El hombre, en la superficie de la tierra, no tiene derecho a dar la espalda e ignorar lo que sucede en el mundo.

Fiódor Dostoievski (El jugador)

lunes, 24 de octubre de 2011

Vivir como un Dios, morir como una rata


Perecer a manos de una turba iracunda es algo que no se le puede desear ni siquiera a un tirano sanguinario y execrable como Gadaffi, si bien es de justicia reconocer que el dictador libio se ganó a pulso su suerte.
Y no se trata tan solo de que haya sojuzgado a su pueblo durante cuatro décadas o que haya reprimido con mano de hierro cualquier disidencia; tampoco porque se haya permitido excesos como contar con una guardia de corps compuesta por 200 vírgenes o alojarse en una tienda de seda digna de las mil y una noches en sus desplazamientos por el extranjero pocos años atrás, cuando era considerado un amigo de occidente y no el enemigo público número uno, tras la caída de Bin Laden.
Gadaffi ha tenido múltiples ocasiones de dejar el poder honrosamente, y alguna más de hacerlo preservando el pellejo, pero las ha despreciado todas. Desde que la OTAN apoyara con decisión a la insurgencia, sus horas estaban contadas, y, a despecho de todo razonamiento, se empeñó en perpetuar un terrible y sangriento declive del régimen.
Por todo lo citado, no es de extrañar que haya encontrado su final como una pieza de caza: humillado, abatido y expuesto. Y los gobernantes occidentales no pueden aplaudirlo, pero respiran aliviados.

lunes, 17 de octubre de 2011

Admitimos Rubalcaba como animal de compañía



Eso sí, después de las declaraciones que ha perpetrado  este fin de semana, atado y con bozal.
Cuando el candidato socialista afirmó sin pudor alguno: “Si esperamos a que Dios mande indicaciones económicas, vamos listos", debía pensarse que se encontraba en el bar del congreso con el tercer güisqui en la mano. No se puede ofender a más de la mitad de la población, delante de micros y cámaras, y después aspirar a presidir la nación.
Rubalcaba encarna a la perfección lo que el saber popular denomina “un cabo latiguero”, un tipo despiadado a quien nada se le escapa y que fustiga inmisericorde a diestro y siniestro, y lo último que debe hacer alguien así es meterse a chistoso, porque sus chuscas ocurrencias, maldita sea la gracia,  levantan ampollas a todos salvo a los cuatro acólitos que están obligados a reírselas.


Columna publicada en El Soplón

jueves, 13 de octubre de 2011

Por unos palmos de tela


Contemplo con estupor en las noticias que un ex concejal de Masquefa atropelló a dos vecinos por retirar una bandera de España que él acababa de colocar frente al ayuntamiento. Pero me dejan aún más atónito las declaraciones de uno de los atropellados, que calificaban a la causa de la discordia como “bandera trampa”, y afirmaba, indignado, que él había caído en ella.

Muy mal están las cosas si una bandera nacional, amparada por la constitución que nos rige a todos, supone una provocación de tal calibre que ningún vecino puede sustraerse a ella. Volvemos de nuevo a esas historias de opereta y España profunda (en este caso Cataluña profunda), dignas de protagonizar una película de Berlanga.

Poco futuro le auguro a Europa con esta mentalidad: se supone que debiéramos sentirnos ciudadanos europeos y después del mundo, pero cada vez nos vemos más infiltrados por el espíritu de la taifa, ese estúpido afán de sentirnos diferentes del resto por algo tan nimio como haber nacido unos kilómetros más allá de un lado u otro.

Estas son las consecuencias de la creciente radicalización nacionalista auspiciada y alimentada por el mercadeo de favores con unos y otros en el parlamento nacional: dos ciudadanos corrientes a los que la mera vista de la enseña nacional les supone una afrenta intolerable, y un ex concejal dispuesto a atropellarles por ello. Esto viene a probar que hablar de nacionalismo moderado es una antinomia, así como que toda doctrina política que se base en la diferenciación geográfica constituye una clara lacra para la sociedad, máxime si les permitimos hacer de los centros de enseñanza sus sedes de implantación ideológica o lavado de cerebro, llámese como se quiera.

lunes, 10 de octubre de 2011

Peres y peras



Se ve que, bien el calentón preelectoral, bien este impropio y tórrido comienzo otoñal, evaporaron el seni de Duran i Lleida, y no se le ocurrió otra cosa que afirmar que la fruta de los payeses catalanes se pudre en los árboles porque los agricultores andaluces y extremeños se funden el subsidio del PER en el bar.
 No es la primera vez que escucho esta falacia (que los impuestos de los catalanes pagan los vicios la mitad sur de España) en boca de un catalán, pero sí la primera que un político de cierta enjundia y que no sea un zumbado de Esquerra se atreve a sumar su nombre a lo que es evidente que constituye un sentir, no me atrevería a decir mayoritario, pero sí de una notable popularidad en Cataluña. Los nacionalismos, a falta de otra doctrina, por fuerza han de nutrirse de estas mentiras.
Más que el hecho en sí de que el Sr. Roca piense esta barbaridad, lo que de veras me sorprende es que se muestre tan torpe como para manifestarlo delante de cámaras y micrófonos: hay ciertas incorrecciones políticas implícitas en cada ideología, si bien, en un país donde la política es el arte del embuste y la apariencia, jamás se pueden formular abiertamente.
No obstante, lo que resulta incluso más asombroso es que esta diarrea verbal del Sr. Roca haya servido, por vez primera y sin que sirva de precedente, para que  PSOE, PP e IU de Andalucía se ayunten en un ménage à trois tan antinatural y aberrante para solicitar su reprobación, que solo cabría imaginar posible si se tratara de una cuestión vital para el destino de la región, como subirse el sueldo al comienzo de la legislatura.


Columna publicada en El Soplón

lunes, 3 de octubre de 2011

Adiós a Jauja


En menos de un año, desde que Obama y Merkel metieran en cintura a ZP, hemos pasado de vivir en el estado del bienestar a padecer el estado de indigencia. Como prueba, los tijeretazos que están sufriendo la educación madrileña o la sanidad catalana, por no hablar del agujero negro manchego. Es cierto que todos hemos vivido y gastado por encima de nuestras posibilidades, pero es de justicia reconocer que en esa fiebre derrochadora se han distinguido muy especialmente las administraciones locales y autonómicas.
Aunque políticos de uno y otro signo prometan lo contrario (por más que el calendario afirme otra cosa, hace tiempo que nos encontramos en plena campaña electoral), resulta imprescindible, si es que se quiere recortar de veras, pegar tijeretazos tanto a la sanidad como a le educación, pues en ellas es donde se va la parte del león de los presupuestos. Lo que no era imperativo era recortar como se está haciendo, siempre apuntando al objetivo más fácil y evidente.
Aunque resulte una obviedad, lo urgente raras veces coincide con lo importante y casi nunca con lo aconsejable. Pero claro, si se pretende recortar de un día para otro, no queda otro remedio que hacerlo con el dinero que se tiene más a mano: el sueldo de los funcionarios y los pagos a proveedores. Es innegable que padecemos un estado sobredimensionado y derrochador, en el que se pueden realizar infinidad de ajustes sin mermas en el servicio, pero que deben ejecutarse como resultado del análisis y la planificación, no como dictado de la improvisación y las prisas.
En todo caso, estos recortes administrativos van a tener como consecuencia una nueva oleada de desempleados, con miles de interinos y ex beneficiarios de cargos de libre designación en la calle, y, si la lucha contra la crisis se limita a meter la tijera, no vamos a lograr otra cosa que profundizar la hondura de la crisis.
Tiene razón Obama cuando critica la actuación de Europa. Aunque nos hagamos los dignos y le recordemos que el causante de que se hundiera Lehman Brothers y así se desencadenara la crisis financiera mundial fue la administración americana, lo que precisa una economía como la nuestra es una política keynesiana en la que, aunque se recorte el gasto corriente de la administración, se realice un esfuerzo inversor en infraestructuras que actúe como catalizador de la reactivación.
Eso, o felicitarnos por haber contenido el déficit de una economía muerta


Columna publicada en el Soplón

sábado, 24 de septiembre de 2011

A la tercera fue la vencida


Dicen las malas lenguas que el jurado del Martín Gaite ha tenido la osadía de premiar la obra “Tres objetos inútiles y un vacío difícil de llenar”, firmada por un escritor diletante, autodidacta y guerrillero que responde al mismo nombre que quien mantiene este blog. Se supone que en breve, podrá leerse en la biblioteca del certamen.


Aunque Mario Jurisch afirmase que “un escritor es alguien con un gran talento para tolerar el rechazo”, y vive Dios que es cierto, de tanto en tanto, su ego necesita alimentarse con alguna pequeña vanidad para sobrevivir a tanto desastre.

En cuanto a la obra premiada, es un cuento en el que siempre creí, pero que ha pasado por una veintena de premios sin pena ni gloria. Hace unos años (no muchos), la hubiera desterrado a un recoveco del disco duro, pero gracias al consejo y el ejemplo de mi amiga, la Vieja Maestra, Teresa Núñez, he persistido, contumaz, hasta que no han tenido otro remedio que premiarle.

Da la casualidad de que recibo el premio en un momento en el que apenas concurso, enfrascado en la lectura de miles de páginas de documentación para una nueva novela. También, que llega al final de un día particularmente duro por motivos personales, cuando comenzaba a clarear un tanto la tormenta.


Tal como es costumbre en esta casa, también puede leerse aquí.


martes, 20 de septiembre de 2011

Rub Al Kaba


Cualquiera que no lo conociera mínimamente podría suponer que, desde su proclamación como candidato, el dirigente socialista ha sufrido un súbito ataque de talibanización, cuando no una exótica demencia transitoria, que un día lo hace arremeter contra los banqueros y al día siguiente contra el constitucional, hasta el punto de que a nadie le extrañaría encontrárselo con rastas, bombachos y una camiseta de tirantes, o vistiendo chilaba y postrado hacia la Meca.

Como dijo Jonathan Swift: “La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse”. Así lo prueba este candidato que, por si alguien no lo tenía del todo claro, está demostrando que es capaz de cualquier bajeza con tal de arañar un voto. La mera hipótesis de que alguien así pueda regir los destinos del país le arranca escalofríos al más insensible.

Esta casta de políticos oportunistas, dispuesta a ganar a todos sus adversarios con sus propias armas y, si es preciso, se muestra más antisistema que los del 15M o más separatista que ER, le está haciendo un flaco favor al país, pues cada voto que mercan con estos engaños le renta beneficios a las minorías con las que compiten, además de a la propia imagen de la clase política, a la que, por fuerza, estamos comenzando a contemplar como una caterva de seres amorales y carentes de escrúpulos, capaces de todo por aspirar el poder, no digamos ya por mantenerse en él.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Nuevos ricos (y II)


Cualquiera que lea sólo solo los titulares de prensa (o que se entere de las noticias por telediarios) podría pensar que vivimos en el mundo al revés o que el presidente americano ha acabado por perder el juicio, ya que cualquiera diría que Obama está copiando las medidas económicas de ZP/Rubalcaba, circunstancia merecedora de colmar de pasmo al más escéptico, pues, incluso los alumnos menos avispados de la ESO, saben que, si se ha de copiar de alguien, a ser posible que no sea del que peores notas saca de todo el colegio.

A despecho de las obvias similitudes, la medida americana gravará a quienes hayan ingresado más de un millón de dólares en el último año, mientras que la  española considera ricos a quien posea un patrimonio superior a 700.000€, incluido en este  la vivienda habitual, que sólo permanecerá exenta si su valor es inferior a 300.000€, considerado este como el mayor del precio de venta, el valor catastral o el precio tasado de hacienda, que puede ser el que al gobierno le dé la gana.

Así que ya sabe: si posee una vivienda de tres dormitorios o mayor en una gran ciudad, vaya agarrándose los machos, pues, a ojos del gobierno, puede ser Ud. rico. Y no se consuele pensando que apenas les quedan dos meses, pues no sería la primera ocasión que un gobierno del PP da de paso leyes que criticó en la oposición (a modo de ejemplo,  la de interrupción del embarazo).

Columna publicada en El Soplón.

martes, 13 de septiembre de 2011

Nuevos ricos



Usted, que se encuentra tan tranquilo leyendo estas líneas, puede ser uno de los nuevos ricos que piensa crear Rubalcaba. Miles de españoles que se creían uno más de la clase media, y no precisamente de su escalafón superior, pueden acabar convertidos, de la noche a la mañana, en unos ricos de tomo y lomo.


Por si no fuera bastante por sí solo dicho portento, más pasmoso aún resultará que este súbito enriquecimiento no va a lograrse aumentando el peculio de los agraciados, sino gravándoles con un nuevo impuesto de patrimonio.

Así que ya sabe: si Ud. es una de esas personas que integran una familia en la que se ingresan dos sueldos dignos (por ejemplo, un médico y un profesor, ambos funcionarios) y ha demostrado la desfachatez de ahorrar unos euros para pagar los estudios de los niños o se ha endeudado adquiriendo una segunda vivienda en el pueblo, es bien probable que, desde el punto de vista de Rubalcaba, se haya convertido uno de esos ricos alevosos a los que este epígono de Robin Hood va a esquilmar sin remordimiento alguno.

Por enésima vez, repito: si el problema es que no cuadran las cuentas, ¿por qué no se eliminan las comunidades autónomas? Máxime, cuando nadie duda de que constituyen el mayor sumidero de fondos del país, en buena parte despilfarrados. Quizá porque son el principal pesebre en el que abreva la clase política. No en vano, el taimado Rubalcaba también pretende que este nuevo impuesto, que antes era autonómico, pase a ser estatal.

Columna publicada en El Soplón

jueves, 8 de septiembre de 2011

El nudo Keynesiano


Esta breve exposición de un catedrático de economía, realizada el pasado año, explica a de forma clara y concisa el quiz de los proplemas que acucian a la economía española. Lo peor de todo, es que detalla cómo las medidas que se están adoptando ahora no van a redundar sino en un empeoramiento de la situación.

martes, 6 de septiembre de 2011

Pandora en el FMI


Ha bastado que Cristine Lagarde abriera la boca para que los mercados se desplomaran como el castillo de naipes que son, haciendo dudar, hasta a los más escépticos, de que en verdad  posea dotes proféticas, aunque bien pudiera ocurrir que sus palabras sean la causa de la desgracia, y no un vaticinio.



Es cierto que tampoco ayuda que el presidente de la comisión europea, Durao Barroso, se limite a negar la mayor, ni que los países de la unión se dediquen a hacer la guerra por su cuenta, en particular Alemania, liderada por una Merkel en plena barrena electoral, que cada vez se arrepiente más de los socios que se ha echado.

En todo caso, esta nueva caída bursátil confirma, una vez más, que los mercados no se comportan como los sesudos y metódicos analistas económicos que debieran ser, sino como un corrillo de comadres histéricas, a las que el menor rumor hace de cambiar de parecer.

Ajeno a todo este revuelo, ZP permanece encerrado en su torre de cristal, descontando horas, y un cada vez más hierático Rubalcaba hace como si la cosa no fuera con él. Y, en Rodiezmo, el PSOE celebra su fiesta minera sin que acuda ningún dirigente nacional, y los únicos asistentes significados, Guerra y Mendez, se tapan las narices en un gesto pleno de significado, aunque sea casual.

Todo en este país tiene un aire transitorio y de impasse. No es de extrañar que el ciudadano de a pie no entienda por qué demonios padecemos esta inútil dilación. La economía es un estado de ánimo al que nada beneficia persistir sumidos en este estado de animación suspendida hasta noviembre.

miércoles, 17 de agosto de 2011

¿A la tercera va la vencida?

Interrumpo mis vacaciones de feliz incomunicación en Aveinte (sin internet y casi sin televisión) para realizar unas gestiones en Madrid y descubro que, por tercer año consecutivo, soy finalista del certamen internacional Martín Gaite que, en esta edición, ha contado con más de mil concurrentes.


A pesar de que lo más probable es que me quede en mero finalista, como en las dos ocasiones anteriores, siempre se agradecen estos estímulos que te indican que, después de todo, no se hacen las cosas tan mal, en especial este año, en el que apenas he concursado.

jueves, 11 de agosto de 2011

¿Cuánto pesa el alma?


A un servidor le deleita la historia de la ciencia y ha leído muchos volúmenes al respecto; en particular, recuerdo con especial cariño el memorable y antológico “Biografía de la física”, escrito por George Gamow, el padre de la teoría del “big bang” y uno de los mejores divulgadores que he tenido el placer de leer.

A pesar de esto, el libro de Len Fisher no es uno más de tantos, ya que, en lugar de realizar una aproximación convencional, anecdótica o sistemática, centra su visión en esos pasos dubitativos, erráticos y a menudo infructuosos que caracterizan a la historia de la ciencia, en vez de en los grandes logros que todos conocemos.

Además, el autor tiene una prosa fácil y, sin formular expresamente teorías, le lleva al lector a quitarse de la cabeza la idea preformada que asimila a  la ciencia en general con las ciencias exactas,  al constatar cómo la comunidad científica ha dado por buenos, durante décadas enteras, los errores más disparatados. En definitiva, a relativizar las verdades científicas, que a menudo asumimos como dogmas de fe y, en ocasiones, no son más que falsedades institucionalizadas.

Revolución NINI


Arde Londres, e Inglaterra entera la imita, con una violencia ciega e irracional. Cunde el despropósito entre los antaño flemáticos británicos, y las fuerzas del orden son incapaces de contenerlo, pero lo que causa más pasmo es que quienes protagonizan esta revuelta no son parados de larga duración ni padres desesperados, sino esa generación cuyo paradigma era la indolencia y la inacción.

Muchachos imberbes, que desconocen el significado de la palabra responsabilidad, sumen a un país entero en el caos, y demuestran, con dolorosa contundencia, las consecuencias de padecer una generación que no sabe lo que es la educación, el esfuerzo o la disciplina, de disfrutar de una PSP en lugar del atento cuidado de los padres.

jueves, 4 de agosto de 2011

La práctica del relato


Aunque tampoco he leído demasiados manuales de escritura creativa, sin duda alguna este volumen, de Ángel Zapata, es el mejor de ellos, no porque exponga ideas o conceptos que no incluya el resto, sino porque lo hace de un modo ameno y claro. El autor, en lugar de limitarse a enumerar una serie de normas estilísticas, obliga al lector a llegar a ellas mediante el análisis y el razonamiento, herramientas más propias de un científico o un filósofo que de un escritor.

Me ha resultado especialmente amena la primera mitad, los capítulos referentes  a la naturalidad y visibilidad, por ser los más tangibles y evidentes. En el resto, aunque reconozco que aborda unos temas con los que resulta más complicado lidiar, quizá se extiende demasiado y la lectura no resulta tan grata, si bien igualmente útil.

Por si alguien quiere hacerse una idea antes de comprarlo, puede leerse una muestra en Google Books.

lunes, 1 de agosto de 2011

Por fin, ZP


Aunque ya habíamos vaticinado que ZP no agotaría la legislatura, pronóstico que admito no entraña demasiado mérito, no puede evitarse resoplar con alivio al conocer el plazo exacto de esa condena en forma de presidente inepto, armado de buenos propósitos y desprovisto de todo lo preciso para llevarlos a cabo, que hemos padecido durante casi ocho años.

La etapa de Zapatero será recordada en los anales de la historia contemporánea como la de la presidencia cosmética, del gobierno superficial y vacuo donde lo único importante eran las apariencias.

Rubalcaba sabía de sobra que, cada vez que intervenía, el presidente le estaba restando votos, por lo que es de extrañar que le haya exigido que anuncie una fecha y se aparte a un lado, y la prueba es que no ha tardado en sacar pecho y proclamar que ahora es él quien manda en el partido. No en vano, es consciente de que no existe efecto Rubalcaba, mera cocina de los chefs del CIS, y sí un contundente efecto ZP, a quien los votantes no pueden ver ni en pintura. 

A la vez, uno contempla lo que ocurre en Estados Unidos, y no puede reprimir la más insana de las envidias al comprobar cómo los dos grandes partidos son capaces de acordar a un pacto de estado a diez años para sacar al país de la crisis, máxime cuando se sabe a ciencia cierta que, en el improbable caso de que los populares no obtuvieran mayoría absoluta, acabarían pactando con los nacionalistas, que venderían su voto a cambio de otro bocado más a este depauperado estado que ha sobrevivido, a duras penas, a dos legislaturas de talante y despropósitos.

Lo que resta por saber es si el gobierno entrante va a tener los arrestos precisos para hacer lo que hay que hacer: tapar el agujero autonómico, la verdadera causa de que el estado se esté yendo a pique, o se limitará a lo más fácil y repercutirá el coste de la crisis a los de siempre subiendo impuestos, aplicando el copago donde sea posible y recortando a empleados públicos y pensionistas.

jueves, 28 de julio de 2011

Código best seller

Admito que me aproximé al volumen de Sergio Vila-San Juan con tanta curiosidad como suspicacia: uno no puede deshacerse de los recelos ante la mera presencia de las palabras mágicas. No obstante, la primera parte del libro es interesante:un ensayo sobre la historia del libro de éxito, de sus claves y elementos constituyentes, si bien analítico y a posteriori, como no podía ser de otro modo. Muchos son los que desean dar con su fórmula y apenas unos pocos lo consiguen, y menos aún logran repetirla. También es cierto que son muchos los que imitan estas fórmulas, pobres trasuntos de los originales, producto de la voracidad editorial, tan cierto como que ninguno logra repetir el éxito de la obra emulada.

La segunda parte, una sucinta y fría semblanza de los principales best sellers de los últimos dos siglos, tipo “rincón delvago”, no está a la altura de la primera, si bien este es un libro que, en su conjunto, merece la pena leer.

miércoles, 27 de julio de 2011

Servidumbres del progreso


Es preciso permanecer unos cuantos días sin acceso a internet para comprobar que no sucede nada por dejar de consultar el correo electrónico, que se puede vivir unas horas dejando  abandonado esa suerte de apéndice artificial que es el teléfono móvil.
Conviene  disfrutar de unas jornadas, aunque sean apenas cuatro, en las que el tiempo pasa de ser un bien escaso, del que nunca se dispone bastante, a algo que debe matarse paseando por el camino de Muñoyerro o charlando en la plaza.
Y es necesario haber constatado lo anterior para plantearse si todos estos artefactos, paradigmas del mundo moderno, que acostumbramos a considerar imprescindibles, o tan comunes que ni siquiera nos cuestionamos su uso, de veras están a nuestra disposición o, en realidad, sucede al contrario; si somos beneficiarios del progreso o sufrimos sus daños colaterales.

Comprenderán, entonces, que me disculpe de nuevo por estas intermitencias estivales.

jueves, 21 de julio de 2011

Por fin, Camps


Si esta era la conclusión inevitable, resulta imposible comprender por qué se ha demorado tanto. Por qué obligarse a sí mismo y a su partido a soportar el escarnio de que su nombre fuera traído a colación cada vez que se hablaba de corrupción o inmoralidades como ese inevitable “y tú más”. Por qué convertirse en el centro de atención de la prensa e inspiración de maledicencias de toda clase.

Siempre sospeché que Camps había sido más estúpido que corrupto. Por aceptar dos docenas de trajes (¿puede alguien necesitar tantos trajes?) de un tipo como Bigotes, esas prendas contumaces que no se ha podido quitar de encima durante casi tres años, pero mucho más por encargárselos a ese sastre con nombre de torero y vocación lírica que le ha cortado muchos más trajes figurados que literales, y que parecía estar buscando en todo momento las cámaras para ponerse  a cantar como un canario flauta.

Le ha hecho mucho daño Camps a su partido, y no sólo porque su nombre haya sido sinónimo de corrupción durante veintiocho meses, sino porque su caso ha probado la verdadera talla de estadista de Rajoy, un tipo cuya estrategia principal es la inacción y aguardar que los problemas se resuelvan solos.

miércoles, 20 de julio de 2011

El agujero autonómico

La guerra de cifras y desmentidos entre el gobierno entrante y el saliente de Castilla la Mancha viene a confirmar lo que era un secreto a voces: el despilfarro demencial que supone el estado de las autonomías.

El caso de Castilla la Mancha resulta particularmente sangrante y paradigmático, pues, tratándose de una de las regiones más paupérrimas del estado, ha derrochado a puños llenos con su televisión autonómica y su caja de ahorros agujereada como ninguna, con sus obras faraónicas y perecederas, como el aeropuerto de Ciudad Real o el AVE Ciudad Real Albacete.

Esa forma de edificar un estado dentro de otro que suponen las autonomías, ese modo de multiplicar los parlamentarios, altos cargos y funcionarios, es un lujo que España no se puede permitir. Ya fue un error en su día, apenas por contentar a vascos y catalanes, pero hoy resulta sencillamente inasumible.

Cuando una familia atraviesa dificultades económicas, lo primero que elimina son los gastos superfluos y suntuarios, y lo mismo, en buena ley, debiera hacer el estado. Si resulta evidente, incluso para el más lerdo, que el tamaño supone la única forma de sobrevivir en una economía cada vez más globalizada y competitiva, no tiene sentido alguno fragmentar el estado y avanzar en la dirección contraria a la que indica la razón.

Para derramar más sangre, durante todos estos años los partidos nacionalistas han hecho de la lucha identitaria su razón de ser, su medio de robar votos a los partidos nacionales inoculando la falacia de que la independencia es la solución a todos los males, cuando en realidad sería su causa más segura e inmediata si llegara a producirse.

Tenemos un estado fraccionado e insostenible y unas cuentas que no cuadran. Tenemos millones de catalanes y vascos firme e ilusoriamente convencidos de que andaluces y extremeños viven a su costa. Tenemos, en definitiva, un problema de tres cojones, y a nadie que posea los idems precisos para abordarlo.

Columna publicada en El Soplón