viernes, 14 de enero de 2011
Un pasito pa'lante, María
Como en la canción de Ricky Martin y conforme a sus principios (o a su absuluta carencia de ellos) ZP parece dispuesto a recular en la reforma laboral para conseguir apoyo en la reforma de las pensiones. Más tarde, es posible que recule en esto para comprar apoyos para la reforma de las cajas. Y déspues...
miércoles, 12 de enero de 2011
Ruido de lluvia
Se anuncia un nuevo alto el fuego, esta vez "permanente, general y verificable". Es cierto que, aunque nuevo, huele a añejo, pero sólo hablan de ello cuatro tertulianos despistados y pertinaces; al resto del país sólo le indignan los premios futboleros que han ido a parar a Messi y Mouriño, en detrimento de los candidatos patrios.
domingo, 9 de enero de 2011
Los misterios del negocio editorial
Queda poca gente tan ingenua como para creer que los premios insignia de las grandes editoriales se otorgan por los méritos de la obra. Por lo común, cuando el premiado es un autor de larga trayectoria y consolidado renombre, el galardón suele ser el caramelo con el que se atrae al sello al escritor o, si este ya publicaba en el grupo, un vano intento de transferir al certamen algo del prestigio y el relumbrón del galardonado. Si, por el contrario, el autor es joven y casi desconocido, sin duda alguna y sin excepción, el premio consiste en una ladina operación de mercadotecnia editorial.
Resulta evidente que Alfaguara ha pretendido hacer de Santiago Roncagliolo un nuevo Llosa, si bien, de momento, dista demasiado de alcanzar tan quimérica meta. Cuando me decanté por este título, tuve también en mis manos “Abril rojo”, la obra que le valió el premio Alfaguara, si bien preferí “Memorias de una dama” porque me sedujo la reseña de la contraportada. También, por qué no, influyó el hecho de que se tratara de la última obra del autor, circunstancia nada baladí cuando se trata de un novelista joven y, por tanto, en evolución.
El argumento del que parte la obra es prometedor, no lo negaré, y hubiera bastado para edificar una novela memorable, pero el autor lo echa a perder con unos personajes planos y superficiales, y una trama secundaria (él mismo confiesa en el libro que se trata de una argucia para sumar extensión al volumen) demasiado estirada y en la que se hace patente lo que alguna vez he denominado paradigma de la primera novela formulado por Auster en “Leviathan”: “un intento apenas velado de novelar la propia existencia”. Y la pirueta final, con la que pretende investir de credibilidad a la historia, resulta pueril y previsible.
Expuesto lo anterior, cabe preguntarse cuáles son los criterios que mueven a un emporio editorial a decidirse a apostar por un nuevo autor y pretender hacer de él una figura emergente de la literatura, enigma para el que no encuentro respuesta alguna y que, por el contrario, me induce a formularme una nueva cuestión: ¿lo saben acaso ellos?
Resulta evidente que Alfaguara ha pretendido hacer de Santiago Roncagliolo un nuevo Llosa, si bien, de momento, dista demasiado de alcanzar tan quimérica meta. Cuando me decanté por este título, tuve también en mis manos “Abril rojo”, la obra que le valió el premio Alfaguara, si bien preferí “Memorias de una dama” porque me sedujo la reseña de la contraportada. También, por qué no, influyó el hecho de que se tratara de la última obra del autor, circunstancia nada baladí cuando se trata de un novelista joven y, por tanto, en evolución.
El argumento del que parte la obra es prometedor, no lo negaré, y hubiera bastado para edificar una novela memorable, pero el autor lo echa a perder con unos personajes planos y superficiales, y una trama secundaria (él mismo confiesa en el libro que se trata de una argucia para sumar extensión al volumen) demasiado estirada y en la que se hace patente lo que alguna vez he denominado paradigma de la primera novela formulado por Auster en “Leviathan”: “un intento apenas velado de novelar la propia existencia”. Y la pirueta final, con la que pretende investir de credibilidad a la historia, resulta pueril y previsible.
Expuesto lo anterior, cabe preguntarse cuáles son los criterios que mueven a un emporio editorial a decidirse a apostar por un nuevo autor y pretender hacer de él una figura emergente de la literatura, enigma para el que no encuentro respuesta alguna y que, por el contrario, me induce a formularme una nueva cuestión: ¿lo saben acaso ellos?
miércoles, 29 de diciembre de 2010
La sombra del retrato
Javier Pérez, mediante una de sus respuestas al cuestionario perverso, fue el responsable de que me dedicara a buscar la novela de Irina Ratushínskaya por las librerías de viejo hasta dar con ella.
Estamos acostumbrados a saber de la Rusia comunista a través de los ojos de los occidentales, por lo común novelas de espías, quizás con la excepción de “Archipiélago Gulag”, de Solzhenitsyn. La novela en cuestión nos introduce, con una narración ágil dinámica y coral, en la vida de los escritores de la época, unos personajes a la vez privilegiados, vigilados y manipulados.
Sin duda se trata de un libro digno de ser leído y que se consume con placer, si bien, al menos al gusto de este pobre lego, no alcanza a ser una obra maestra a causa de unos personajes demasiado monolíticos que quedan perfilados, más no perfectamente dibujados, sin duda el único pero que se le puede achacar a la novela.
Estamos acostumbrados a saber de la Rusia comunista a través de los ojos de los occidentales, por lo común novelas de espías, quizás con la excepción de “Archipiélago Gulag”, de Solzhenitsyn. La novela en cuestión nos introduce, con una narración ágil dinámica y coral, en la vida de los escritores de la época, unos personajes a la vez privilegiados, vigilados y manipulados.
Sin duda se trata de un libro digno de ser leído y que se consume con placer, si bien, al menos al gusto de este pobre lego, no alcanza a ser una obra maestra a causa de unos personajes demasiado monolíticos que quedan perfilados, más no perfectamente dibujados, sin duda el único pero que se le puede achacar a la novela.
Los últimos percances
Aunque muchos me puedan acusar de perpetrar algo parecido a un sacrilegio, el libro recopilatorio de Hipólito G. Navarro, que incluye la mayor parte de su obra breve, me ha dejado frío. Sin duda influyen en ello las desmesuradas expectativas que había depositado en él. Incluso al comenzar la lectura, que arrancaba con “Sucedáneo: pez volador”, sin duda el mejor del volumen y un cuento que resulta evidente ha inspirado a otros que se han hecho célebres, ardía en deseos de continuar para ver qué otras sorpresas podía depararme, pero lo cierto es que el libro se enfría cada vez más y lo terminé más por compromiso que porque me apeteciera.
martes, 28 de diciembre de 2010
Hechos verídicos
Aquí les dejo la transcripción de unas conversaciones telefónicas interceptadas esta mañana.
¿Leire? Oye, que me acaba de llamar el secretario de Benidorm, que tu madre se ha pasado al PP. Sí, ya sé que no cuela, en fin, feliz año, ¿eh?
¿Pepiño? Escucha, que no aguanto más la presión y me retiro. Sí, ya se que es la misma del año pasado. Vale, vale, que ya sé que eso no se dice ni en broma. Feliz año, ¿eh?
¿Ángeles? ¿Has visto balada triste de trompeta? Yo me la acabo de bajar. Bueno, mujer, tampoco es para ponerse así. Perdona y feliz año, ¿eh?
¿Miguel? Oye, dile a las eléctricas que vale, que pueden subir un diez por ciento. Venga, anda, feliz año, ¿eh?
Qué raro, este no ha dicho ni mu. A ver si se lo va a tomar en serio y la liamos.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
¿Lotería?
Hoy anda el patio revuelto, pendiente de las bolitas que van saliendo de un bombo. Por fuerza de costumbre, nadie se cuestiona ni se sorprende por semejante expectación, mas, ¿cómo contemplaría el evento alguien para el que este fuese del todo ajeno?
La cosa pinta así: unos cuantos se enriquecen a costa de un poco de dinero que pierde la inmensa mayoría de la población, y la tajada mayor va a parar al estado. Esto es: lo que ocurre cada día con nuestros impuestos, salvo que los agraciados, en vez de serlo en virtud a las urnas, a oscuros e innombrables mercadeos o a las propiedades señalatorias del índice, lo son gracias al azar, que en ocasiones tampoco difiere tanto de lo anterior. No en vano, quien tiene la suerte de alcanzar un puesto de asesor o una subsecretaría, a menudo afirma que le ha tocado la lotería.
En fin, que haya suerte y enhorabuena a los premiados.
La cosa pinta así: unos cuantos se enriquecen a costa de un poco de dinero que pierde la inmensa mayoría de la población, y la tajada mayor va a parar al estado. Esto es: lo que ocurre cada día con nuestros impuestos, salvo que los agraciados, en vez de serlo en virtud a las urnas, a oscuros e innombrables mercadeos o a las propiedades señalatorias del índice, lo son gracias al azar, que en ocasiones tampoco difiere tanto de lo anterior. No en vano, quien tiene la suerte de alcanzar un puesto de asesor o una subsecretaría, a menudo afirma que le ha tocado la lotería.
En fin, que haya suerte y enhorabuena a los premiados.
martes, 21 de diciembre de 2010
Por la boca muere el ZPez
ZP ya sabe si se va a presentar o no (para colmo que lo ignorase), pero no hará publica su decisión, ¡como si hiciera falta!
Todos sabemos que, en caso de que hubiera decidido presentarse a la reelección, ya estaría sacando pecho; tan bien como que lo que a él, optimista irredento, lo que le pediría el cuerpo es seguir, pero al final ha acabado haciendo caso a los que le advierten por activa y por pasiva del cataclismo que se avecina.
Si ZP tubiera un mínimo sentido de partido (ya sabemos que carece por completo del de estado), se retiraría antes de las autonómicas y municipales para minimizar la debacle. No en vano, varios mandarines de taifas, entre ellos Gómez y Barreda, comienzan a desmarcarse de su figura en declive, pero nadie se atreverá a pedir abiertamente su cabeza hasta que se haya consumado el desastre.
Y, mientras tanto, el que aguanta el chaparrón es el ciudadano de a pie, esto es: usted y yo.
Todos sabemos que, en caso de que hubiera decidido presentarse a la reelección, ya estaría sacando pecho; tan bien como que lo que a él, optimista irredento, lo que le pediría el cuerpo es seguir, pero al final ha acabado haciendo caso a los que le advierten por activa y por pasiva del cataclismo que se avecina.
Si ZP tubiera un mínimo sentido de partido (ya sabemos que carece por completo del de estado), se retiraría antes de las autonómicas y municipales para minimizar la debacle. No en vano, varios mandarines de taifas, entre ellos Gómez y Barreda, comienzan a desmarcarse de su figura en declive, pero nadie se atreverá a pedir abiertamente su cabeza hasta que se haya consumado el desastre.
Y, mientras tanto, el que aguanta el chaparrón es el ciudadano de a pie, esto es: usted y yo.
lunes, 20 de diciembre de 2010
La dictadura de las minorías
Con igual propiedad, podía haber titulado la entrada: "dictadura de la estulticia".
Los hechos son estos: a un profesor de La línea le denuncia un alumno musulmán por hacer referencia al jamón (en concreto, por enunciar que el frío clima de Trévelez es bueno para su curación).
En primer lugar y partiendo del respeto a todas las culturas y religiones, lo que no pueden pretender los inmigrantes es imponernos al resto las suyas. Pero es que además tiene bemoles esta rasgadura de vestiduras de gentes en cuyos países de origen no se respetan más reglas que las suyas.
Es cierto que el mero hecho de que semejante elemento pueda interponer una denuncia cuya equivalencia en su país sería inconcebible ya dice mucho en nuestro favor, pero no podemos admitir que estas personas, que lo que debieran hacer es demostrar respeto y gratitud al país que los acoge, anden jugando con la justicia y tocándole las narices al bueno del profesor, y además les salga gratis: resulta evidente que estas denuncias improcedentes (por no aplicar un calificativo malsonante) se debieran pagar con creces y en metálico para evitar dar pábulo a toda esta tontuna.
Y de paso, que indemnicen al profesor con un buen jamón de Trévelez.
Los hechos son estos: a un profesor de La línea le denuncia un alumno musulmán por hacer referencia al jamón (en concreto, por enunciar que el frío clima de Trévelez es bueno para su curación).
En primer lugar y partiendo del respeto a todas las culturas y religiones, lo que no pueden pretender los inmigrantes es imponernos al resto las suyas. Pero es que además tiene bemoles esta rasgadura de vestiduras de gentes en cuyos países de origen no se respetan más reglas que las suyas.
Es cierto que el mero hecho de que semejante elemento pueda interponer una denuncia cuya equivalencia en su país sería inconcebible ya dice mucho en nuestro favor, pero no podemos admitir que estas personas, que lo que debieran hacer es demostrar respeto y gratitud al país que los acoge, anden jugando con la justicia y tocándole las narices al bueno del profesor, y además les salga gratis: resulta evidente que estas denuncias improcedentes (por no aplicar un calificativo malsonante) se debieran pagar con creces y en metálico para evitar dar pábulo a toda esta tontuna.
Y de paso, que indemnicen al profesor con un buen jamón de Trévelez.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Políticamente incorrecto
– ¿Que qué tiene de malo? ¿Te parece poco este sexismo descarado? El protagonista, varón; los intelectuales, varones; y la mujer resignada al papel de madre y ama de casa. Tampoco muestra una buena imagen de los inmigrantes, situándolos en una infravivienda, entre animales. Y, por si fuera poco, hace apología de los asentamientos judíos en territorio palestino.
– ¿No crees que exageras un poco? El niño sólo te ha preguntado que por qué no poníamos un belén en casa.
PD: Aunque parezca esperpéntico, denles una legislatura más a los que mandan y ya verán.
– ¿No crees que exageras un poco? El niño sólo te ha preguntado que por qué no poníamos un belén en casa.
PD: Aunque parezca esperpéntico, denles una legislatura más a los que mandan y ya verán.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
A la octava va la vencida
Ayer, me llamaron de la organización del certamen Gazteleku de Sestao para decirme que mi cuento había sido elegido ganador.
Bien sabe cualquiera que se dedique a esto lo difícil que resulta ganar un certamen por modesto que sea, máxime los que admiten participación por e-mail y a los que concurren escritores de medio mundo, así que acojo este galardón con fanfarrias de fiesta mayor y honores de Nobel.
Y una vez más, mis disculpas por la falta de atención, pero el final de año es terrible (y dando gracias por tener trabajo).
Bien sabe cualquiera que se dedique a esto lo difícil que resulta ganar un certamen por modesto que sea, máxime los que admiten participación por e-mail y a los que concurren escritores de medio mundo, así que acojo este galardón con fanfarrias de fiesta mayor y honores de Nobel.
Y una vez más, mis disculpas por la falta de atención, pero el final de año es terrible (y dando gracias por tener trabajo).
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Aquí huele a muerto
ZP ya es un cadáver político. Las primarias de Madrid desvelaron los primeros indicios, pero el zapatazo catalán ya hace imposible disimular por más tiempo el rigor mortis y otros síntomas de podredumbre.
ZP es un inmenso pedrusco en caída libre, y nadie quiere verse atado a él y ser arrastrado en su desplome. Los reyezuelos de taifas autonómicos y mandarines municipales tiemblan en sus poltronas ante el temor más que justificado a verse desposeídos de ellas y perdidas todas sus prebendas ante la inevitable debacle, y los jefezuelos de tercera, esos que no podrán permutar el chollete actual por otro en empresa de titularidad pública, ya sienten en sus carnes la gelidez de la cesantía.
ZP es un lastre, un peso muerto, un estigma demasiado evidente, y sus propios adláteres, los únicos que le vitoreaban tras la irrupción de la crisis, van a intentar desprenderse de él. Sin duda procurará aferrarse al cargo con uñas y dientes, pero no le van a perdonar el pecado mas aborrecible en política: el fracaso, y, si sobrevive hasta las autonómicas y municipales, tras conocerse el resultado pedirán su cabeza.
Tanta dicha lleve como tranquilidad deja.
Y disculpen Uds. que no les atienda como se merecen, pero uno se encuentra desplazado, casi trashumante, varias semanas en San Ildefonso, y apenas tengo tiempo para nada.
ZP es un inmenso pedrusco en caída libre, y nadie quiere verse atado a él y ser arrastrado en su desplome. Los reyezuelos de taifas autonómicos y mandarines municipales tiemblan en sus poltronas ante el temor más que justificado a verse desposeídos de ellas y perdidas todas sus prebendas ante la inevitable debacle, y los jefezuelos de tercera, esos que no podrán permutar el chollete actual por otro en empresa de titularidad pública, ya sienten en sus carnes la gelidez de la cesantía.
ZP es un lastre, un peso muerto, un estigma demasiado evidente, y sus propios adláteres, los únicos que le vitoreaban tras la irrupción de la crisis, van a intentar desprenderse de él. Sin duda procurará aferrarse al cargo con uñas y dientes, pero no le van a perdonar el pecado mas aborrecible en política: el fracaso, y, si sobrevive hasta las autonómicas y municipales, tras conocerse el resultado pedirán su cabeza.
Tanta dicha lleve como tranquilidad deja.
Y disculpen Uds. que no les atienda como se merecen, pero uno se encuentra desplazado, casi trashumante, varias semanas en San Ildefonso, y apenas tengo tiempo para nada.
martes, 16 de noviembre de 2010
Una vez más
Por séptima vez en lo que va de año, un servidor queda finalista en un certamen literario, en esta ocasión en el I Certamen Internacional de Relatos Torremocha. Es cierto que llegar hasta ese punto encierra su dificultad (bien lo sé por mis primeros años de concursante), pero lo cierto es que uno se va desanimando y cada vez concursa con más desgana y menos profusión. Lo que no dejo es de escribir.
Vergonzosa aquiescencia
Si alguien tiene conocimiento de que otro ha cometido un acto execrable y se lo guarda para sí, a eso se le denomina complicidad. Pero, si además te abrazas con él, eres casi tan despreciable como el criminal.
Pues eso, que viene el ministro represor de Marruecos y nuestro vicepresidente lo aguarda con los brazos abiertos.
Pues eso, que viene el ministro represor de Marruecos y nuestro vicepresidente lo aguarda con los brazos abiertos.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
El hombre es el único animal...
No es que un servidor esté animado por una particular contumacia, que también podría ser, sino que ambos cuentos le fueron entregados a la vez a mi amigo, si bien la masacre se ha perpetrado por entregas. De nuevo, puede verse por qué tontería se ha censurado el original para llegar a esto.
Por lo que se ve, las madres deben ser entidades omniscientes, o, si no lo fueran, el mero hecho de enunciarlo te expone al anatema. Estoy firmemente convencido de que la censura de Franco no era tan voraz ni tan inflexible. Y, como siempre, los inquisidores realizan su labor encomendándose a elevados principios y valores: en esto no hemos cambiado nada.
En otro orden de cosas, el mirador del norte publica este mes un articulo de un servidor sobre la salsa garum. En números anteriores, también hay un par de cuentos míos: el del número 3 ya lo publiqué también aquí, pero el del 2 era inédito.
Por lo que se ve, las madres deben ser entidades omniscientes, o, si no lo fueran, el mero hecho de enunciarlo te expone al anatema. Estoy firmemente convencido de que la censura de Franco no era tan voraz ni tan inflexible. Y, como siempre, los inquisidores realizan su labor encomendándose a elevados principios y valores: en esto no hemos cambiado nada.
En otro orden de cosas, el mirador del norte publica este mes un articulo de un servidor sobre la salsa garum. En números anteriores, también hay un par de cuentos míos: el del número 3 ya lo publiqué también aquí, pero el del 2 era inédito.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Fabulosas narraciones por historias
He leído en varios sitios que esta novela fue eclipsada por la casi contemporánea "Las máscaras del héroe", la obra maestra de Prada. No es de extrañar, ya que ambas tienen como escenario el Madrid de los años veinte y, como figurantes de lujo, a todas las grandes figuras de la generación del 98 y las emergentes de la del 27. Ambas cuentan con un salto notable en la trama para llegar desde los veinte al comienzo de la contienda del 36. También, ambas son las primeras novelas publicadas por sus sendos autores, y las dos demuestran una madurez insospechada para una ópera prima.
No obstante, ahí concluyen las similitudes. En la novela de Prada, las grandes figuras se ven encarnadas y con alguna debilidad mundana, si bien sin renunciar a su carácter mítico; en contraste, en la de Orejudo, son ridiculizadas sin excepción hasta los extremos. "Las máscaras" se centra en la bohemia, mientras que "Fabulosas narraciones" refleja más el Madrid de los felices veinte del que disfrutaron los acomodados señoritingos que estudiaban en la famosa residencia de estudiantes. En la primera, la trama gravita en torno a Gálvez, el poeta maldito, mientras que la segunda lo hace en torno a la figura de Ortega, a quien convierte en el centro de una fabulosa conspiración, y cuyos descendientes deben de estar deseando echarse a la cara a Orejudo para correrlo a boinazos hasta los límites de la provincia.
También el tono general de ambos libros es muy diferente: mientras que el de Prada tiene un aire épico, el de orejudo es siempre jocoso, de modo que nunca te abandona la sonrisa, que en ocasiones es reemplazada por la carcajada, hasta el punto que mi esposa ha llegado a sospechar que quizá me esté dominando el mal que padeció don Alonso Quijano.
También, todo hay que decirlo, el de Orejudo es algo más irregular, ya que la segunda mitad pierde intensidad, si bien, después de una macabra escena que sin duda hará retorcerse a los estómagos más sensibles, el autor, con soberbia maestría, toma la infinidad de tramas que se habían entrecruzado a lo largo de toda la narración, como los cordones en un zapato, y los enlaza en un único nudo que pone fin a la historia de forma sorprendente y memorable. Esta forma de concluir me recuerda bastante a la de “Ventajas de viajar en tren”, y no tanto a la de “Reconstrucción”, que me parece la obra más redonda del autor. Aquí también se marca una vital diferencia entre ambos autores: Prada reconocido, guinda habitual de innumerables tertulias mediáticas, y diluyéndose en obras prescindibles e insustanciales; Orejudo desconocido, salvo para un puñado de incondicionales, que esperaremos con ansia su próxima obra.
Llegados a este punto, si me pidieran que me quedara con una sola de las dos novelas, no sabría por cuál decantarme, y si debiera de hacerlo por fuerza, sin duda la decisión cambiaría de un día a otro según el estado de ánimo.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Cortinas de humo
Hoy todos los medios se hacen eco de la ley que pretende asignar a los hijos los apellidos por orden alfabético (¿habrá intervenido aquí la larga mano de Millás?) en caso de que no haya acuerdo entre los progenitores.
No voy a afirmar aquí que semejante norma sea injusta, pero sí que cabe preguntarse si de veras es necesaria, siquiera pertinente, máxime con la que está cayendo. Sería comparable a que alguien, a quien se le está desplomando el techo de la casa, se dedicara adornar los reposabrazos con tapetes de ganchillo.
Uno, que no quiere ser malpensado, pero los años mandan, no puede dejar de sospechar que todas estas leyes exóticas y prescindibles, pero sin excepción polémicas (como la que acabo de citar o la que regulaba la retirada de símbolos religiosos de las aulas), que alumbra este ejecutivo que nos toca sufrir, no son sino cortinas de humo para que no hablemos de lo que veras importa y que, a la vista de los hechos, han desistido de poder arreglar, que es la situación económica.
Y lo peor es que les dan pábulo.
No voy a afirmar aquí que semejante norma sea injusta, pero sí que cabe preguntarse si de veras es necesaria, siquiera pertinente, máxime con la que está cayendo. Sería comparable a que alguien, a quien se le está desplomando el techo de la casa, se dedicara adornar los reposabrazos con tapetes de ganchillo.
Uno, que no quiere ser malpensado, pero los años mandan, no puede dejar de sospechar que todas estas leyes exóticas y prescindibles, pero sin excepción polémicas (como la que acabo de citar o la que regulaba la retirada de símbolos religiosos de las aulas), que alumbra este ejecutivo que nos toca sufrir, no son sino cortinas de humo para que no hablemos de lo que veras importa y que, a la vista de los hechos, han desistido de poder arreglar, que es la situación económica.
Y lo peor es que les dan pábulo.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Cuestionario Perverso: Antonio Gómez Rufo
A pesar de que en su respuesta a la octava pregunta dude que haya alcanzado éxito y reconocimiento, Antonio Gómez Rufo es un autor de dilatada trayectoria y un buen puñado de títulos a sus espaldas. Además, ha cosechado importantes premios, como el Ciudad Ducal de Loeches o el Fernando Lara, y, por si fuera poco, ha sido elegido para enfrentarse a este cuestionario, que no es moco de pavo.
Aquí tienen sus respuestas:
1. Dando por buena la ley de Lem ("Nadie lee nada; si lee algo, no comprende nada; si comprende, lo olvida enseguida"), ¿qué diantres hace un tipo como tú dedicándose a emborronar folios?:
Respirar.
2. Un habitual de las listas de ganadores de premios literarios alardea de leer menos que la mujer de Beckam, y el hombre record, con más de 1500 galardones, se jacta de no leer más que el Quijote. Al margen de la lógica lástima por el gremio de libreros y de constatar que en España se lee menos que se escribe, ¿crees que el hábito (o vicio) lector puede ser perjudicial para ganar concursos? :
No. Esas respuestas me parecen estrafalarias.
3. Microcorte publicitario: vende una de tus obras con menos de veinte palabras :
Si supiera vender una obra literaria sería comercial de una editorial, que gana más que el autor de la obra que vende.
4. ¿Qué hay antes de comenzar a escribir? (el argumento completo, una idea, un personaje, nada en absoluto…):
Una idea.
5. Chandler afirmó: “Los escritores son todos unos proxenetas. Prostituyen lo que ven y a la gente que conocen, y le dan una vida nueva en un libro, negro sobre blanco” ¿Cuánto hay de chuleado en tus personajes y argumentos?:
Todo en general y nada en realidad.
6. Pregunta con trampa: Mario Jurisch postuló: “Un escritor es alguien con un gran talento para tolerar el rechazo”. Dados los muchos y conocidos sinsabores y las magras, ilusorias y evanescentes satisfacciones que depara el oficio de escribidor, ¿por qué demonios lo haces? (no vale decir que por el mero placer que depara el acto de escribir):
Ya contesté en la primera pregunta.
7. ¿Qué libro (ajeno) te gustaría haber escrito? :
El jugador, de Dostoievski.
8. ¿Cuál de tus obras jamás hubieras sospechado que iba a alcanzar ese éxito, ese reconocimiento? :
¿Alguna ha alcanzado el éxito y el reconocimiento?
9. ¿Y cuál todavía no acabas de explicarte que no lo haya logrado? :
Por fortuna, yo me explico y comprendo casi todo.
10. ¿Qué te hubiera gustado que te preguntara y no lo he hecho? (aprovecha también para responder a la cuestión) :
¿Crees que soy un buen entrevistador perverso? Respuesta: Persevera en ello. Vas por buen camino.
Aquí tienen sus respuestas:
1. Dando por buena la ley de Lem ("Nadie lee nada; si lee algo, no comprende nada; si comprende, lo olvida enseguida"), ¿qué diantres hace un tipo como tú dedicándose a emborronar folios?:
Respirar.
2. Un habitual de las listas de ganadores de premios literarios alardea de leer menos que la mujer de Beckam, y el hombre record, con más de 1500 galardones, se jacta de no leer más que el Quijote. Al margen de la lógica lástima por el gremio de libreros y de constatar que en España se lee menos que se escribe, ¿crees que el hábito (o vicio) lector puede ser perjudicial para ganar concursos? :
No. Esas respuestas me parecen estrafalarias.
3. Microcorte publicitario: vende una de tus obras con menos de veinte palabras :
Si supiera vender una obra literaria sería comercial de una editorial, que gana más que el autor de la obra que vende.
4. ¿Qué hay antes de comenzar a escribir? (el argumento completo, una idea, un personaje, nada en absoluto…):
Una idea.
5. Chandler afirmó: “Los escritores son todos unos proxenetas. Prostituyen lo que ven y a la gente que conocen, y le dan una vida nueva en un libro, negro sobre blanco” ¿Cuánto hay de chuleado en tus personajes y argumentos?:
Todo en general y nada en realidad.
6. Pregunta con trampa: Mario Jurisch postuló: “Un escritor es alguien con un gran talento para tolerar el rechazo”. Dados los muchos y conocidos sinsabores y las magras, ilusorias y evanescentes satisfacciones que depara el oficio de escribidor, ¿por qué demonios lo haces? (no vale decir que por el mero placer que depara el acto de escribir):
Ya contesté en la primera pregunta.
7. ¿Qué libro (ajeno) te gustaría haber escrito? :
El jugador, de Dostoievski.
8. ¿Cuál de tus obras jamás hubieras sospechado que iba a alcanzar ese éxito, ese reconocimiento? :
¿Alguna ha alcanzado el éxito y el reconocimiento?
9. ¿Y cuál todavía no acabas de explicarte que no lo haya logrado? :
Por fortuna, yo me explico y comprendo casi todo.
10. ¿Qué te hubiera gustado que te preguntara y no lo he hecho? (aprovecha también para responder a la cuestión) :
¿Crees que soy un buen entrevistador perverso? Respuesta: Persevera en ello. Vas por buen camino.
martes, 2 de noviembre de 2010
El Gris
De las tres novelas de la trilogía que Javier Pérez ha alumbrado en torno al comisario Müller y la Alemania de entreguerras, sin duda esta es la que más me ha gustado por múltiples razones, a saber:
En primer lugar, porque es la más literaria de la serie. Admito que el comienzo de “La crin” era soberbio, pero en esta ocasión el tono se mantiene a lo largo de toda la obra, y por momentos alcanza dimensiones casi líricas.
En segundo lugar, porque es la que mejor ha logrado reflejar la conjunción de disparates y sinsentidos, el abuso impuesto por Versalles y la inflación vírica que desintegró la economía, que abocaron al pueblo alemán a arrojarse en brazos del nazismo, que supo erigirse en el último clavo ardiendo al que aferrarse. Admito que en este aspecto cuenta con ventaja por tratarse de la primera: en las siguientes el grueso de cuanto podía postularse estaba dicho, y bastante mérito encierra el hecho de no llover sobre mojado.
En tercer lugar, por la maestría con la que alterna esta magnífica ambientación histórica con la trama principal: una intriga negra clásica en la que un policía tozudo y contumaz se enfrenta a un asesino en serie inteligente y despiadado.
Y en último lugar, pero no menos importante, porque, como hábil cuentista, logra retorcer la trama en el último instante para dejar al lector sin aliento y que el libro le haga honor al nombre.
Como afirmaba el autor, no se sabe cuánto tiempo durará en las librerías, así que aprovechen ahora que pueden.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Cuestionario perverso: Jesús Tíscar
Jesús Tíscar es uno de los jóvenes(aunque ya no tanto) autores con más talento que pugnan por hacerse un hueco; también uno de los más políticamente incorrectos, como lo demostró con "La poetisa" o "Doce cuentos con premio", por lo que no le va a resultar sencillo lograrlo.
Cuando le remití el cuestionario, ya sabía que sus repuestas no iban a ser convencionales, aunque no sospechaba que serían tan escuetas. Aquí se lo dejo:
1.Dando por buena la ley de Lem ("Nadie lee nada; si lee algo, no comprende nada; si comprende, lo olvida enseguida"), ¿qué diantres hace un tipo como tú dedicándose a emborronar folios?:
Anacrónico eso de “emborronar folios”, pero en fin... Lo hago por no caer de lleno en las drogas.
2.Un habitual de las listas de ganadores de premios literarios alardea de leer menos que la mujer de Beckam, y el hombre record, con más de 1500 galardones, se jacta de no leer más que el Quijote. Al margen de la lógica lástima por el gremio de libreros y de constatar que en España se lee menos que se escribe, ¿crees que el hábito (o vicio) lector puede ser perjudicial para ganar concursos? :
No.
3.Microcorte publicitario: vende una de tus obras con menos de veinte palabras :
Tengo hambre.
4.¿Qué hay antes de comenzar a escribir? (el argumento completo, una idea, un personaje, nada en absoluto…):
Una idea.
5.Chandler afirmó: “Los escritores son todos unos proxenetas. Prostituyen lo que ven y a la gente que conocen, y le dan una vida nueva en un libro, negro sobre blanco” ¿Cuánto hay de chuleado en tus personajes y argumentos?:
Bastante.
6.Pregunta con trampa: Mario Jurisch postuló: “Un escritor es alguien con un gran talento para tolerar el rechazo”. Dados los muchos y conocidos sinsabores y las magras, ilusorias y evanescentes satisfacciones que depara el oficio de escribidor, ¿por qué demonios lo haces? (no vale decir que por el mero placer que depara el acto de escribir):
Juro que no sé hacer (bien) otra cosa.
7.¿Qué libro (ajeno) te gustaría haber escrito? :
“La colmena”, de Cela.
8.¿Cuál de tus obras jamás hubieras sospechado que iba a alcanzar ese éxito, ese reconocimiento? :
Ninguna de mis obras tiene éxito ni reconocimiento.
9.¿Y cuál todavía no acabas de explicarte que no lo haya logrado? :
Ninguna.
10.¿Qué te hubiera gustado que te preguntara y no lo he hecho? (aprovecha también para responder a la cuestión) :
¿Te quieres casar conmigo? La respuesta hubiera sido: Me lo pensaré.
Cuando le remití el cuestionario, ya sabía que sus repuestas no iban a ser convencionales, aunque no sospechaba que serían tan escuetas. Aquí se lo dejo:
1.Dando por buena la ley de Lem ("Nadie lee nada; si lee algo, no comprende nada; si comprende, lo olvida enseguida"), ¿qué diantres hace un tipo como tú dedicándose a emborronar folios?:
Anacrónico eso de “emborronar folios”, pero en fin... Lo hago por no caer de lleno en las drogas.
2.Un habitual de las listas de ganadores de premios literarios alardea de leer menos que la mujer de Beckam, y el hombre record, con más de 1500 galardones, se jacta de no leer más que el Quijote. Al margen de la lógica lástima por el gremio de libreros y de constatar que en España se lee menos que se escribe, ¿crees que el hábito (o vicio) lector puede ser perjudicial para ganar concursos? :
No.
3.Microcorte publicitario: vende una de tus obras con menos de veinte palabras :
Tengo hambre.
4.¿Qué hay antes de comenzar a escribir? (el argumento completo, una idea, un personaje, nada en absoluto…):
Una idea.
5.Chandler afirmó: “Los escritores son todos unos proxenetas. Prostituyen lo que ven y a la gente que conocen, y le dan una vida nueva en un libro, negro sobre blanco” ¿Cuánto hay de chuleado en tus personajes y argumentos?:
Bastante.
6.Pregunta con trampa: Mario Jurisch postuló: “Un escritor es alguien con un gran talento para tolerar el rechazo”. Dados los muchos y conocidos sinsabores y las magras, ilusorias y evanescentes satisfacciones que depara el oficio de escribidor, ¿por qué demonios lo haces? (no vale decir que por el mero placer que depara el acto de escribir):
Juro que no sé hacer (bien) otra cosa.
7.¿Qué libro (ajeno) te gustaría haber escrito? :
“La colmena”, de Cela.
8.¿Cuál de tus obras jamás hubieras sospechado que iba a alcanzar ese éxito, ese reconocimiento? :
Ninguna de mis obras tiene éxito ni reconocimiento.
9.¿Y cuál todavía no acabas de explicarte que no lo haya logrado? :
Ninguna.
10.¿Qué te hubiera gustado que te preguntara y no lo he hecho? (aprovecha también para responder a la cuestión) :
¿Te quieres casar conmigo? La respuesta hubiera sido: Me lo pensaré.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)