El hombre, en la superficie de la tierra, no tiene derecho a dar la espalda e ignorar lo que sucede en el mundo.

Fiódor Dostoievski (El jugador)

lunes, 28 de septiembre de 2015

Política ficción

Si un día Artur Mas se sincerase (supongo que para eso serían precisas más de veinte barrechas en ayunas), admitiría que no le interesa lo más mínimo alcanzar la independencia, pues entonces se quedaría desprovisto de todo propósito, de esa estrella polar que guíe sus pasos. Para Mas la independencia es como el peplo para Penélope, un subterfugio con el que perder el tiempo y alargar indefinidamente una situación que  se antoja insostenible.
Y la prueba es que en toda la campaña apenas se ha hablado de política virtual, de escenarios hipotéticos que todos saben no se van a producir jamás, mientras la política real, la que afecta al ciudadano, no ha sido siquiera mencionada. De hecho Mas ha puesto a dar la cara a un hombre de paja, que no ha tenido nada que ver con su gobierno, y se ha ahorrado tener que hablar sobre unos de los perores servicios públicos de España y una corrupción que amenaza con hundir a todo el anterior ejecutivo en su pozo séptico.

Y, entretanto, el ciudadano de a pie, entre los que me incluyo, ahíto de todo este juego de tronos, de este folletín interminable por entregas que amenaza con no concluir jamás.

martes, 22 de septiembre de 2015

Taxonomía del periodista.


A despecho de que acostumbramos a denominarles a todos con el mismo y genérico nombre, existen muchas y muy notables diferencias entre los miembros de este colectivo, por lo que me gustaría reseñar aquí algunos de los grupos más destacados (a pesar de que los cinco primeros a duras penas merecen el apelativo común, insisten en atribuírselo, por lo que los incluiremos aquí), a saber:


Pesudoperiodista:  categoría a la que pertenecen ese grupo de rapaces y carroñeros que prospera en los platós donde se dan voces y su presa favorita son las intimidades de personajes de medio pelo. Por desgracia es uno de los grupos más numerosos y mejor remunerados.
Periodista mamporrero: dícese del espécimen, particularmente frecuente en las tertulias matinales y nocturnas, cuya opinión coincide sospechosamente con la versión oficial del partido de turno, hasta el punto de convertirse en una extensión de la oficina de prensa del mismo.
Periodista de denuncia: mutación de la especie anterior cuando su partido pasa del gobierno a la oposición.
Periodista comparsa: ejemplar bastante común que abunda en ruedas de prensa y entrevistas pactadas.  Sirve como mero atrezo para el lucimiento del político o personaje de turno. Ante una pregunta que no figure en el guion, se arranca los cabellos y asperja agua bendita.
Periodista de opinión: la definición es un oxímoron en sí misma.
Presentador de telediario: máquina orgánica de leer noticias.
Periodista notario: frecuente en los medios modestos y locales, se limita a ser testigo aséptico de los acontecimientos que cubre, de los que redacta una reseña funcional y asertiva.
Periodista cilicio: acostumbra a realizar entrevistas a personajes notorios que consienten en someterse a semejante suplicio a sabiendas de que les va a preguntar por todo aquello que les resulte más incómodo.
Periodista guerrillero: suele brotar al clamor del tumulto en los eventos más polémicos, empeñándose en llevar la contraria, incluso ridiculizar, a quienes los promueven.

Periodista jenízaro: siente pasión por los lugares que evitamos como la peste el resto de los mortales, haciendo visible una realidad incómoda o contraria al mainstream.  Son los que de veras honran la profesión, y su mera existencia justifica que toleremos al resto.

lunes, 14 de septiembre de 2015

El bolígrafo de gel verde

Admito mis prejuicios en cuanto a los best sellers, basta que todo el mundo haya leído un libro para que a un servidor le comiencen a desaparecer las ganas de hacerlo (si es que las tenía antes, claro), supongo que debido a que pocas veces me encuentro con un producto que merezca la pena. Me quedan miles de libros maravillosos por leer y encuentro lamentable perder el tiempo en mediocridades.
Cuando me enfrento a una nueva novela, espero vivir con ella una gran experiencia, algo parecido a ver una gran película, que puede ser épica, de suspense o intimista, pero siempre esperas vivir una experiencia que de algún modo te sobrecoja. Al comenzar a leer el libro de Eloy Moreno, la sensación era más parecida a estar contemplando un reality, pero uno de segunda, en el que resulta más que evidente que los protagonistas no actúan tal como son, sino que están interpretando un papel, lo que viene a ser una mala película con argumento de segunda e intérpretes de tercera. La trama no destaca por nada en especial. Más que estar leyendo una novela, da la impresión de que una persona que no ha experimentado nada de especial te estuviera contando su vida, y además lo estuviese haciendo mal, porque los personajes son planos y estereotipados, sin visos de verosimilitud alguna.

Por supuesto, no he sido capaz de acabarlo, lo dejé cuando el Kindle indicaba que llevaba un 23%. Ahora bien, considerando el éxito que tienen los realities, no me extraña que este libro  se haya convertido en un best seller.

martes, 18 de agosto de 2015

Grupo de trabajo transversal

Si no sabe qué diantres significa el título de esta entrada, no se moleste en buscarlo en la Wikipedia, porque no lo va a encontrar. En realidad, crear un grupo de trabajo transversal es un eufemismo de quitarse de encima la responsabilidad de un problema acuciante convocando a un grupo de amiguetes que van a cobrar dietas por refreír un documento con cientos de hojas repletas de obviedades, con la esperanza de que, entretanto, el asunto se enfríe y los periodistas no te cosan a preguntas incómodas.
Pues eso mismo es lo que ha dicho Ada Colau que va a hacer ante el problema del top manta y se ha quedado tan campante. Y, en el interludio, la policía municipal tiene unas ordenanzas que hacer cumplir mientras su jefa se lava las manos en la jofaina de Poncio Pilatos.
Es muy sencillo decir que el top manta es un problema social; que se lo explique a los comerciantes que pagan religiosamente el impuesto de actividades económicas al ayuntamiento, sin olvidar que hacer la vista gorda al top manta es dar carta blanca a las mafias que proveen a los manteros de falsificaciones, por no mencionar que las ordenanzas municipales son para cumplirlas o, si no se está de acuerdo con ellas, cambiarlas o derograrlas, pero lo que no se puede tolerar es que la policía local pene en un limbo administrativo y sea vapuleada por los manteros. Es cierto que existe un problema social, pero no se puede solucionar fomentando actividades ilegales.

Está muy bien ser progre cuando encabezas una manifestación, pero cuando lo que encabezas es una administración tienes obligaciones que cumplir; la política es el arte del compromiso, ya que no existen soluciones perfectas ni limpias, y cualquier administrador tiene que ensuciarse las manos. Ada Colau está demostrando palmariamente que le importa más su imagen que sus obligaciones, aunque esto suponga el desgobierno del municipio. Pues prepárense porque, o mucho cambian las cosas, o esto es lo que nos espera para el gobierno de la nación.

viernes, 31 de julio de 2015

¿Y tras la independencia qué?


Existe un sentimiento generalizado entre muchos catalanes de que Cataluña está pagando la sopa boba a media España, en concreto a Andalucía y Extremadura. Buena parte de los independentistas están convencidos de que al día siguiente (o al año o lustro siguiente) de la independencia, atarán a los perros con longanizas, si bien no se han parado a pensar en unas cuantas consecuencias evidentes e ineludibles de la independencia, a saber:
1.    Desde el minuto uno, se interrumpirá la libre circulación de personas y mercancías. Eso significará que el señor Joan, que tenía una fábrica de embutidos en Mollerusa y le vendía butifarras a un carnicero de Soria, no podrá hacerlo, y, en caso de que pueda, se verá gravado con unos aranceles que causarán que deje de ser competitivo, además de las trabas administrativas que surgirán al perder las homologaciones de las que disfrutaba al amparo de España. No hay que olvidar que el principal cliente de las industrias catalanas es el resto de la nación, y se verán en serias dificultades para vender  a España y la UE. Como efecto inmediato, se perderán miles de empleos y muchos más empeorarán sus condiciones.
2.    Como consecuencia del punto anterior, se producirá la deslocalización de infinidad de empresas. Muchas multinacionales, que tienen su sede en Cataluña, la desplazarán a otra región donde no sufran ese problema. Algunos empresarios, como Lara, del grupo planeta, también anunciaron su intención de deslocalizar sus empresas si se producía la independencia. Como efecto inmediato, se perderán miles de empleos más.
3.    El nuevo gobierno catalán, al carecer de fondos propios, se verá obligado a acuñar su propia moneda. Imaginemos que comienza con una paridad de 1 a 1 con el euro. Dado que los proveedores internacionales se negarán a admitir pagos en esa moneda, que no ofrece garantía alguna, la paridad irá bajando a ritmo vertiginoso, lo que a su vez ocasionará una inflación galopante. El señor Manel, que tras toda una vida de duro trabajo tenía acumulados unos miles de euros para su jubilación, verá como el valor real  de sus ahorros cae en picado y, al cabo de unos meses, apenas alcanzarán para pagar una cena. Como efecto inmediato, se producirá un empobrecimiento brutal y fulminante de toda la población.
4.    Como consecuencia de todo lo anterior, se producirá un desabastecimiento generalizado, primero de los productos importados, pero luego de todos en general. Comenzarán a formarse colas para adquirir productos de primera necesidad y el estado intervendrá a productores, almacenistas y comerciantes. Como efecto inmediato, Los catalanes se verán obligados a usar la cartilla de racionamiento, y sufrirán hambre y penurias como nunca han conocido.

Ahora van ustedes y se independizan.

martes, 21 de julio de 2015

El gran error de Rajoy

Resulta paradójico que un político que si por algo ha destacado es por su apego a la inacción, a esa política de dejar que las cosas se arreglen solas (o se pudran y se olviden), actué con tanta diligencia en algo que debiera abstenerse, si no actuar en sentido contrario.
Cualquiera sabe que el independentismo se alimenta de su represión, pues carece de otra razón que lo sustente. La cerrazón de Rajoy en oponerse al independentismo en los juzgados no tiene otro efecto que el de avivar su llama.
Hace tiempo que debiera haber sido él mismo quien convocase el referéndum de autodeterminación, a semejanza del de Quebec o el de Escocia, y dejar bien claro en la campaña cuáles serían los efectos inmediatos del sí.  Cuando uno vota algo de verdad y con todas sus consecuencias, en lugar de participar en otra charlotada más, suele pensarse el voto. Si lo hubiera hecho nada más llegar a la Moncloa, nos hubiera ahorrado estos tres años de hartazgo del “asunto catalán”. 
Espero que quien le suceda demuestre un poco más de sentido común. 

martes, 14 de julio de 2015

La ocurrencia al poder

Admito que, cuando salieron elegidas Carmena y Colau y una vez asumido lo inevitable, albergaba la vana ilusión de que no tuvieran nada que ver con la ambición insaciable Pablo Iglesias y se tratase de dos simples personas animadas con los mejores propósitos de trabajar en favor de sus vecinos.
Sin descartar del todo lo mis ingenuas aspiraciones, no se puede ignorar el irrefutable hecho de que tener al mando a un tonto bienintencionado, tal como demostró ZP, puede ser tan dañino para sus gobernados que haga bueno a cualquiera que le suceda.
Como decíamos ayer, al mejor estilo de Fray Luis, las alcaldesas de las mayores urbes de España parecen haberse puesto de acuerdo para gobernar a golpe de ocurrencia, como si el ejercicio de regir una urbe de millones de habitantes tuviese la misma trascendencia que elegir un nuevo estilismo de cara al verano.  Si lo mejor que pueden hacer por el gobierno de sus respectivas ciudades es poner tasas a los cajeros o congelar las licencias turísticas, además de buscar sendos cholletes para los familiares de turno, ya pueden ir dimitiendo cuanto antes, porque me causa pavor imaginar de qué serán capaces cuando se sientan seguras en el cargo.

Nos hemos creído que cualquiera puede gobernar una ciudad de cinco millones de habitantes, como si cualquiera pudiera dirigir una de las empresas del IBEX 35, y es posible que así sea, siempre que se limite a molestar e interferir lo menos posible y dejar hacer a los técnicos que tiene debajo; no obstante, si lo que se pretende es reinventar la pólvora a estas alturas, lo más probable es que acabemos todos chamuscados.

miércoles, 8 de julio de 2015

Pedir al BCE, pedir a Caritas

Un axioma que cualquiera puede asumir es que quien depende de la generosidad ajena para satisfacer sus necesidades elementales no está en condiciones de exigir nada, y hoy mismo Grecia depende de la línea de liquidez del BCE para poder sostener el corralito. Tan pronto la UE colme su paciencia y la cierre, los cajeros automáticos helenos dejarán de proporcionar su magro suministro a los ciudadanos en cuestión de días, no más de dos o tres, y en menos de un mes escasearán los productos básicos y las medicinas, igual que si el país acabase de emerger de un cataclismo o una guerra. Así de crítica es la situación del país.
Es por tanto comprensible que los socios de la unión, y no solo los más tronantes, sino muchos modestos, que han realizado grandes esfuerzos para mantener sus cuentas en orden, como Lituania o la propia España, estén molestos con la díscola actitud del ejecutivo griego.
Aparte de todo lo citado, el resultado de una votación en un país de once millones de habitantes tiene escaso peso en las decisiones de los representantes soberanos de quinientos. El referéndum griego, aparte de una pérdida de tiempo y un completo despropósito,  se antoja parte de las alharacas ceremoniales previas a la autoinmolación, que es lo que parece que  va a perpetrar el país heleno.
La reunión de ayer demostró que la paciencia del resto de miembros de la Unión está tocando a su fin, y Grecia tendrá dos opciones: plegarse a las exigencias de sus socios o saltar al abismo, y cada vez queda menos tiempo para bravuconadas tabernarias. 

lunes, 29 de junio de 2015

El corralito griego


No existe un modo más rápido de lanzarte al abismo que menospreciar la inteligencia de tus adversarios, que es lo que hizo Tsipras al enrocarse frente al jaque europeo con un referéndum.
Como ya hemos adelantado aquí varias veces, Europa le va a permitir pocas alegrías a Syriza, decididos a vacunarse en carnes helenas contra los más que seguros males del populismo.
Si hace unos días relatábamos cómo el electorado griego parecía premiar la aparente insumisión de su ejecutivo, Europa ha realizado una exhibición de fuerza cortando la financiación a los bancos que, cómo no, acaba pagando el de siempre, que no es otro que el sufrido ciudadano.
Como ya afirmábamos entonces, la ciudadanía griega parece sumida en un estado de demencia colectiva. Si no recupera la cordura con éste latigazo en el bolsillo, el país está condenado a la catástrofe y pasará de este primer aviso que es hacer cola en los bancos, a la confirmación del desastre que supone hacerlo para comprar alimentos, como ocurre en Venezuela, todo un muestrario de las bondades y virtudes del populismo.
Para un político populista (casi me atrevo a quitarle el adjetivo) el pueblo es un medio, no un fin, pues no conoce otro que perpetuarse en el poder, por lo que, mientras cuente con apoyo popular, no le va a temblar el pulso por conducir el país a la ruina siempre que pueda seguir mandando, de modo que el elector no puede esperar otra sensatez de sus mandatarios que la que su voto pueda imponerle.

Ahora van y les votan.

lunes, 22 de junio de 2015

Estados de demencia colectiva

Tsipras había prometido a sus electores que doblegaría el fuerte brazo de Europa, y ahora es su gobierno el que yace humillado, a la espera de comprobar hasta dónde querrá la troika alargar el castigo.
Dudo que este particular sorprenda a nadie: no se puede negociar desde una posición de fuerza cuando se depende de la caridad ajena para comer al día siguiente. El país heleno está sufriendo una desbandada financiera, sometido a un caos supuestamente controlado por el BCE para obligarle a ver hasta dónde puede llegar el desastre en el mismo instante en que Europa retire su paraguas de la cabeza de Grecia. Tampoco esto puede sorprender a nadie, ya que La Unión dejó claro desde el primer momento que iba a realizar un castigo ejemplarizante sobre Grecia, decidida a que ningún otro país (léase España) experimente la tentación de abandonarse al populismo.
Contradiciendo lo anterior y a despecho de toda lógica, las encuestas dicen que, a día de hoy, Tsipras reforzaría su respaldo popular, prueba palmaria de que no se puede confiar en la cordura del electorado. Hemos escuchado en infinidad de ocasiones decir a políticos de toda índole que la mayoría nunca se equivoca: lógico, es su única fuente de legitimidad; no obstante, todos sabemos que las mayorías muchas veces se yerran estrepitosamente. Como lo han hecho en Grecia, como sucedió en España cuando se reeligió a ZP, como sucedió en Venezuela con Chaves o en Alemania con Hitler. La mayoría es simplemente una cuestión numérica que nada tiene que ver con la razón.
Entretanto, Grecia se pasea al borde del abismo, y el BCE dista mucho de tener controlada la situación, aunque es posible que Europa quiera que sea así. En el fondo, podemos comprobar que Tsipras juega una partida de ajedrez con Europa, en la que los 11 millones de griegos son peones prescindibles para ambas partes.

Nada nuevo bajo el sol.

miércoles, 3 de junio de 2015

Los experimentos se hacen en casa y con gaseosa

Aún no ha llegado Carmena a la alcaldía, que todavía está por ver que lo haga, y ya nos ha sorprendido con la primera ocurrencia peregrina: gravar con una tasa los cajeros automáticos.
Supongo que resulta muy progre lo de ejercer de Robin Hood aficionado: quitémosle algo a los ricos, que tienen mucho, y con eso pagamos la barra libre.
El problema, amiga Manuela, es que cuando se pretende hacer que paguen las grandes corporaciones, léase compañías de telefonía, energéticas y muy, requetemuy, especialmente los bancos, el que termina pagando es el de siempre, es decir: el sufrido ciudadano, usted que lo lee y yo que lo escribo, en forma de incremento en su factura de cada mes.
Es típico de los ejecutivos que pretenden abanderar el progresismo, al menos del último que sufrimos, gobernar a base de brainstrom, de soltar la primera chorrada que se te pasa por la cabeza y reír el chiste en forma de decreto ley, y luego vamos a ver qué pasa. Acuérdense de las pegatinas de quita y pon en los discos de limitación de velocidad, del cheque bebé, y en un largo etcétera que no precisan que les detalle.
Por todo ello, haga caso a este consejo, que no va a leer, y déjese de experimentos, y limítese a lo que debe hacer un buen gobernante, que es no entorpecer demasiado el libre devenir de las cosas y dedíquese a vigilar abusos y situaciones de desamparo del pequeño frente al grande, así como al cuidado de la hacienda doméstica, que es lo precisa todo ayuntamiento

lunes, 1 de junio de 2015

Vete ya, Mariano

Sabes que te vas a ir.
La diferencia estriba en que sea ahora o después de las generales, en hacerlo de forma honrosa o vergonzante, en demostrar generosidad y altruismo u obedecer a la ley del yoyo (primero yo y después yo), en ser un hombre de partido y estado o uno más que se aferra al cargo, en programar una sucesión relativamente ordenada o marcharse apresuradamente, dejando las puertas abiertas al caos, las meriendas de negros y las luchas cainitas.
Sabes de sobra que lideras un partido apestado de corrupción, enfermo de viejas guardias y gangrenado por cargos cuasi vitalicios, de los que han hecho de su mandato un cortijo, y cuya única cura es la amputación.
Sabes que es sólo cuestión de tiempo, y que en menos de un año te vas a ir, así que hazte un favor y házselo a tu partido, al país y a todas las administraciones donde mandáis.

Márchate ya.

lunes, 25 de mayo de 2015

Ya se pudo, ¿y ahora qué?

Cómo se veía venir, los partidos emergentes irrumpen con fuerza, borrando a UPyD del mapa y casi a IU. Ahora a Podemos le va a corresponder gobernar en alguna plaza importante, y para ello se va a ver obligado a hacer justo lo contrario de lo que prometió en sus comienzos,  que es lo que esperan sus votantes, no las tibias vaguedades de la campaña. Pero además, para alcanzar el poder, va a tener que pactar con el PSOE, perfecto representante de la “casta” a la que tanto criticó, y apoyarlo en otros lugares, pues, seas un político profesional de toda la vida o un revolucionarioide de facultad de ciencias políticas, en último término (a la hora de pillar cacho)  la política acaba convirtiéndose en un intercambio de cromos.
También Ciudadanos va a tener que pactar con el PP en muchos lugares, y, en estos días, en los que la mierda le rebosa a borbotones al partido de los Bárcenas y Ratos, eso equivale a abrazar a un carbonero vistiendo un traje de novia, una acción de la que no se puede salir sin mácula.
También, parece evidente que el PP necesita deshacerse de toda su vieja guardia, de todos aquellos que huelen a dinero sucio, lo hayan tenido en sus manos o no, empezando por el propio Rajoy, pero eso se antoja más difícil.


lunes, 4 de mayo de 2015

Revolucionarios de Playmobil

Todos estos revolucionarios de acampada y manifestación son como toreros de salón, maestros en hacer chicuelinas  al aire, pero que corren como posesos en cuanto oyen mugir al morlaco, pura pose, políticos de atrezo y ventolera verbal de campaña.
Seguro que recuerdan la última etapa de Zapatero, cuando no se podía negar del todo a los mandatos de su jefa, Merkel, ni tampoco hacer lo que tenía que hacer, pues era justo lo contrario de lo que había prometido a sus votantes, y entre medias la economía desplomándose y la prima de riesgo subiendo de telediario en telediario. Pues bien, multipliquen esto por diez y se harán una idea de lo que puede ocurrir si llega a mandar Podemos, más o menos lo que está pasando en Grecia, cuya bancarrota es apenas cuestión de semanas.
Ahora van y les votan.

viernes, 1 de mayo de 2015

Las 30 monedas de Monedero

Monedero es ya un cadáver político. Iglesias hacía ayer pucheritos cuando decía cuánto lo sentía y lo amigos que eran, pero no le tembló el pulso al deshacerse del que se había convertido en el mayor peso muerto de un partido que todavía no ha alcanzado ninguna responsabilidad de poder. No es de extrañar, pues si algo ha caracterizado históricamente a los partidos revolucionarios es la prodigalidad con la que van llenando la cuneta de cadáveres.
Monedero se despide dando coces, acusando a su partido de ser igual que la “casta” a la que critican (en esto no tiene razón: son mucho peores), y él mismo envuelto en turbios asuntos económicos, ser igual que la “casta” a la que critica.
Parece evidente que Podemos se ha financiado de sitios tan poco recomendables como Venezuela o Irán, países que, como podrán comprender, no tienen ninguna preocupación por la pureza de la democracia en España ni el bienestar de sus gentes. Si regímenes opresores y totalitarios ponen su dinero en las manos de los dirigentes de un partido político, es porque éste en realidad no es tal, sino una brecha abierta en la línea de flotación de la democracia, tal como, tradicionalmente, los gobiernos revolucionarios han tratado siempre de exportar la revolución a otras latitudes.
Con esto no quiero decir que Podemos, si ganara las elecciones, que va a ser que no, vaya a implantar un régimen bolivariano o teocrático, lo que quiero explicar es que Iglesias es una persona sin escrúpulos, sin otro afán que alcanzar el poder, sea cual sea el precio, y sin importarle la calaña de con quien tenga que asociarse o el precio que tenga que pagar por llegar a él, para qué hablar de lo que sería capaz de hacer por perpetuarse en el mismo.

Ahora van y le votan. 

jueves, 23 de abril de 2015

Ritaleaks y otras cosas del poder

Cuando alguien se perpetúa en el poder, tiende a entender el territorio que gobierna como su cortijo y a sus electores como súbditos, cuando no siervos. Por eso es tan sana la alternancia en democracia, aunque sean sólo dos partidos los que roten, y por eso la alcaldesa de Valencia no exhibe pudor alguno en justificar unos gastos suntuarios, amorales y evidenciadores de una absoluta carencia de vergüenza, que merecerían su dimisión inmediata o, en su defecto, su cese fulminante y ulterior expulsión del partido.
De igual modo, los emolumentos percibidos por Trillo y Pujalte pueden ser perfectamente legales, pero son por completo amorales. Si una empresa paga esas cantidades, aunque oficialmente sea en concepto de “asesoramiento verbal”, todo el mundo sabe que semejantes pagos no pueden tener otro propósito que el de comprar voluntades.

Si a esto le sumamos el caso Gürtel, el Bárcenas, el ERE, el Merca Sevilla, El Bankia y un largo e inagotable etcétera, no es de extrañar que el ciudadano común perciba la política como  un inmenso cubo de mierda y a las cortes y distintas administraciones como una versión moderna de la cueva de Alí Babá.

miércoles, 22 de abril de 2015

Justicia “para Rato”

Desde hace tiempo, la puerta de los juzgados parece haberse convertido en el principal foco informativo, pero el caso del ex vicepresidente económico constituye casi un monotema,  y la gente de la calle habla de alzamiento de bienes y blanqueo de capitales como si se tratase de la alineación del Atleti.

Partiendo de que considero que Rato debería estar desde hace tiempo en presidio por la megaestafa que supuso la salida a bolsa de Bankia, me repugna este juicio paralelo del que está siendo objeto en los medios, coreografiado por el principal partido de la oposición, y me sorprende que ni siquiera sus más allegados le concedan el beneficio de la presunción de inocencia.

jueves, 16 de abril de 2015

Elegía en prosa por alguien bien vivo

Se nos marcha Carlos Herrera, y nos deja huérfanos de radio, con esa suerte de vacío cósmico que sólo resulta de las mayores pérdidas.
Apenas han pasado unos días, y ya añoro su voz en el coche, de camino al trabajo, conminando a los camastrones a abandonar el lecho; su campechanía y sencillez con la gente de la calle, así como su firmeza y su ausencia de pelos en la boca, por más que luciese barba, cuando entrevistaba  al mandatario de turno (con el rico y el poderoso, hay que ser orgulloso, que decían en historias de Filadelfia).
Nos deja Carlos Herrera, y la radio nos parece menos una compañía, un cómplice, que un aparato que mete ruido. Las mañanas se antojan grises sin esa forma suya de reír los chascarrillos a la gente más graciosa y ocurrente, a la que parecía atraer como una suerte de irresistible imán.
Nos dejas, Carlos, como ese tío predilecto que emigraba por sorpresa Alemania, huérfanos de duende, pero sobre todo nos dejas con esa incertidumbre de la hija que abandona la carrera en el tercer curso, y el padre no sabe si es para meterse a monja o a corista.
Nos dejas, Herrera, en la desazón de tanto fósforo mojado, de angustias mañaneras y silencios de radio.

martes, 7 de abril de 2015

La desintegración de UPyD

El partido de Rosa Diez parece mortalmente herido de autoritarismo por exceso de mano derecha o defecto de izquierda, puede que ambas cosas.
El paradigma de “El que se mueva no sale en la foto” sólo funciona en los partidos convencionales, infestados de estómagos agradecidos y donde la gente está para medrar. Si lo que tienes son personas con principios, que están en la política por ideales, ni siquiera se puede mandar, sino que hay que liderar.
La dimisión de Cantó tiene mucho de simbólico, de ese triunfo de la desilusión que marca el fin de los enfermos terminales. El resto es sólo cuestión de tiempo.

lunes, 6 de abril de 2015

La dictadura del teleoperador

Todas las grandes compañías han desistido de entenderse con el consumidor, o simplemente atenderle, y, en su lugar, han optado por parapetarse tras una muralla infranqueable de teleoperadores armados con el conocimiento de un único procedimiento para realizar las cuatro operaciones básicas y escudados tras la ignorancia o incapacidad para llevar a cabo cualquier otra tarea no incluida en ellos.
Las compañías, telemandadas por algún docto ejecutivo que no entiende más que de números gordos (los informes que manejan contienen una relación texto/gráficos inferior a la de un álbum infantil ilustrado, y su complejidad no es mucho mayor) han decidido que sale más rentable perder a un determinado porcentaje de clientes, cabreados como monas, que atender al resto como Dios manda. Por otra parte, como la competencia emplea el mismo criterio, el éxito de la estrategia está garantizado.
Hace unos meses decidí cambiar dos contratos que mantenía con una compañía energética por otra de la competencia. Uno de ellos fue migrado sin problemas, si bien el otro, contumaz e irreductible, permanece con el antiguo proveedor. Al cabo de unos meses de seguir recibiendo facturas del anterior, reclamo al nuevo por qué no ha realizado el cambio y, tras relatar la incidencia a media docena de teleoperadores, voy a dar con uno que me dice que lo único que se puede hacer es realizar de nuevo el contrato (por supuesto, sin tener la menor idea de por qué falló la primera vez), por lo que otra vez debo invertir media hora en la ceremonia de la contratación telefónica. Pues bien, si no te vale con una vez, volvamos a la segunda, ya que el contrato sigue a reacio a migrar y, tras recibir otras dos facturas del antiguo operador, vuelvo a la carga, con idénticos resultados. Tras contar la misma batalla una docena de veces, sigo sin otra opción que volver a perder otra media hora en la contratación, por supuesto, sin llegar a saber por qué ha fallado las dos veces anteriores, y parece evidente que va a fallar la tercera y todas las sucesivas, así que me he negado a malgastar otra media hora más.


Solución: tendré que buscar otra compañía a la que migrar los dos contratos, si bien no descarto que, con sólo dos contratos, acabe sufriendo a tres  proveedores.