquí.

lunes, 18 de octubre de 2010

Atractores extraños

El libro de cuentos de Javier Moreno me deja una sensación extraña (como no podía ser de otro modo). Lo cierto es que compré el libro porque era finalista del premio Setenil (un certamen de reputación intachable, que uno sepa, que premia al mejor libro de relatos publicado en el año) y uno siempre siente curiosidad por saber qué es lo que se cuece ahora mismo en la literatura, también por el título, ya que hace referencia a unos objetos matemáticos generados por cierta clase de sistemas caóticos en los que una ínfima variación de las condiciones iniciales puede llevar a resultados imprevisibles, un supuesto más que atractivo para cualquier escritor, sobre todo a quien le guste el género del cuento.

Por lo que respecta al libro en sí, he encontrado algunos cuentos en los que se realizan especulaciones intelectuales muy interesantes (también muy cortazarianas), en especial "Atractor extraño" y "La brújula y el espejo", si bien el resultado del libro no me acaba de llenar, sin duda porque el autor se pierde demasiado en las citadas digresiones y se echa a faltar en los personajes ese sustrato humano que nos hace sentir creíbles las historias aunque refieran los hechos más disparatados.

Pitocracia

Lo acontecido en La plaza de España en Sevilla este fin de semana es la prueba fehaciente de que, a lo largo del año y medio que resta de legislatura (el mismo que ayer ZP se prometía tan feliz tras el pacto con el PNV), ningún dirigente socialista de una cierta enjundia va a poder acudir a acto público alguno cuya concurrencia no esté integrada en exclusiva por las bases más incondicionales del partido, obligándoles a recluirse, aún más, en sus habituales torres de marfil.

Resulta evidente que el rechazo al partido al gobierno ha crecido en los últimos tiempos. No me aventuraría a decir que es mayoritario, pero es notorio que se ha sumado al mismo ese pequeño porcentaje de la población al que le gusta tomar la calle, ese que le brindó su incondicional apoyo hasta que la crisis dejó de poder negarse y manifestó un silencio vergonzante hasta que ZP anunció su política de austeridad a base de recortes sociales. Y no está integrado por radicales de extrema derecha, como afirmaron los afines al gobierno tras la pitada del 12-O.

Mientras ZP saca pecho por el año y medio de prórroga, Urcullu ya habla sin muchos rodeos acerca de paz y negociaciones, por lo que buena parte de la ciudadanía comienza a temerse que el contrato que han firmado cuenta con mucha más letra pequeña de el ejecutivo está dispuesto a admitir.

jueves, 14 de octubre de 2010

Desfile privado

Carmen Chacon, la ministra marcial, planea modificar el desfile para que el próximo año (si es que ZP consigue aferrarse al cargo tanto tiempo) el público no pueda abuchear al presidente, algo que solo puede lograrse alejando al primero varios kilómetros o disfrazando al segundo con bata de cola. Dado que la última alternativa no se antoja viable, propongo que celebren el desfile en la Moncloa, algo que resultaría bastante menos gravoso al erario público.

En todo caso, resulta chocante que se preocupen de que se abuchee al presidente y no del porqué. Seria equivalente a que alguien acudiera al médico porque el llanto de su hijo le impide dormir y, en lugar de indagar por qué llora el niño, le recetara tapones para los oídos.

miércoles, 13 de octubre de 2010

La historia se repite

Podría escribir una entrada al respecto de lo ocurrido ayer a ZP en el desfile de las fuerzas armadas, pero basta con leer la crónica del año pasado.

En todo caso, resulta esclarecedor que los mismos que argumentaban que los abucheos a Aznar en sus últimos tiempos eran una muestra del rechazo popular, postulen ahora como un axioma que quienes hacen lo propio con ZP son reaccionarios de ultraderecha, cuando es más que probable que el grueso de ambos grupos esté integrado por las mismas personas.

Por mi parte, considero que donde hay que chuflar y abuchear es en las urnas, y el resto es mero ruido.

viernes, 8 de octubre de 2010

El orden alfabético

Aunque resulte paradójico, la novela de Millás me ha sorprendido gratamente y me ha defraudado a la vez.

Me ha sorprendido, porque la imagen que conservaba de Millás era la de un tipo que peregrinaba de plató en plató tratando de hacerse pasar por frívolo e ingenioso; sólo alcanzaba a duras penas lo primero y casi lograba que Boris Izaguirre pareciese un intelectual.

Y me ha defraudado porque el comienzo de la novela era sublime, con un austero lirismo, que me hacía evocar la prosa de Castán, cuya sinceridad te causaba la impresión de que había vaciado de tal forma sus sentimientos que se antojaba imposible que pudiera escribir nada más, y una trama ingeniosa e imaginativa a más no poder. A medida que iba avanzando en la lectura, me preguntaba cómo demonios se las iba a apañar el autor para resolver una trama semejante, y parece evidente que Millás se planteó la misma cuestión, sin que obtuviera ninguna respuesta satisfactoria, y remata el libro con una segunda parte que le hace un flaco favor a la primera, que ya en su último tercio comenzaba a flaquear.

Sin duda alguna, es uno de estos casos en los que el autor estira una historia muy por encima de sus posibilidades y, de donde podría haber sacado una novela corta magistral, pergeña una novela convencional y apenas pasable. No obstante, de deja con ganas de abordar otras obras del mismo autor, a ser posible más recientes, a excepción, claro, de la que le valió el Planeta.

jueves, 7 de octubre de 2010

El Nobel de Llosa

No seré yo quien afirme que es inmerecido (evidentemente, acopia más méritos que algunos de los últimos galardonados, a quienes no conocían ni en su casa a la hora de comer), si bien no puedo evitar confesar que me ha producido cierta decepción, pues esperaba que el premio fuera a parar a mi admirado Carlos Fuentes, cuyo nombre también se barajaba en las últimas quinielas.

Me lo expliquen, oigan

Cada día, uno se convence más de que los políticos componen una raza aparte, con sus propias normas e incluso con una lógica distinta a la del resto de los mortales.
En caso contrario, no se entendería que el PP no sólo no destituya a Camps sino que rehabilite en parte a Costa.
Eso, o que sean todos pasto de una extraña y contagiosa coprofilia.