El hombre, en la superficie de la tierra, no tiene derecho a dar la espalda e ignorar lo que sucede en el mundo.

Fiódor Dostoievski (El jugador)

martes, 16 de junio de 2009

¿Por qué me has hecho esto, hija mía?

¡Con lo todo lo que hemos legislado por ti! ¡Con tantos berrinches reaccionarios y tantas homilías airadas que hemos sufrido por tu culpa!

Seguro que eso es lo que están pensando ZP y su orbital corte, cuando no cohorte, de bibianoides (suerte de humanoides, resultado de extirpar el cerebro a un humano e implantar en su lugar el manual de buenos propósitos del padre Guitarrón, equipados con salario público y coche oficial).

Y es que esto es lo que ocurre cuando se legisla pensando en el diccionario en lugar de la realidad, que no suele dejarse convencer con buenas palabras. Después de que hemos transmutado la violencia conyugal en violencia de género, y a esta, a su vez, en violencia machista, va una lesbiana y maltrata a otra. Y, luego, el juez tiene que hacer encaje de bolillos y cogérsela con papel de fumar para condenar a la maltratadora como “señor agresor”.

Para su sorpresa, la agresión no se produjo a causa de los nocivos, diabólicos y archiconocidos influjos del cromosoma “Y”, sino porque una parte era más fuerte que la otra y abusó de su poder. Quizás, ZP debiera idear una ley en contra de la fuerza física (o, al menos, aplicarle un impuesto, que anda la cosa muy “achuchá”).

7 comentarios:

Julio dijo...

Cosas verás, amigo Juan Carlos.
Bienvenido de nuevo.

cgt dijo...

Saludos de casi tocayo.

un abrazo

Carlos Garrido

Rafael Lucena dijo...

En mi centro, una del Instituto de la Mujer, organismo dependiente del Excmo. Ayto. de Sevilla, afirmó: "La violencia de género es aquella que ejerce el hombre contra la mujer". Al día siguiente, expliqué en clase a los mismos alumnos que la violencia de género es la falta de concordancia gramatical y que la violencia, por desgracia, afecta a todas las personas, heterosexuales y homosexuales. Alguna compañera, desde que se enteró y porque no soy del Plan de Co-Educación, ya no me habla.

Sombras Chinescas dijo...

Julio:
O veredes, que diria don Alonso quijano.

Carlos:
Correspondo a los saludos y agradezco tu visita.

Rafael:
Ellas se lo pierden. Por otra parte, la violencia de género, también podría consistir en que un tendero le arrojase las mercaderías a los clientes. Por desgracia, en este ámbito hay demasiado integrismo y, si no comulgas por completo con la doctrina oficial, eres un machista retrógrado (¡Viva la libertad de pensamiento y expresión!).

Saludos a todos.

Sombras en el corazón dijo...

La violencia es cuestión de fuerza y también de oportunidad. Da igual quien la cometa.

Un abrazo

Castrodorrey dijo...

Si que es cierto, que de un tiempo a esta parte, por los padres del lenguaje "sambenitesco" (traducido, colgar sambenitos)nos asaltan con cuestiones de este tipo. ¡Si serán ceporros! La violencia es violencia por si sola. No necesita de un tomate jejeje... (me gustó eso del tendero)ni de un hombre, ni de una mujer, ni de heteros ni de homos. Se aplica del fuerte al débil, o viceversa. Sin distinción; porque debe haber señoras por ahí, que no se cortan mucho para arrear un sartenazo. He visto algunos casos que....créanme, que conozco alguno.
Porque si es la esposa quien atiza al marido ¿en que clase de violencia se contempla eso?
Es como si dijésemos de un accidentado,según los desperfectos causados en su físico: estaba heridísimo, o muertísimo.
Pero con éstos ejemplares que nos alumbran, "dios nos coja confesados"
Saludos cordiales Juan Carlos y demás visitantes.

Sombras Chinescas dijo...

Bienvenido a esta página, Julio, y gracias por tu aportación.

Saludos a todos.