El hombre, en la superficie de la tierra, no tiene derecho a dar la espalda e ignorar lo que sucede en el mundo.

Fiódor Dostoievski (El jugador)

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Feminismo talibán

Diversas asociaciones de mujeres pretenden perpetrar un linchamiento moral y profesional del Juez Serrano por el mero hecho de expresar su opinión. Y lo más esperpéntico del caso estriba en que se trata de un magistrado de conducta profesional intachable, premiado por asociaciones de mujeres y protección de menores por su labor en pro de sus asociadas y defendidos. El artículo completo está aquí; léanlo y juzguen por Uds. mismos.

Mi opinión personal es que se limita a enunciar verdades de Pero Grullo, pero que nadie se atreve a postular, un nuevo ejemplo del “traje del emperador”. La realidad es tozuda y no se aviene a doblegarse bajo nuestros deseos, tal como toda discriminación positiva no deja de ser injusta, como la discriminación sin apellidos. Que Dios se apiade del juez, pues sus detractoras no van a hacerlo.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Mis buenos deseos

Para todos Uds., mis apreciados lectores:

Que el 2010 se les haga breve.

No se quejen de que no soy conciso (y original).

martes, 22 de diciembre de 2009

Cuento de navidad

Lleva encerrado más de tres horas en el coche, atrapado por el temporal. Aunque todavía le resta más de medio depósito de combustible, la tarde declina y nada invita a pensar que la carretera pueda despejarse ni que vaya a recibir alguna ayuda, perdido en esta comarcal. La nevada le forzó a detenerse en mitad de la cuesta, cuando lo hizo el auto que le precedía y fue incapaz de salir de los surcos de la rodada para rebasarlo. Unos minutos más tarde, apareció otro vehículo, el último que consiguió llegar hasta allí, el último confín de ninguna parte.

En lontananza, se divisa una pequeña construcción rústica, casi sepultada por la nieve. Cuando sospechó que de veras podía quedarse atascado, sopesó la posibilidad de acercarse hasta allí, pero no abrigaba la certeza de que estuviese habitada y distaba más de un kilómetro, campo a través. Además, en caso de que lo estuviese, ignoraba cómo podrían recibirle. A él mismo no le haría demasiada ilusión recibir la visita de un extraño, potencialmente hostil, cuando está a punto de anochecer. Entonces comienza a salir humo por la chimenea, despejando la mitad de las dudas. El conductor del vehículo precedente también ha debido reparar en esta circunstancia, porque sale del mismo y se dirige hacia la casa. Unos instantes después, el de atrás le sigue, y él mismo se apresura a imitarlos; no tiene claro si le darán cobijo, pero no quiere arriesgarse a llegar más tarde que los otros y que le digan que ya no pueden alojar a nadie más.

Sus improvisados compañeros se embozan en sus abrigos y bufandas para hurtarle algo del rostro al vendaval, que es capaz de introducirle nieve en los ojos y las orejas, a pesar de que se ha cubierto con la capucha y la sujeta cuanto puede con ambas manos. Cuando llaman a la puerta, al instante les invitan a pasar. Quien les ha franqueado la entrada es un inmigrante, en apariencia rumano, que apenas habla español. En su media lengua, parece que quiere preguntarles si alguno es médico. No terminan de comprender lo que ocurre hasta que les conduce al dormitorio, donde se encuentra su mujer, que ha roto aguas. Entonces repara en sus acompañantes y los reconoce al instante: uno de ellos es un político y otro un juez bastante mediático; ninguno le profesa excesiva simpatía, pues él es periodista y su grupo no ha tratado demasiado bien a ninguno de los dos.

En su juventud, fue socorrista de la Cruz Roja, e intenta recordar los rudimentos que le malenseñaron y nunca puso en práctica. El juez se erige en su improvisado ayudante y el político toma una de las manos de la mujer y trata – en vano, pues es evidente que no comprende nada- de tranquilizarla. Milagrosamente, sin duda porque apenas se han limitado a no entorpecer demasiado la labor de la naturaleza, el niño nace y parece encontrarse bien. El padre se lo agradece con efusión y después intenta darles a entender que lamenta no poder obsequiarles con nada, pues ellos mismos están atrapados y se han quedado sin comida. Entonces recuerda la cesta que le dieron esta tarde en redacción, y vuelve hasta el coche a por ella.

Mientras que el juez parte el lomo ibérico y el político busca unos vasos, descorcha la botella de cava.

– Bueno, aunque sólo sea por hoy, creo que podremos aparcar nuestras diferencias.

Tras brindar, Llamazares, Garzón y Miralles, se obsequian con un sincero y sorprendente abrazo fraternal.



PD: estos días me hallaré a caballo entre Aveinte (Ávila) y la oficina, así que disculpen si no actualizo el blog como les tengo habituados. Y, para los no españoles, el nombre de pila del periodista es Melchor, el del político Gaspar y el del juez Baltasar. Son personajes reales, bastante populares por estos lares, si bien dudo que fueran capaces de comportarse como en el cuento

viernes, 18 de diciembre de 2009

Ley de vida

Continúas conmigo porque nadie más recuerda la belleza de tu juventud. Porque sólo en mis ojos viejos están tus ojos jóvenes.

(Carlos Fuentes, "Todas las familias felices")

jueves, 17 de diciembre de 2009

Asuntos propios

Resulta llamativo reparar en cómo, a lo largo de los últimos tiempos, se ha convertido en práctica habitual llevar cualquier causa al terreno personal, reemplazando de este modo los razonamientos por emociones. Así, unas semanas atrás, escuchábamos a varios políticos nacionalistas (y no tanto) proclamar que una sentencia en contra del estatuto sería una afrenta para los catalanes, y, hace apenas unos minutos, un portavoz del gremio de taxistas afirmaba que la ley “omnibus” pretende humillarles.

Esta suerte de integrismo demuestra una innegable cerrazón, trasladando cualquier minucia al reducto donde nada es cuestionable y la menor disensión es considerada un atentado contra el honor. El hecho de que no permitamos que nadie discuta nuestros principios, en el fondo revela una evidente carencia de confianza en la solidez de los mismos.

Así nos va.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

El voto es el voto

ZP abandona la estrategia del “Sí, bwana” con el reino alauí, y se erige en defensor de la independencia del Sáhara, probando, una vez más, que le importa más arañar un voto que los intereses del estado.

Partiendo de que la apropiación del Sháhara fue un acto de taimado bandolerismo, perpetrado justo el momento más propicio, lo cierto es que, si lo consideran friamente, a los saharahuis les trae más cuenta integrarse de una vez en Marruecos que obtener la independencia, ya que, de asignarles un territorio, será el pedazo de desierto baldío que ahora ocupan.

martes, 15 de diciembre de 2009

Tácticas guerrilleras

Seguro que ustedes recuerdan algunas prácticas comerciales como aquella consistente en organizar una excursión para ver las casas colgantes de Cuenca y, a mitad de camino, efectuar una parada en un hotel, donde avispados comerciales trataban de embaucar a los incautos excursionistas para que adquiriesen un colchón de latex o una vaporeta.

Algo parecido es lo que pretendió hacer ayer el gobierno con los presidentes autonómicos. Por la mañana, al comenzar la reunión, no existía ninguna propuesta previa (se supone que, antes de celebrar una reunión así, debieran haberse producido multitud de negociaciones preliminares para acudir con un acuerdo casi consensuado), y, después de comer, les presentan un documento para que lo firmen, asumiéndolo en su totalidad y sin posibilidad de modificarlo.

Y, claro está, los que se han negado a firmarlo son unos irresponsables, unos antipatriotas y no tienen ningún sentido de estado. Pero lo más gracioso de todo es que mucha gente sigue dejándose embaucar por estas alharacas zapateristas.

lunes, 14 de diciembre de 2009

viernes, 11 de diciembre de 2009

Tres vidas de santos

Lo bueno que tiene ser un escritor de consolidada trayectoria y haber hecho rico varias veces a tu editor es que puedes sacar al mercado cualquier cosa que se te antoje. El propio autor reconoce que las tres obras que conforman el volumen, algunas más que otras, llevaban su tiempo durmiendo en el cajón (o en un recoveco del disco duro), y a buen seguro que su editor, que aguardaba impaciente el momento de volver a hacer caja con él, le pidió algo, y Eduardo Mendoza le ofreció esto, como le podía haber dado las sobras de la cena.

“La ballena”, la novela corta que encabeza el libro, es sin duda lo mejor del mismo. No es una obra maestra, ni por la que se recordará al autor, pero se lee bien. Los otros dos relatos, en realidad novelas hiperbreves, que integran la compilación (“El final de Duslav” y “El malentendido”), son obras menores y prescindibles, donde se hace patente que el autor hace aguas en cuanto que se sale de sus lugares comunes. A juicio de este pobre ignorante, Mendoza hace bueno lo que postula el protagonista del último relato cuando afirma que para él la literatura se reduce a mera forma, puro artificio.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Dinero no habrá, pero para tonterías…

Después de seguirle la corriente a la absurda (o sabe Dios qué) campaña de la OMS, ayer se pudo ver en televisión un anuncio que procuraba restarle importancia a la “gripa”, cómo no, rematado con la habitual coletilla “Gobierno de España”.

Un servidor se pregunta, dado que han metido la pata hasta el fondo pretendiendo que usemos mascarillas quirúrgicas y que nos restreguemos las manos con desinfectante industrial, si no les traería más cuenta quedarse calladitos, es un suponer.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Vecinos quisquillosos

Casi todo el mundo ha sufrido alguno de esos vecinos molestos, de esa clase que desconoce el término “estar al corriente de pagos” y acostumbra a erigirse en la mayor fuente de perturbaciones de la comunidad, circunstancia que no supone óbice para que exhiban por hábito quejarse de todo y de todos.

Si bien nadie se libra de los efectos nocivos de su compañía, siempre acostumbran a elegir una víctima predilecta, alguien que contemplan como su igual, si no su inferior, pero que, a sus ojos, disfruta de una existencia cómoda, regalada y, por supuesto, inmerecida, circunstancia que los convierte en el objeto primordial de sus iras.

Nosotros (España) somos la víctima; no se precisa demasiada perspicacia para averiguar la identidad de los vecinos quisquillosos.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Zapaterada

Dícese del acto consistente en alumbrar una idea peregrina, obligar al ministro del gremio a lanzar el globo sonda y, cuando la opinión pública se avalanza sobre el interfecto como una jauría de podencos enrabietados, negar la mayor y dejar al damnificado de turno con el culo al aire y una cara de tonto como para tirarle una foto.

Ayer mismo tuvimos ocasión de contemplar dos perfectos ejemplos con la ley de la patada en el router y la retirada de crucifijos de las aulas.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Revuelta de estibadores

El ejecutivo ZP procuraba compensar a los del dedo doblado sobre el ojo con una ley que tampoco los contentaba del todo (pues también aspiraban a que arremetiera contra las descargas P2P) y en apenas unas horas se le ha armado un revuelo en el patio que ha obligado a la ministra de cultura a reunirse de urgencia con alguno de los elementos “más representativos” de esta plataforma virtual e intangible.

Al margen de la nula legitimidad de una ley que pretendía cerrar páginas sin orden judicial, ZP, que (para algunas cosas) no es tonto, se ha percatado de que millones de votos amenazaban con quedarse atrapados en la tela de araña (por algo se llama web) cibernética, y apostaría a que (una vez más) el conato de ley se quedará en conato o, de prosperar, se reducirá a un engendro tan descafeinado que no satisfará ni a tirios ni a troyanos (algo, por otra parte, más propio de nuestro glorioso presidente).

lunes, 30 de noviembre de 2009

¿Juvenil?

Partiendo de la asunción de que un servidor ignora qué premisas debe cumplir una novela para ser considerada juvenil, no acabo de entender que “El asunto Galindo”, el último libro de Fernando Lalana, sea englobado en esta categoría.

Comencé a leer el libro en una biblioteca pública, mientras que acudía con mis hijos a un cuentacuentos, porque se exhibía en el expositor de novedades y me llamó la atención la portada. Al final, me enganchó, y no lo he terminado del tirón porque uno debe hacer frente a las responsabilidades familiares. Se trata de una novela negra, construida con precisión e infundida de un permanente y siempre dosificado sentido del humor. Algunas de las deducciones del protagonista, demasiado alambicadas, al estilo Conan Doyle, hubieran estado de más, pues la historia no las precisa, si bien supongo que habrá a quienes le guste este tipo de filigranas.

Es cierto que en la novela no aparece sexo explícito, ni violencia gratuita, pero hay un asesinato (ejecutado por una sicaria profesional, madre de tres hijos, uno de ellos discapacidado, detalle que parece justificar su exculpación moral, ya que se sale de rositas) y el finado es seropositivo. No me voy a erigir en abanderado del puritanismo y el libro me ha parecido excelente, pero no representa el paradigma del tipo de lectura que yo recomendaría a un adolescente.

Por cierto, desde la página del autor, se pueden descargar, de forma gratuita, unas cuantas de sus novelas.

Grupo de riesgo

Varón, relativamente joven y que vive, sin contraer matrimonio, con su pareja y los hijos de esta, fruto de una relación anterior.

Este perfil no describe a un sujeto proclive a sufrir alguna exótica variedad de enfermedad profesional o degenerativa, sino a alguien expuesto a ser linchado por la opinión pública en cuanto que planee sobre el mismo la menor sospecha de malos tratos (ni siquiera se precisa una denuncia).

Está bien que la sociedad se sensibilice respecto a ciertas conductas, pero no estaría de más que permitiésemos que fuesen los jueces los encargados de administrar la justicia, y que esta fuera igual para todos.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Dos años no son nada

El pasado día 23 se cumplieron dos años de la inauguración del blog con esta entrada. Entonces, la ahora extinta editorial Maghenta me anunciaba que iba a acometer (quizás debiera decir perpetrar) la publicación de mi ópera prima, “Sombras chinescas”,y estrené este blog con el mezquino (e ilusorio) propósito de promocionar el libro. Ironías del destino, un año más tarde la citada editorial me anuncia la suspensión de su actividad, así como que mi libro se queda en el camino; no obstante, este blog, como todas las criaturas, ya había adquirido entidad y personalidad propias, y prosiguió su andadura.

Lo más gratificante de la experiencia, y a la vez lo más desconcertante, son ustedes, los lectores que acuden a esta página desde los confines del planeta. Apenas un puñado acostumbran a dejar aquí sus opiniones y constancia de su identidad, pero resulta admirable la fidelidad de buena parte de mis visitantes asiduos, en su mayoría anónimos.

Esta entrada va por Uds.

Sospechas

Admito mi condición de malpensado irredento, pero toda unanimidad siempre me ha resultado sospechosa. Y da que pensar el hecho de que esta manifestación “espontánea” del sentir popular haya aflorado justo ahora, tras las declaraciones de Montilla. Todo este revuelo no puede significar otra cosa que en el constitucional se está fraguando una sentencia que no le va a gustar a ninguno de los que ahora se rasgan las vestiduras.

Y que conste que no me parece mal que, mediante la opinión pública (no mediante otros medios opacos e inconfesables), se presione al constitucional, así como a cualquier otro órgano del estado; lo que considero imperdonable es que se hayan producido las filtraciones que desatan esta algarada.

Y lo más gracioso de todo es que el argumento de mayor peso a favor del estatuto es el hecho de que haya sido aprobado por referéndum (en el que apenas votó un 30 % de los ciudadanos catalanes). De igual modo, se podría convocar un referéndum en el pueblo de mi esposa (Aveinte, Ávila) para que el arroyo Aldeanueva (por el que sólo he visto correr el agua este invierno) sea navegable; y, si triunfa el sí, que nadie ose oponerse a la voluntad popular y democrática.

jueves, 26 de noviembre de 2009

¿A cuánto va el kilo de novela histórica?

A doscientos señora, pero, en confianza, yo le recomendaría esta novela de suspense con sectas milenarias de por medio, que está mucho más en boga, o esta otra de la guerra civil, que siempre viene bien tener como fondo de biblioteca.

Pues sí, señores, así es como mercadean con los derechos de autor los grandes sellos, apenas con una sucinta reseña del contenido y poco más. Y “rápido, rápido”, que si no se la queda otro. Y no lo afirmo porque me lo haya referido X, cuya mujer tiene un primo que…, sino porque lo narra en primera persona Pilar Reyes, la archipreboste de Alfaguara, que reconozco que demuestra la sensatez de asumir el sistema, pero sin evitar una mirada irónica y lúcida. Léanlo aquí.


Sin duda, lo mejor de todo es la opinión de Enrique Redel (supongo que debe tratarse del editor de Funambulista), que postula tan campante: “Claro está que luego el libro tiene que estar bien escrito, pero eso, como el valor en la mili, se presupone.” ¿Qué significa estar bien escrito? ¿Haberlo hecho con buena letra? ¿Que no tenga faltas de ortografía?

¿De verdad alguien pude estar convencido de que una breve sinopsis puede definir a un libro? Qué me dicen, entonces, del caso más notorio, el de las versiones cinematográficas, en las que contando, no ya sólo con una misma sinopsis, sino con un guión casi idéntico, palabra por palabra, encontramos resultados tan dispares.

Y sí, ya sé que se percataron de quién era la voz discordante.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Rara avis

¿Cómo se ven a sí mismos los escritores, esa rara especie que acostumbra a tener una opinión (o al menos algo que contar) sobre casi cualquier cosa?

”Los escritores son todos unos proxenetas. Prostituyen lo que ven y a la gente que conocen y le dan una vida nueva en un libro, negro sobre blanco”.
(Raymond Chandler)

"Aunque soy hombre de letras, no debéis suponer que no he intentado ganarme la vida honradamente".
(George Bernard Shaw)

“Ser escritor significa tener un gran talento para soportar el rechazo”.
(Mario Jurisch)

martes, 24 de noviembre de 2009

¿Insobornable?

Sobornar.
Del lat. subornare.
1. tr. Corromper a alguien con dádivas para conseguir de él una cosa.


Con este adjetivo calificó Montilla a esa suerte de criatura bastarda (con mil padres y ninguna madre) que es el estatuto.
Admito que podría considerarlo injusto, inmoral o incluso infumable, pero nunca insobornable.

Este charnego, metido a adalid de causas centrífugas y con el furor propio del converso, sin duda ha olvidado el buen uso del lenguaje.

lunes, 23 de noviembre de 2009

En loor de multitudes

Este fin de semana, harto de ser abucheado por antidemócratas y antipatriotras, ZP se montó una chupifiesta para recibir el calor de sus incondicionales, algo no muy distinto de lo que hizo Rajoy hace unos días.
A este seguro servidor, los gestos citados le resultan patéticos (casi los encontraría cómicos de no ser porque al final es el contribuyente el que paga el sarao), y le traen a la cabeza otros tiempos y otros regímenes.

domingo, 22 de noviembre de 2009

El vecino de abajo

Esta novela, de Mercedes Abad, es otro más de los libros que se me caen de las manos antes de concluirlos, en este caso en la página noventa y tres.

Admito que me aproximé al texto con recelos, pues siempre me han inspirado una confesa animadversión todos aquellos que, el lugar de encontrarse con la infinidad de trampas que sufrimos todos los demás, parecen disfrutar de una alfombra roja extendiéndose a sus pies. Incluso así, traté de hacerlo con la menor cantidad de prejuicios posible.

El conflicto que sustenta la historia es admirable y propio de un buen cuento, pues logra elevar una minucia (las obras del piso inferior) a la categoría de acontecimiento que sustenta la trama. Gracias a ello conseguí avanzar a pesar del estilo rimbombante, si bien trufado de vulgarismos, frases hechas e innumerables adverbios acabados en mente (llegué a contar hasta cuatro en una página), hasta que el argumento comenzó a evolucionar de un modo tan absurdo y trivial como sólo cabría esperar de un especial de Haloween de “Los Simpsons”. Y que se dedicase a hacer reflexionar en alto a sus personajes, sin aportar nada nuevo a lo antes expuesto, con el único afán de rellenar páginas.

Lo más inconcebible de todo es que esta señora lleve recibiendo honores, prebendas y halagos de la crítica (todos ellos inmerecidos) desde los veintitantos años. A ver quién desentraña el misterio, pues tampoco es una autora que cuente con un apoyo significativo (ni siquiera digo masivo) del público.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Cuando la justicia es el peor enemigo

Ayer, en diez minutos escasos de telediario, tuve ocasión de contemplar tres casos sangrantes que demuestran que un grave problema de fondo subyace en nuestro sistema legal.

El primero de ellos, el de un matrimonio que, tras retornar de vacaciones, encontraron su casa ocupada. De esto hace ya más de un año, pero el juez que lleva el caso ha paralizado el desahucio porque los ocupadores no tienen dónde ir (los desocupados tampoco, pero eso al magistrado se la trae al fresco).

Los otros dos casos orbitan en torno al dislate que supone la vigente ley del menor: uno de ellos es el caso de “el Rafita“, asesino convicto de Sandra Palo, prófugo de 21 años que campa por sus respetos y se cisca en la policía y el sistema judicial porque cuando cometió el delito era menor. El último es el de un caso de violencia de género en el que el agresor se libra de ser imputado por el hecho de ser menor.

Es evidente que cualquiera que disponga de un mínimo de sensatez desea vivir al amparo de una legislación garantista, pero la nuestra se encuentra desviada, de modo manifiesto y unívoco, hacia una suerte de perverso paternalismo que únicamente redunda en beneficio del delincuente. En esto debieran aplicarse a fondo nuestros legisladores (esa debiera constituir la verdadera naturaleza nuestros representantes electos, en lugar de erigirse en meros instrumentos de votar de sus respectivos “aparatos”) y no en marear la perdiz en torno a memorias históricas, supuestos de aborto, leyes de igualdad (todas ellas discriminatorias) y reacuñar estatutos.

Tan notorio como la necesidad acuciante de estas reformas, es el hecho de que nadie se va a atrever a acometerlas: el PSOE porque no son “progesistas” y el PP por miedo a ser tachados de reaccionarios.

Y usted y yo a sufrirlo.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Los payasos de la tele

Eso, y no otra cosa, se me antojaron las declaraciones de la ujier primera de ZP (AKA Fdez. de la Vega) y el rifirafe de Rubalcaba con Carlos Floriano y sus ulteriores explicaciones. Y el hecho de que Bono se lo tuviera que llevar, casi a la rastra, digno de una reyerta tabernaria.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Errores de principiante IV

6- Lo importante es que mi libro le guste a los lectores.
He escuchado en varias ocasiones esta respuesta elusiva e ilusoria cuando a un escritor en ciernes le hacían ver alguno de los innumerables defectos que adornaban su obra, y es casi seguro que, de un modo u otro, casi todos lo hemos llegado a pensar con admirable e ingenua sinceridad en nuestros comienzos (los de quien suscribe la presente no muy lejanos).
En primer lugar, los lectores con los que suele contar un escritor inédito no suelen ser ni imparciales ni del todo sinceros, pues estos damnificados son indefectiblemente reclutados entre el circulo de amigos, familiares y conocidos del literato.
Y, aunque fuese cierto que la obra gustase al público en general (que en la mayoría de los casos no es así), un escritor no puede limitarse a aspirar a tan baja meta. Por supuesto que la comida rápida le gusta a millones de personas (entre las que no se cuenta un servidor), pero ningún cocinero que se precie (y cuando digo esto no me refiero a un vulgar matahambres) se conformará con limitarse a elaborar hamburguesas.

martes, 17 de noviembre de 2009

¡Que viene la Gripa!

Un servidor comienza por admitir su absoluta e insondable ignorancia al respecto, pero los recelos de buena parte de la profesión médica hacia la vacuna de la nueva gripe resultan bastante reveladores.

Partiendo de mi asumida naturaleza de lego, no alcanzo a comprender por qué tanto revuelo levantado por todas los organismos competentes (comenzando por la OMS, siguiendo por el ministerio de sanidad y acabando por las administraciones autonómicas) que han auspiciado este estado de psicosis colectiva en torno a una enfermedad que se ha probado que no es peor que la gripe común.

Pero lo que más me desconcierta (y conozco ya cuatro casos en segunda persona y geográficamente dispersos) es que, apenas con enunciar los síntomas que corresponden a una gripe común y sin ninguna prueba médica, te diagnostiquen la gripe A y te envíen a casa con una semana de baja ¿Han conseguido los avances médicos acabar con la gripe común? Cualquiera diría que sí, pues este año no se va a diagnosticar ni un solo caso en España.

Uno va siendo lo bastante viejo como para haber constatado que cuantos asuntos parecen no tener una explicación racional, en realidad tienen una oprobiosa e inconfesable. Y en este caso no puedo dejar de pensar mal.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Errores de principiante III

5- Los premios literarios me servirán para labrarme una carrera.
Nada más lejos de la realidad. En un país donde proliferan por miles, el hecho de atesorar unos cuantos de ellos apenas te servirá, a ojos de editores y agentes, para ser uno de los ciertos de chiflados con manuscrito y un puñado de premios en su currículo en lugar de uno de los miles de chiflados con manuscrito (a secas). Admito que supone un cambio de orden de magnitud, mas de escasa relevancia.

Es cierto que se pueden hallar grandes escritores que penan de concurso en concurso, pero también que los que acumulan más galardones no son precisamente los mejores. También que muchos de estos acaparadores de premios se limitan a reescribir una y otra vez el mismo tipo de obra (por no decir la misma obra) que saben que cala bien en determinado tipo de jurados. Incluso ha existido quien ganó múltiples concursos con la misma obra, a pesar de que lo prohibiesen las bases (“El impostor”, AKA “El maldito impostor”, AKA “El hombre que mató a Juan Manuel de Prada”, es el caso más conocido por la cantidad de premios que obtuvo, si bien admito que es un cuento bueno de veras).

En el caso de un servidor, los certámenes le han servido para convertirse en un escritor algo menos nefasto que antes de comenzar a frecuentarlos. El hecho de ponderar tu trabajo por medios “objetivos” (un certamen literario puede ser muchas cosas, pero casi nunca objetivo) y cosechar un fracaso tras otro, suele ser un argumento que te impulsa a plantearte que quizás te falte bastante por mejorar.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Disculpen el percance

Este libro, que le valió al bilbaíno Óscar Alonso Álvarez el prestigioso premio Tiflos de cuento, es divertido y chispeante, pero debo confesar que me ha defraudado, pues esperaba de él algo muy parecido a la perfección y apenas he encontrado sólo un libro entretenido. Salvo el primer cuento de la compilación, “Confesión”, y casi el segundo, “Ricardito”, ninguno está dotado de esa perfección rigurosa y casi geométrica, lo que vulgarmente se denomina un cuento redondo.

Un servidor obtuvo conocimiento del autor gracias a que una página denominada “masacre en los jardines”: despotricaba contra él y lo acusaba de plagiar “Las interioridades”, de Félix J. Palma, con este cuento. En esa ocasión, yo no alcancé a ver el plagio por ningún sitio, y sí que terminé admirando el magistral cuento de Óscar.

En todo caso, resulta evidente que el autor dispone de mucho más potencial que el demostrado en esta compilación, un tanto remota(2003), por lo que seguiré investigando en su obra posterior.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Algo bueno y, por una vez, gratis

El próximo Martes día 17 de noviembre a las ocho de la tarde, en la Asociación de Escritores y Artistas, calle Leganitos nº 10 y dentro del Ciclo Narradoras Españolas de nuestro tiempo, mi buena amiga Teresa Núñez, "la vieja Maestra", realizará una lectura.

No ha confirmado si repartirá sugus al finalizar el acto.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Avisos de derrota

Oscar Sipán es un perfecto ejemplo de lo que J.C. Márquez definió hace poco como “generación plica”, un grupo de edad indefinida (y que por tanto resulta ocioso denominar generación) que se caracteriza por haber templado su pluma en la infinidad de certámenes literarios que proliferan por la geografía patria (yo mismo sería uno de ellos, pues no he conocido otra escuela que los premios literarios). En mis comienzos de concursante, leí una frase de Sipán que me impactó: "Yo no concurso, envío mis cuentos a la guerra"; a raíz de leerla, cada vez que remitía una obra a un certamen tenía la impresión de estarla enviando al matadero (en mi primer año de concursante, aparte de la final del Planeta, en la que me incluyeron por malo, apenas conseguí colocar uno de mis cuentos entre los 20 finalistas de Fuente de Cantos). En aquellos tiempos, yo tenía por costumbre leer lo que se premiaba en cuantos podía de esos certámenes, en cuyas puertas me estrellaba, imbuido por la perversa (y no digo falsa) creencia de que en cada uno de ellos triunfaba una clase concreta de relato, hasta que mi buen amigo virtual Javier Pérez, escritor de raza, economista y un tipo listo donde los haya, me abrió los ojos con este consejo: “La primera ley de del marketing consiste en vender los que se produce, no en producir lo que se vende” . El caso es que en muchos de ellos me encontraba con obras de este mozuelo, insultantemente joven, y que sin excepción me dejaban boquiabierto. En concreto me llamó la atención el caso del “Fernando Quiñones”, donde en cuatro años consecutivos alcanzó una mención de honor, dos terceros puestos y un segundo, prueba fehaciente de su tenacidad inquebrantable y de que no mentía al postular su actitud bélica ante los concursos.

Retornando al caso concreto de la obra que nos ocupa, se trata sin duda de un libro que se acaba demasiado pronto y que uno debe esforzarse por no devorar de un tirón, y volver a menudo por muchas frases que lo merecen. Algunos de los cuentos me recuerdan al Sipán que estoy acostumbrado a leer y sus argumentos pletóricos de imaginación, como el caso del enterrador que descubre a una bella joven enterrada viva o un gran actor en decadencia que protagoniza un corto después de muerto, si bien buena parte del libro está dedicado al desamor, faceta que me ha sorprendido en el autor.

Una excelente recomendación de lectura, en particular para los amantes del género breve.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Errores de principiante II

4- La coedición es mejor que la autoedición.
Es notorio que todo escritor sufre un ego hipertrofiado y aspira a ver su nombre impreso en un libro, que no sea el de familia. Amparándose en estas premisas, no escasean quienes pretenden medrar (no mucho: de donde no hay no se puede sacar) a costa de la ingenuidad del pobre y sufrido emborronador de folios. Aunque, a lo largo de estos pocos años, me he topado con iniciativas de lo más exótico, como una supuesta “agencia” que pretendía cobrarte por estudiar la viabilidad de tu obra y otra que te cobraba por acceder a representarte, sin duda los modos más usuales para meterle mano a los cuartos (y a las ilusiones) del escritor en ciernes son la autoedición y la coedición, en apariencia similares pero que encierran notables diferencias. Supongamos que el coste real de imprimir tu libro sea 2.50€.

En el caso de la autoedición, la “editorial” te cobra 5€ por cada libro. Imprimes una tirada ridículamente reducida, que colocas, (sólo en parte y a base de rogar, coaccionar y chantajear a familiares, amigos y algún conocido curioso por saber qué demonios puede haber escrito alguien como tú) a un precio de 10€, con lo que tus pérdidas no son demasiado sangrantes (si editas 1000 libros y vendes la mitad te quedas en paz).

En el caso de la coedición, la “editorial” te dice que la impresión cuesta 5€, con lo que tu pagas 2.50 € y sufragas la totalidad de los costes. Imprimes una tirada ridículamente reducida, que la “editorial” coloca en media docena de librerías, que la mantienen menos de un mes, y en un par de webs. A base de rogar, coaccionar y chantajear a familiares, amigos y algún conocido curioso por saber qué demonios puede haber escrito alguien como tú, logras que se venda parte de la tirada a un precio de 10€, de los cuales 3 se van al canal de distribución y 3.50 a la “editorial”, con lo que tus pérdidas ascienden a buena parte de lo que has invertido (si editas 1000 libros y vendes la mitad pierdes 750€).

Conclusión: si no consigues que tu libro sea publicado por una editorial de verdad, posiblemente no merezca ser publicado. Déjalo que repose cierto tiempo y vuelve a corregirlo. Es cierto que te puedes permitir el capricho de editarlo (y no sale más caro que un crucero por el Caribe), pero es tirar el dinero.

martes, 10 de noviembre de 2009

De muros caídos

No deja resultar desconcertante que toda la fanfarria en torno a la efeméride se centre en que el acontecimiento supuso la caída de unos regímenes represivos y obvien el hecho más importante: que la caída del muro determinó la desintegración del comunismo como modelo político plausible. Desde entonces, nadie volvió a propugnar un estado omnipresente y casi omnipotente que permeara todos los aspectos económicos, políticos y sociales de una nación.

La crisis financiera internacional supuso lo mismo para el liberalismo a ultranza, que formulaba que el mercado se regulaba solo y que el estado no debía intervenir bajo ningún concepto, una tesis tan descabellada como la anterior si reparamos en que el objetivo de las empresas es generar beneficios (propios) y cualquier otro postulado por parte de ellas, ya sea humanitario, en defensa del medio ambiente o de cualquier otra índole, no es sino una maniobra publicitaria, en la que, en todo caso, se invertirá menos que en publicidad convencional.

Lo más desolador de todo es que precisemos de estos cataclismos para percatarnos de que la vida no se limita al blanco o al negro (disyuntivo, ni siquiera en conjunción). Y que algunos persistan en ignorarlos y mantengan incólumes sus convicciones.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Museo de la soledad

Carlos Castán ostenta una de las prosas más poéticas que conozco; y lo más meritorio es que no lo logra rebuscando el lenguaje o recurriendo a las imágenes al uso, sino que su éxito reside en la elección casi matemática de las palabras y a que remueve los recovecos más oscuros del alma, aquellos donde ocultamos nuestros recuerdos más dolorosos y que no nos atrevemos a confesar a nadie (apenas a unos miles de lectores).

Aunque reconozco que alguno de los cuentos se me hizo un poco largo, varios de los que figuran en la compilación, como “Silencio tan de Silvia” o “El aroma de lo oscuro”, de donde sale el título del volumen, merecerían por sí mismos que se compre el libro y se atesore en uno de los lugares más preciados de la biblioteca. Por si no fuera bastante, la mera portada, de Oscar Sanmartín, el ilustrador habitual de Tropo, ya constituiría bastante mérito.

También me colma de satisfacción, un tanto malévola y mezquina, para qué negarlo, el hecho de que se puedan encontrar varias erratas en el texto, a pesar de que sin duda ha pasado por centenares de lecturas del autor y los ojos de los correctores de tres editoriales. A mí me sucede a cada momento, en especial palabras que desaparecen o quedan sobrantes tras la enésima corrección, y que paso por alto aunque relea miles de veces el mismo párrafo (o quizás justo a causa de ello).

viernes, 6 de noviembre de 2009

Guía de hoteles inventados


La totalidad de este fascinante libro, que ganó el premio de cuentos ilustrados de la diputación de Badajoz, destila un marcado carácter onírico. Sin duda se trata de un libro para conservar y sumergirse en él, o limitarse a ojear, de cuando en cuando. El texto de Óscar Sipán no se puede englobar dentro del cuento canónico, pues no se trata de una historia cerrada, sino de una narración fluida e hipnótica que nos acompaña por los hoteles imposibles que con tanta maestría plasman las ilustraciones de Óscar Sanmartín.
Sin duda nos enfrentamos a un relato de época, pero no de una concreta, sino de una época mestiza e inventada, como los hoteles en los que se centra la narración o las propias ciudades donde residen.

El mismo estilo de Óscar Sipán parece haber metamorfoseado: por momentos, recuerda al milimétrico lirismo de Carlos Castán (que hace un cameo), y cierta forma de introducir reflexiones un tanto surrealistas en el relato me trae a la cabeza a los alocados (y geniales) cuentos de Jesús Tíscar.

Incluso el papel es de una calidad extraordinaria, y la única objeción que puedo plantearle al libro es la forma de encuadernarlo, que impide contemplar correctamente las ilustraciones que se dividen en dos páginas. Eso, y que se acabe tan pronto.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Forajidos de leyenda

Millet, el encausado ex presidente de la fundación Orfeó Català-Palau de la Música, no sólo se llevaba crudos los cuartos del contribuyente, sino que también estafó, nada menos que con los gastos de la boda de su propia hija, a sus consuegros.

Sería inconcebible imaginar semejante bajeza moral incluso en el más vil de los delincuentes, pero este “Señor”, perteneciente a la crème de la crème de la burguesía catalana, no dudó en asolar con su bandolerismo cuanto estuvo a su alcance.

No es de extrañar que lo conduzcan esposado. Ni que el juez instructor y los policías que lo custodian se palpen a cada momento la cartera.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Apología del best seller

Permítanme que rompa una lanza por ellos. En primer lugar, porque, en la buena parte de los casos, son la puerta por la que se accede a la literatura. Cierto es que la mayoría se queda en el umbral, pero no culpemos a la bicicleta de la debilidad de las piernas. También, y no con menos fundamento, porque constituyen el sustento de la industria editorial, así como las grandes producciones de Hollywood lo son de la cinematográfica; si el negocio tuviera que mantenerse con las ventas de Roberto Bolaño y Antonio Colinas, iba apañado.

Dicho lo anterior, consientan también que me cisque en la trilogía Millenium y en el último éxito de Dan Brown.

lunes, 2 de noviembre de 2009

¿Tú también, Herralde, hijo mío?

Hace unas horas se ha hecho público el fallo (nunca mejor dicho) del premio Herralde. El hecho de que el ganador haya sido el director Manuel Gutierrez Aragón despierta al instante las suspicacias de cualquiera, pero no todo acaba ahí, sino que si uno visita el blog del finalista, Juan Francisco Ferré, en su perfil proclama que la novela con la que ha quedado finalista, “Providence”, será publicada en 2009, ¡menudas dotes premonitorias!

Y aún hay más en el País: "Fue el propio autor quien se puso en contacto con la editorial Anagrama para publicar su trabajo, a pesar de que tenía ofertas más sustanciosas. "

Lo más doloroso del caso es que este era uno de los últimos premios de prestigio auspiciados por una editorial cuya reputación permanecía sin mácula.

El héroe de las mujeres

Este libro de relatos se encuadra en la madurez de Bioy Casares (1978); sin embargo, un servidor no ha encontrado en el mismo el nivel de excelencia que hubiese esperado de alguien de su renombre. El libro es entretenido y se lee con facilidad, no obstante, el autor apenas se ocupa de la historia y se olvida por completo de la psicología de los personajes, algo admisible en una novela de intriga pero intolerable en el género del cuento.

Puñaladas traperas

El espectáculo que está ofreciendo el PP es lamentable, mas sin duda edificante: si de este modo predominan los propios intereses frente a los del partido, dónde quedaran los del país o los de sus votantes.

Este es nuestro panorama político: por un lado, tenemos al partido en el poder, con uno de los gobiernos más nefastos que recordará la historia, y por otro esta suerte de gallinero alborotado con demasiados gallos y muy pocas gallinas ponedoras.

Resulta tan triste como patético, pero el votante sólo puede elegir entre lo malo y lo pésimo; no es de extrañar que el pobre contribuyente, a quien le corresponde sufragar esta orgía de estulticia, cada vez quiera saber menos de política.

martes, 27 de octubre de 2009

Errores de principiante I

Con este título no pretendo postular que un servidor haya abandonado tan dichosa condición (la ignorancia es el estado propio de la felicidad), muy al contrario, circunstancia por la cual los mantengo frescos en la memoria y puedo describirlos con todo lujo de detalles.

1- Mi primera novela merece ser publicada. A nadie, en su sano juicio, se le ocurriría pensar que el primer cuadro que pinta merece ser colgado en un museo, ¿por qué con las novelas ocurre justo lo contrario? La escritura, como todo arte, implica un importante componente de talento, si bien también otro, no menos significativo, de oficio. No obstante, todos los que colocamos por vez primera las tres letras mágicas al final de una resma abrigamos el profundo convencimiento de que acabamos de alumbrar una obra maestra.
2- Mis obras no precisan ser corregidas, basta con el “cepillado” que les dará el corrector de la editorial. Uno no cesa de corregir una y otra vez sus escritos, incluso los primeros, y, en cada ocasión, encuentra puntos a mejorar. Si no fuera así, significaría que se ha dejado de aprender y, por tanto, ya se están criando malvas. Y, si un corrector fuese capaz de mejorar lo que hace un escritor, sería lo segundo y no lo primero (con esto no me refiero a las erratas o pequeños defectillos que a cualquiera se le escapan, sobre todo si se trata de la propia obra, que se conoce casi de memoria y, por tanto, resulta extremadamente sencillo leer sin pasar por las palabras).
3- La escritura podría constituir mi ocupación. Si incluso Juan Manuel de Prada se ve obligado a prestar su imagen a toda clase de tertulias y a los eventos más dispares, pretender vivir de lo que se escribe delata la mayor de las ingenuidades. Uno debe asumir que está en la literatura para dejarse la vida, no para ganársela; para escribir, no para publicar o ganar premios. Sólo entonces podrá reconciliarse con el oficio y disfrutar del mero placer que depara el hecho de escribir.

Continuará…

lunes, 26 de octubre de 2009

Reconciliarse con la lectura

Tras una última serie de elecciones no demasiado afortunadas de libros, y justo cuando comenzaba a cuestionarse si no estaría tornando demasiado exigente, un servidor ha tenido que recurrir a un clásico moderno para reencontrarse con el placer de leer. “La invención de Morel”, de ese tercer vértice de la narrativa actual que es Bioy Casares, junto con Cortázar y Borges, se vertebra en uno de esos argumentos de especulación intelectual que tanto le gustaban a su amigo Borges (“La biblioteca de Babel”, “Funes el memorioso”). A diferencia de Borges, y esa suerte de conceptismo geométrico en el que le gustaba prodigarse, la prosa de Casares es de una austeridad rayana en el laconismo, un buen ejemplo para esa corriente que medró hace pocos años y que consistía en escribir con frases poco más que telegráficas y empleando el punto y seguido como delimitador casi exclusivo. En cuanto al argumento, se caracteriza por esa misma austeridad, y apenas incluye los elementos esenciales para la trama, si bien esta se desarrolla con notoria eficiencia, a pesar de que la psicología de alguno de los personajes resulte un tanto pueril, al menos para un lector de nuestro tiempo.

Resulta llamativo que, a pesar de la laguna tecnológica que media desde su aparición, la historia conserve su vigencia y el libro se lea del tirón y con notable placer.

viernes, 23 de octubre de 2009

¡Qué asco más rico!

Tanto coalición canaria como los nacionalistas vascos exhiben un mohín de repulsa cuando les preguntan por los presupuestos que el ejecutivo sacó adelante con sus votos. Aunque aleguen las mismas excusas de siempre (responsabilidad, estabilidad institucional) no hay ciudadano que ignore que sólo lo hacen por la “pasta”. Cada vez que ZP alumbra una nueva ocurrencia, hay gente que se frota las manos, pues tiene la certeza de que, a no mucho tardar, tendrá ocasión de hacer caja.

martes, 20 de octubre de 2009

“Palabros” mediáticos

Esta mañana tuve ocasión de escuchar en las noticias de Tele5 cómo una reportera acuñaba el palabro “delincuencial” donde debiera haber empleado “delictivo”. En este caso, resultaba patente que se trataba de un lapsus de la citada, pero es común escuchar, incluso leer (¡con el daño que causa a los ojos!) otros términos, como “explosionar” en lugar de "explotar", utilizados como norma y sin que se tenga consciencia de estar asestando una patada al diccionario.
Y mi opinión es que no está mal, muy al contrario, acuñar de vez en cuando algún “palabro”, pero que sea fruto de la imaginación y el ingenio, no de la ignorancia.

lunes, 19 de octubre de 2009

Un folletín moderno

Hace años, bastantes, el hecho de abandonar a medias la lectura de lo que se suponía debía ser una “obra maestra” constituía, a ojos de este servidor, poco menos que un sacrilegio. Por fortuna, uno ya ha descubierto que la literatura debe ser siempre una fuente de placer, y no de tedio, además de que existen muchos más libros que tiempo.

Dicho esto, confieso que he abandonado la lectura de “El viajero del siglo” en la página 168. Es cierto que el comienzo del libro, con su prosa lírica y prolija, me desconcertó, pues no concordaba con lo que había leído antes de Neuman, y que el planteamiento se intuía prometedor: un joven y misterioso viajero arriba a una, aún más misteriosa, ciudad cuya posición parece variar y la misma distribución de sus calles se antoja mudable, y que, por motivos inexplicables, se ve incapaz de abandonar. Hasta ahí, perfecto; no obstante, a poco que se avanza en la lectura, uno se encuentra con decenas de páginas trufadas de digresiones filosóficas y, más tarde, de meras y numerosas variaciones sobre el mismo tema.

A pesar de que el argumento no guarda demasiada relación, este libro, casi desde el principio, me trajo a la cabeza “Las ilusiones perdidas”, de Balzac; en buena medida, por esos párrafos titánicos e interminables, pero sobre todo por la cantidad de “paja” empleada con generosidad para rellenar centenares de páginas. Resulta evidente, al menos a ojos de un servidor, que Neuman ha pergeñado una novela de más de quinientas páginas con un tema que daba, como mucho, para ciento cincuenta. Seguro que el libro se reserva un espléndido final, pero no me encuentro con ánimos de llegar hasta él. En cuanto al estilo, el autor ha eliminado la estructura clásica de los diálogos precedidos por el guión y los ha embebido en el texto, con lo que no logra más que el inconveniente de que la lectura resulte más farragosa. También, por puro esnobismo y en especial al comienzo de la obra, elimina la conjunción al final de las enumeraciones, licencia que le concederíamos gustosos al autor si el resultado final estuviese a la altura de las expectativas, que no es el caso.

jueves, 15 de octubre de 2009

Ocho ingenuos

Hace hoy cuatro años cabales, a un servidor no le quedaban uñas de tan embargado por los nervios como se hallaba. Por fortuna, en su día tuve el acierto de inmortalizar el momento y, volviéndolo a leer, casi tengo la impresión de que hubiera ocurrido ayer.

Admito sin sonrojos que a mi novela la eligieron precisamente por mala, pero sin duda este triunfo pírrico y efímero determinó que un servidor adquiriese la determinación de seguir emborronando folios.

Esta entrada está dedicada los ocho ingenuos que esta noche acudirán al palacio de congresos (infórmense bien de a cuál deben ir). Por ustedes, mis condolencias.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Predicar sin el ejemplo

Aunque alguien a quien se encarceló por sus manejos mientras estaba al frente de un banco no sea la persona más adecuada para hablar sobre la moralidad del sistema financiero, resulta esclarecedor que hasta Mario Conde afirme que se debiera “obligar al sistema financiero a devolver el crédito en condiciones normales al sistema de economía real”, una evidencia tan de Pero Grullo que resulta inconcebible que haya que repetirla un día sí y otro también.
Nadie duda que esta crisis se originara por las alegrías y excesos del sistema financiero internacional, pero el hecho de que este país ni siquiera atisbe el final del tunel no obedece más que al exceso de conservadurismo del sistema bancario patrio.
Ajeno a las evidencias, nuestro ejecutivo se limita a mirar hacia otro lado.

Provisionalmente definitiva

O definitivamente provisional. Es notorio el apego que profesan al cargo los políticos, pero resulta increíble que se tengan que recurrir a estas tácticas, adecuadas para convencer a muchachos díscolos, para que cesen de aferrarse a él.

martes, 13 de octubre de 2009

Pitos y chuflas

Resulta un tanto desconcertante que tanto nuestros políticos como los medios no cuestionen el hecho de que se abuchee a ZP, sino la circunstancia de que se aproveche el desfile del día de las fuerzas armadas para despacharse a placer con nuestro prócer; siendo así, asumimos como bueno el hecho de que en probidad merezca los pitos, postulado que no me encuentro con ánimos de rebatir.
En todo caso, parece evidente por qué los abucheos se producen en esta fecha tan señalada, y es porque no hay otra ocasión, ya que ZP no se muestra en publico si no es ante un puñado de sus incondicionales.
Es un hecho ya probado, por recurrente, que nuestros dirigentes se aíslan en sus torres de marfil en cuanto son reelegidos.
Y sí, es cierto que el momento y el lugar no son los más adecuados para abuchear a un mandatario. Sr. Presidente, brinde a sus gobernados más ocasiones de abuchearle, y seguro que acaban respetando el desfile del día del Pilar.

lunes, 5 de octubre de 2009

Cuentos con picatostes

Hace tiempo, en el foro de PL, un concejal de cultura de un pequeño pueblo (no se atrevió a desvelar cuál) se quejaba con amargura de la ingratitud y la soberbia de los escritores (particular que no me aventuro a negar), y alegaba que, dados los quebraderos de cabeza que le provocaban los citados, le traería más cuenta organizar una chocolatada o una carreta de sacos que un certamen literario. Curiosamente, la respuesta multitudinaria y casi unánime fue que, si así le pluguiera, bien pudiera organizar a costa del erario de sus votantes un concurso de tortillas o una carrera de caracoles, pero que lo que en ningún caso podía permitirse era organizar un concurso literario como si se tratase de una chocolatada.

Esta disertación viene al hilo de que hoy he comprobado que se ha fallado el Martín Gaite y, como suele ser habitual, para qué negarlo, mi cuento no ha sido el agraciado. En la página del certamen un comentario desvelaba que, en contra de las bases, el relato ganador ya había sido premiado y publicado, y, por añadidura, su calidad dejaba que desear. Si hay algo que caracteriza a un servidor es una curiosidad malsana, en especial por cuanto no le incumbe, por lo que no me pude sustraer a la tentación de leerlo, y debo coincidir con el anónimo comentarista en que se trata de un texto mediocre y aburrido (lo más sorprendente es que haya sido premiado en dos ocasiones). Si he de ser sincero, no es el caso más chocante que conozco: me he encontrado con otros certámenes que han premiado textos nefastos y plagados de incorrecciones ortográficas y gramaticales.

Volviendo al tema inicial, coincido con la mayoría de mis colegas en que, al convocar un certamen literario, los organizadores debieran hacerlo con el máximo respeto hacia la literatura y con la certeza de que tanto el jurado de preselección como el final saben lo que se hacen, y, si no, mejor que organicen un concurso de camisetas mojadas. Sus votantes se lo agradecerán más.

Un servidor se marcha a Burgos, cómo no, a trabajar. No aguarden actualizaciones en breve.

El bosquejo de un gran Escritor (sic)

La novela “La vida en las ventanas” le sirvió al jovencísimo y archigalardonado Andrés Neuman para hacerse con el puesto de finalista del premio Primavera en el 2002, un certamen que, para hacer honor a la verdad, no cuenta con una de las mejores reputaciones, sí con una de las más cuantiosas remuneraciones.

Es indudable que los pocos más de veinte años con los que contaba el autor se hacen patentes en el libro, que, en esencia, versa sobre la vacuidad existencial y las familias desestructuradas, ambos temas recurrentes en escritores primerizos, como se puede constatar a nada que uno se aventure en la lectura de las obras que concurren a un certamen cualquiera. En ocasiones, se evidencia que al autor le ha costado horrores completar las doscientas páginas escasas que integran el volumen, pues te encuentras capítulos enteros repletos de descripciones innecesarias (como el episodio de la visita al centro comercial), o un mismo tema abordado varias veces con enfoques apenas diferentes. Aun así, la lectura del libro resulta fácil e hipnótica, y uno debe quitarse el sombrero ante el resultado que el joven escritor ha sabido extraer a tan escasos y trillados elementos argumentales.

El uso del lenguaje es lacónico y casi esquemático, paradigmático de taller de escritura que sigue las últimas modas y similar a los escasos textos del autor que había podido leer por la web, muy diferente a ese estilo barroco y prolijo (más propio de Félix J. Palma o J.M. de Prada) que citaba Juan Antonio en su blog en referencia a su última novela, y que admito me sorprendió sinceramente. También cabe destacar que el libro está redactado en género epistolar, en forma de una serie de correos electrónicos que el protagonista le remite a su exnovia.

No me cabe duda de que Neuman será un gran Escritor, con mayúscula, incluso es posible que ya lo sea, pues este libro data de ocho años atrás.

jueves, 1 de octubre de 2009

A buenas horas, mangas verdes

O, una vez muerto el burro, la cebada al rabo. Ambas frases reflejan con el mismo doloroso acierto la opinión que me merecen las últimas declaraciones de Solbes, con las que se desmarca de la política económica del ejecutivo y del mismo ZP. Podía haber hecho gala de la misma gallardía y de su presunta sapiencia en asuntos dinerarios cuando era ministro del gremio, pero entonces se limitaba a transigir de forma vergonzante. Ahora, justo cuando el FMI anuncia la salida de la crisis del mundo entero, salvo nosotros (Spain is different), gracias en parte a su nefasta gestión, es cuando menos derecho tiene a sacar pecho. Al menos así lo entiende este pobre servidor.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

El talento de Mr. Ripley

Tras la lectura de la primera obra de la exitosa saga de Ripley, no acabo de tener claro qué opinión albergar sobre esta novela.

En primer lugar, se trata de una traducción (de un tal Jordi Beltrán), y esta circunstancia por lo común se hace notar, a no ser que esta provenga de un escritor tan talentoso como el primigenio. En este caso no es que sea deficiente, pero no he podido encontrar en el texto esa brillantez que caracteriza a los grandes autores, y mi nivel de inglés no alcanza para determinar si el original de P. Hihgsmith exhibía esa calidad.

Es indudable que el libro posee grandes virtudes; partiendo de que el protagonista es un asesino, logra que el lector se identifique de una forma bastante sorprendente con él, incluso que se angustie por las dificultades que atraviesa. También encierra mérito, para su tiempo, la circunstancia de que el asesino no sea concebido como un monstruo o un psicópata, sino que se limite a ser un joven egocéntrico y un tanto patético que se encuentra con la oportunidad de perpetrar los crímenes. Por añadidura, resulta interesante, como documento sociológico, para descubrir cómo contemplaban Europa los americanos de los años cincuenta desde su perspectiva de conquistadores invictos.

Hasta aquí las virtudes; en cuanto a los defectos, resulta evidente que la escritora del texto es una mujer, pues el protagonista demuestra un carácter quisquilloso y meticón propio del género opuesto (por supuesto que cada cual carga con sus defectos, pero no esos), y, ante todo, la trama es una mera fachada pintada en cartón piedra que no se sostiene en absoluto. Los recursos de los que se vale para que el protagonista salga indemne de sus tribulaciones resultan bastante cándidos e incluso un tanto pueriles, y no creo que ningún lector objetivo sea capaz de creérselos (un servidor, al menos, nunca lo haría).

Es indudable que la novela se lee con fluidez y con innegable placer, pero de ahí a considerarla una obra maestra media una considerable distancia, al menos a ojos de este pobre ignorante. Confieso que no acabo de entender las claves de su inmenso éxito (en el que se incluyen dos adaptaciones cinematográficas) y no podría afirmar si proseguiré con la lectura de la saga.

martes, 29 de septiembre de 2009

Algo huele a podrido en el reino de Valencia

Es de todos conocido que, cuando se pudre una naranja, o la retiras de inmediato del cesto, o las adyacentes la imitarán con rapidez. Y es de mero sentido común que Camps debiera haber dimitido cuando comenzó a esbozarse el asunto de los trajes. Y esto sin entrar en el hecho de si era culpable o no, ni siquiera por parecerlo, sino por parecer tonto.

El PP ha adoptado en este caso la estrategia de no hacer nada y rezar para que la agitación se calme sola, pero es evidente que no lo van consentir. Rajoy debiera hacer una buena purga en Valencia; en primer lugar, por mera higiene democrática y, en segundo, por su propio interés, si es que de veras aspira a dirigir este país de locos.

lunes, 28 de septiembre de 2009

A contracorriente

Por fin, ZP se ha aventurado a desvelar cómo va a subirnos los impuestos. No creo que sorprenda a nadie que haya decidido hincarle el diente al IVA, pues, por alguna arcana razón, nos resulta más tolerable ser desplumados de esta forma taimada, artera y paulatina, que ser asaltados de un solo golpe mediante las retenciones de IRPF. Ningún gobierno ignora este particular y, por ende y en un país de autónomos, resulta menos complicado meterle mano al consumo que a infinidad de ingresos sin justificación y a una notable economía sumergida.

En todo caso, resulta cuanto menos pintoresco que las medidas económicas que pergeña este ejecutivo sean justamente las opuestas a las adoptadas por el resto de los países del G20. No hace falta ser un doctor en economía para vaticinar cuál va a ser la evolución de nuestra economía: justo la contraria a la del resto.

Luego van y los votan.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Patio revuelto

Los viejos mandarines socialistas, que se habían estado mordiendo la lengua, ahora despotrican sin reparos contra las políticas (¿se puede denominar así a la ausencia de política o a la contrapolítica?) económicas de ZP. El último, y más notorio, ha sido el caso de Carlos Solchaga, antiguo ministro del gremio y que parece haber estado aguardando la salida de Solbes para liberar la lengua.

Mientras tanto, en Benidorm, los simpatizantes socialistas jalean a los doce concejales exsocialistas y al tránsfuga que, en un alarde de altruismo, se ha reservado el puesto de primer teniente de alcalde, como si fuese el equipo de fútbol local y acabase de ganar la liga, y la madre de Leire Pajín (¿no eran los hijos los que debían hacer abochornarse a los padres?) sonríe satisfecha y se pavonea como un gato en la matanza, no en vano va a ser la segunda teniente de alcalde. La directiva del PSOE, se limita a justificar el espectáculo bochornoso alegando que Zaplana hizo otro tanto para acceder a la alcaldía (prueba inequívoca de que a los políticos no les preocupa parecer honestos, sino que el rival parezca más sinvergüenza).

Ya solo le faltaría a ZP, para completar este circo de Gasoles, que Felipe González abriese la caja de los truenos.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Pan y circo (esta ocasión, circo a secas)

Menos mal que la ÑBA resurge de su crisis y, emulando a Gonzalo Fernández de Córdoba, se convierte en el azote de Europa; en casa, Valverde se encarga de defender el oro patrio de los invasores que arremetían dispuestos a saquearlo, y Madrid y Barça le endosan cinco tantos a sus respectivos rivales.

Menos mal, porque, de no ser por estas míseras satisfacciones, al ciudadano de a pie no le quedaría otro asunto en que pensar más que en la crisis nuestra de cada día, que ZP parece no hallar en la calle (¿la pisará alguna vez, o sólo contempla idílicas fotos de época?).

Mientras tanto, José, Rottweiler, Blanco afirma que ZP es un presidente que nunca miente, y lo sentencia tan campante, a despecho de que todos recordamos cuando juró y perjuró que no mantenía negociaciones con ETA, cuando negó una y otra vez la existencia de la crisis o cuando prometió que las cortes rubricarían el estatuto que elaborasen los catalanes (aunque reclamasen la soberanía sobre el retiro, la basílica del Pilar y la plaza de España de Sevilla), prueba inequívoca que para ser un político de pro hay que disponer de un rostro reforzado con aleación de titanio y menos vergüenza que un indigente mendicante.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Valientes y perdonavidas

Desde que me decidí a mantener esta página, una de las mayores satisfacciones que me ha brindado ha sido el hecho trabar conocimiento con otras personas que me han ido enriqueciendo con sus comentarios, al las que apenas conozco virtualmente y con las que a veces se coincide y otras se disiente, pero por las que acabas profesando un indudable aprecio.

En contadas ocasiones, aparece algún “intrépido” comentarista que se limita a verter improperios y descalificaciones. Da la casualidad de que estos “bravos” jamás facilitan una identidad, ni siquiera virtual, prueba inequívoca de su infamia y cobardía. Hace poco, uno de estos “osados” dejaba un comentario en la página de mi buen amigo virtual Tato, y, poco después, sin duda tras leer mi respuesta, en la mía.

Estimado Sr. Anónimo, tiene Ud. la ocasión de desvelar su identidad y probar que es usted una persona y no una inmunda, cobarde, rastrera, repulsiva, deleznable y asquerosa cucaracha. O, como sin duda va a ocurrir, de confirmar, una vez más, lo evidente.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Llevárselo crudo

Cada vez que el ejecutivo (y casi ejecutado) ZP saca adelante un nuevo decreto ley, existe un buen grupo de aprovechados que hace caja. En el último caso, el de la TDT de pago, los afortunados (nunca mejor dicho) han sido, en primer lugar, Globomedia, los dueños de Gol TV, a quienes compensan de este modo los servicios prestados, y, por otra parte, a quienes deben el favor de apoyar el decreto, en este caso los taifistas catalanes, CIU, que se verá recompensada con unos cuantos puestos de no mucho renombre pero de los que manejan dinero a toneladas (comisión nacional del mercado de valores, etc.), y ERC, cuyo precio debe ser tan inconfesable que nadie se aventura a nombrarlo.

Este ruin mercadeo, que parece salir gratis, pero en realidad pagamos los de siempre, y se perpetra a la vista de todos, nada menos que en las cortes, a ojos de un servidor resulta tan inmoral como el cobro de comisiones, pues no es otra cosa, ni su naturaleza diferente.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

El imperio de la estulticia

Un juez acaba de exonerar a un trabajador, demandado por haber llamado “hijo de puta” a su jefe, alegando que la degradación del lenguaje redunda en que se contemple el insulto como algo normal. Por el mismo sistema, podemos concluir que la degradación de la educación y el sistema de valores determina que consideremos la violencia y el hurto como algo normal. Y así hasta llegar al asesinato.

Por fortuna, la justicia no es como la Real Academia, que debe acabar incorporando al diccionario lo que de facto está en la calle (incluyendo términos que hacen tanto daño a la vista como “setiembre”), y es la calle la que debe adecuarse a las leyes. Al menos de momento.

martes, 15 de septiembre de 2009

Adiós, Pepito Grillo

A pesar de su probada seriedad y de su presunta eficiencia, ha sido el ministro más dañino de las dos legislaturas de ZP, y no sólo porque haya dejado al país sumido en la bancarrota por segunda vez consecutiva, sino porque su supuesto prestigio le brindaba un cierto aire de respetabilidad a un ejecutivo que parecía vivir en el país de las maravillas. Mucha gente creyó sus falaces argumentos durante la campaña previa, cuando negó la crisis, y es evidente que su actuación en el debate frente a Pizarro fue decisiva para el resultado en las urnas.

A pesar de que, en público, siempre apoyó las disparatadas tesis de ZP, se rumoreaba entre la prensa que disentía de ellas, y que ejercía de moderador y aportaba cordura a este gobierno de orates (hecho que un servidor siempre ha puesto en duda). Ahora abandona este barco agujereado que es el proyecto de ZP como una rata antes del inminente naufragio.

Tanta dicha lleve como tranquilidad deja.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Toreros de salón

No hay nada más sencillo, y a la vez más ridículo, que dar capotazos al aire. Sin un morlaco delante, no tardan en aparecer los catedráticos del estoque, dispuestos a exhibirse, eso sí, sin correr riesgo alguno.

El problema de estas charlotadas, como la que se organizó en Arenys de Munt, es que buena parte de los tarugos que asisten a ellas acaban por confundir las patochadas que formulan esos políticos patéticos e irresponsables con la realidad.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Otra final

Otro de mis cuentos se encuentra entre los finalistas de un certamen, en esta ocasión el Martín Gaite, que aún no se ha fallado. Resulta de veras complicado ganar un concurso literario; desde la generalización de Internet, todo el mundo tiene la posibilidad de acceder a las bases de cualquier premio, y uno debe fajarse con las mejores plumas procedentes de todos los rincones del planeta, en particular en concursos como el citado, donde se admite el envío de las obras por correo electrónico (no acabo de entender por qué demonios no lo hacen todos). La prueba es que concurrían 464 obras. Además, una vez superada la criba previa, en la que se manejan criterios más objetivos, uno depende de que lo que se ha escrito sea del gusto (o capricho) del jurado.

En todo caso y aunque los laureles se vayan a otro lugar, es gratificante comprobar de nuevo que el esfuerzo y el tesón tienen su recompensa, y un servidor, que llegó a la literatura peinando canas y tras olvidar la poca gramática que le embutieron a duras penas en el instituto, de vez en cuando logra colarse entre ese reducido grupo de elegidos.

Cateados en septiembre (y II)

El informe PISA vuelve a dar calabazas a nuestro sistema educativo. Paradójicamente, nuestros alumnos “buenos” no son de los peores, pero contamos con una caterva de zoquetes y tuercebotas que deja la media por los suelos. Es evidente que algo tendrá que ver en este resultado el secular pitorreo que nos hemos traído con las leyes de la educación, pero no me queda ninguna duda de que esto es consecuencia directa de la generación de la llave, estos mocosos que han crecido teniéndolo todo y sin ser controlados por nadie. Aunque soy consciente de que me van a tildar de machista, debo afirmar que esto no sucedía en mi generación y en las precedentes gracias a la figura omnipresente (y casi omnisciente) de la madre. Ellas sabían a la perfección cuántas horas se dedicaban a la “play” y cuántas a estudiar, y quiénes eran exactamente esos gansos de los que se rodeaba su hijo y de qué pie cojeaban. Pero ahora están tiranizadas, sometidas unos horarios pensados por y para hombres, y apenas ven a sus hijos a la hora de cenar.
Y así nos luce el pelo.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Pan y circo

O, si lo prefriere, enúncielo como fútbol y subsidios. Si hace dos semanas dábamos testimonio de que Alemania veía el final del agujero, ahora le toca a Francia y a EEUU. Para celebrarlo, ZP anuncia nuevas prebendas y subsidios, y eso que el déficit está en el diez por ciento, así que hará usted bien en echarse la mano a la cartera, ya que, a no mucho tardar, van a ir a por ella.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Busque, compare y, si encuentra algo mejor…





… pues se fastidia y se queda con lo que tiene.

Doña Ángela es doctora en física y, antes de meterse en política, era una prestigiosa investigadora. Ha demostrado su integridad al lidiar con el aparato de su propio partido y su calidad de estadista al ser capaz de pactar con la oposición. Por su parte, José Luis… bueno, dejémoslo en que él es como es. Alemania sale hoy de la recesión, y nosotros seguimos como seguimos.

Que lástima que abandonase lo de la guitarra, oigan.

lunes, 24 de agosto de 2009

Diez negritos

Confieso que acometí la lectura del libro con una buena dosis de prejuicios, dado que me enfrentaba una de las obras paradigmáticas de la literatura de genero y orientada al gran publico. Aun así y a pesar de que la traducción no era de las que más honra al oficio (mal puntuada y repleta de adverbios terminados en mente, verbos genéricos y algunas frases que parecían haber sido transcritas por el traductor automático de google) he de reconocer que la narración aparece magistralmente hilvanada y que consigue mantener la tensión narrativa a lo largo de toda su extensión.

Buena parte del mérito de la obra obedece al planteamiento inicial: diez personas, supuestamente autores de crímenes impunes, son engañadas por un misterioso señor Owen, que consigue que acaben recluidos en una pequeña isla y se les anuncie, por medio de una grabación en un gramófono, que se les va a aplicar una suerte de justicia universal. El hecho de que las muertes se vayan produciendo conforme a una vieja canción de cuna (¡hay que ver las canciones macabras que les cantan los ingleses a sus niños!) no supone más que un toque exótico, y el interés emana del tenso ambiente, en el que todos desconfían de todos.

El desenlace se antoja un tanto forzado, rocambolesco y propio de una actuación de de prestidigitador, no podía ser de otro modo considerando que fallece hasta el apuntador, pero el resultado final es un producto digno y que se lee con avidez.

miércoles, 19 de agosto de 2009

86 Blufs

Admito que la elección de mis últimas lecturas no está resultando demasiado afortunada, pero este libro se lleva la palma. Tenía noticias de tantas alabanzas y parabienes sobre Quim Monzó (a quien enaltecen como uno de los mejores cuentistas del momento), que cuando inicié la lectura de “86 cuentos” (la recopilación de toda su narrativa breve hasta 2001) no podía dar crédito a que se tratase del mismo escritor y no de un caradura bendecido con el mismo nombre que se aprovechase de tal coincidencia. Tras sufrir algo más de cien páginas, llegué a sospechar que el problema estribaba en que los cuentos se ordenaban cronológicamente (yo todavía me sonrojo cuando reviso lo que escribí apenas un par de años atrás), por lo que procedí a leer de atrás hacia delante, sin que obtuviese mejores resultados. También realicé alguna lectura al azar, con idéntica conclusión.

Ninguno de los cuentos que he leído superaría la criba previa de un concurso medio serio (ni la de un lector con criterio), y ni siquiera se puede descubrir en ellos la picardía y el oficio que caracterizan la obra de aquellos autores especializados en ganar concursos otorgados por jurados compuestos por charcuteros leídos y amas de casa con veleidades literarias, y que cuentan sus galardones por centenares.

En estas circunstancias, uno se pregunta de dónde le viene entonces a Monzó su envidiable e inmerecido prestigio, y un servidor no puede dejar de plantearse que quizás no sea del todo ajeno a este hecho la circunstancia de que escriba en catalán (con lo cual nos encontramos de nuevo a vueltas con el tema autonómico y las políticas lingüísticas).

Si alguien se aventura a leerlo, mejor que no lo compre. Yo presto mi ejemplar.

lunes, 17 de agosto de 2009

¿Es posible vivir sin Internet?

A la vista de los hechos, debo admitir que sí. Un servidor ha permanecido diez días desconectado de la red y ha tenido ocasión de comprobar que existen otros mundos, aparte de los virtuales, y ventanas que se cierran con la maneta, en lugar de pulsando en el aspa de la esquina derecha. He disfrutado de la experiencia de contemplar las lágrimas de San Lorenzo sin mirar la tele, y de ser perseguido por una nube de insectos inmisericordes cada vez que mi bicicleta atravesaba una zona poblada de ganado y el terreno me impedía huir por mera velocidad. En otras palabras, he pasado una semana de vacaciones en Aveinte, Ávila, el pueblo de mi Santa.

viernes, 7 de agosto de 2009

Un tonto muy tonto (por un puñado de trajes y II)

Ningún servidor público, ni siquiera el último mono, ese que se limita a pegar pólizas y sellar instancias, debiera aceptar prebenda alguna, mucho menos un reyezuelo de taifas. Desde el momento en que su partido ha tratado de quitarle hierro al asunto (en lugar de clamar por su inocencia) resulta patente que Camps aceptó estos trajes, con lo que demuestra ser más tonto que el que asó la manteca.

A la calle con él, por inmoral, por mentiroso y, sobre todo, por tonto. Si han de trincarte, que sea por algo que merezca la pena; ponerse en un brete por un puñado de trajes demuestra una estulticia supina.

Miedo da la altura(en este caso bajeza) intelectual (de la moral no hablamos) de los que nos mandan.

miércoles, 5 de agosto de 2009

¿Ministro de qué?

Ya le había escuchado pecar de lo mismo en más de una ocasión, pero ayer pude comprobar que, en quince segundos escasos de intervención, el ministro Celestino Corbacho (por otra parte, uno de los, en apariencia, más competentes de este ejecutivo) perpetró tres “deques” como tres patadas a la gramática de Nebrija.

Cada vez nos expresamos peor (me incluyo en el lote: no en vano, soy escritor y no orador). Sin duda, influye en este particular el desdeñoso abandono de la oratoria (tan trascendente para nuestros ancestros) en nuestra educación y en nuestra actividad social. No estaría mal, por ejemplo, que, a semejanza de los americanos, en nuestros colegios e institutos existiese un club de debate. Resulta penoso constatar cómo personas con estudios universitarios se ven en serios aprietos para definir o explicar un hecho concreto (no hablemos de un concepto abstracto) y sólo lo logran, si llegan a hacerlo, valiéndose de un prolijo arsenal de muletillas, frases hechas, anacolutos y sobreentendidos.

De vuelta a los orígenes de la entrada, tampoco voy a exigirle al ministro que se exprese como Demóstenes, pero sería de agradecer que alguien de su notoriedad pública al menos lo hiciese con un mínimo de higiene gramatical. Resta, como consuelo, que no se trataba del ministro de cultura, aunque mayores desmanes se han contemplado, como nombrar ministra de igualdad a una señorita que sólo es igual a sí misma.

Por cierto, el viernes me tomo una semana de vacaciones, que disfrutaré en Aveinte, localidad de la que no puedo hablar mal, porque de ella es natural mi esposa, pero en la que no se dispone de cobertura 3G (señores de MoviStar, hagan algo), así que no me esperen en esas fechas.

martes, 4 de agosto de 2009

Otra vuelta de tuerca

Confieso que lo que me indujo a leer esta novela corta de Henry James fue la conjunción de dos causas dispares y heterodoxas: el hecho de que Anagrama haya lanzado una colección bajo este nombre y el de que mi buen amigo virtual, Javier Pérez, haya bautizado así a la nueva casa rural de su emergente “holding” berciano.

Una vez más, me veo obligado a nadar contracorriente y, a despecho del cúmulo de elogios que se pueden leer sobre la novela, no puedo sino afirmar que esta obra constituye un claro ejemplo de narración que no envejece bien. En buena medida, esta circunstancia obedece a la rígida moral y absurdo clasismo de la época victoriana en la que se enmarca, patentes en el discurso de la protagonista y que lo hacen resultar un tanto gazmoño. También, supongo, a la ambigüedad del texto, que imagino que en su época se mostraría efectista y desconcertante, si bien hoy, a falta de más substancia a la que hincar el diente, resulta bastante trillada.

Para remate, la obra acaba de forma abrupta sin tener en cuenta que se había iniciado con la lectura de un manuscrito junto al fuego, un defecto que induce a pensar que la obra se encuentra inconclusa o finalizada de forma tajante y chapucera.

En resumen, tampoco es que me haya supuesto un enorme esfuerzo concluir su lectura (influye en este particular la circunstancia de que conste de poco más de cien páginas), si bien, a menos a gusto de un servidor, no se trata de la portentosa obra maestra que había visto referida en tantos lugares.

domingo, 2 de agosto de 2009

Velocidad de los jardines

Por alguna razón, que este servidor no alcanza a comprender, esta obra de Eloy Tizón se suele incluir en la mayoría las listas que aspiran a englobar a los mejores libros de relatos. Y no es que pretenda postular que carezca de calidad, pues su prosa es delicada y exquisita, pero el autor se limita a plasmar una serie de escenas fijas, emociones o estados de ánimo, algo semejante a un cuadro impresionista, y admito que lo lleva a cabo con notable maestría, pero dista mucho del estallido de acción que cualquiera, al menos quien firma esto, esperaría hallar en un cuento.

Confieso que el libro se lee con facilidad, incluso con placer, y que evoluciona in crescendo, hasta culminar con el relato que da nombre a la compilación, pero mentiría si negase que el libro me ha defraudado, pues las alabanzas sin tasa que había leído sobre él me habían llevado a abrigar demasiadas expectativas.

Aprovecho para saludar a todos desde esta suerte de Manhatan chico, cañí y caótico en el que se ha convertido Benidorm (por supuesto, trabajando)

martes, 28 de julio de 2009

¡Marditos roedores!

Para aliviar el tedio estival, tenemos a Blanco (que aparca el fomento, a punto de envenenarse de tanto morderse la lengua) en el Papel de Mr. Jinks, a la CEOE en el de Pixie y al PP en el de Dixie, los dos ratones contumaces que no paran de agujerear la gran casa común que es este portentoso estado del bienestar que ha edificado este ejecutivo.

Según un viejo dicho, “donde se come no se escupe”. Es cierto que ZP se la tenía jurada a Díaz Ferran desde su lapsus línguae (marditos micrófonos), pero esto de no avenirse a servir de mamporrero a su talante ha sido demasiado, y ha azuzado a los podencos, sin pararse a pensar en que, le guste o no, esta obligado a volver a sentarse con él. Si en los negocios uno debe aparcar los sentimientos y afinidades en aras del interés, en la política con mucho mayor motivo. ZP se ha olvidado de que un presidente debe obrar como una madre de familia numerosa, omnipresente y contemporizadora, y, por el contrario, ebrio de poder y alejado del mundo, le gusta contemplarse como el dios justiciero de los judíos.

lunes, 27 de julio de 2009

Los detectives salvajes

La obra de Roberto Bolaño, que le valió el premio Herralde y el reconocimiento internacional, no es una novela convencional, y no sólo por su singular estructura, que a un servidor le cuesta creer que sea del todo premeditada. Aunque su prosa no exhiba la elaborada perfección de la de Juan Manuel de Prada, es evidente que se trata de una de las obras cumbres de la narrativa en español del siglo XX.

Cuando se aborda su lectura, uno imagina que se enfrenta a la típica historia iniciática, a todas luces bien hilvanada, aunque quizás con demasiada profusión de escenas venéreas. No obstante, la segunda parte del libro, un auténtico microcosmos, te sorprende con el paso cambiado y no entiendes por qué ha desaparecido el personaje de Juan García Madero, el protagonista de la primera parte. Sin duda este tramo es el que resulta más original del libro, con una narración coral en la que, de forma indirecta, se van conociendo las andanzas de Lima y Belano, los poetas fundadores del realismo visceral, el último un alter ego del autor.

Para sorpresa del lector, que a estas alturas se pregunta por el sentido de la novela, la tercera parte retoma la narración donde la dejó la primera. Si no hubiese existido la segunda parte, uno asumiría que ha leído un magnífico libro, pero sin las características que le permiten a este ser recordado por encima de otros. Aun así, su lectura deja vivo una suerte de sentimiento de que uno ha contemplado una obra magna, titánica e inabordable, monumental pero inconclusa.

martes, 21 de julio de 2009

Más tontos que hechos de encargo

La anunciada visita de Moratinos a Gibraltar rubrica, una vez más, no sólo la incompetencia de este ejecutivo en lo que se refiere a política exterior, sino su absoluta contracompetencia (si se me permite acuñar el palabro) al respecto. El hecho de que nos avengamos a dorarle la píldora al pendenciero y perdonavidas Caruana me hace evocar la imagen de un tonto de baba que, con tal de salir en la foto, no le importa que le retraten en pelotas, ni que después le roben la ropa.

lunes, 20 de julio de 2009

¿Qué les sucede a nuestros menores?

Ya no sólo se trata de que nuestra ley del menor sea tibia y a todas luces insuficente, sino de plantearse de modo serio y reflexivo por qué estos muchachos, en vez de estar dando patadas a los cantos, o aplicados a cualquiera que sea la ocupación en la que le correspondería tener absorta su mente a una criatura de menos de catorce años, se dedican a violar a niñas que debieran estar jugando a la comba.

Quizás, de algún modo, les estamos robando la infancia a las últimas generaciones, y estas son las consecuencias.

lunes, 13 de julio de 2009

Barra libre

ZP, borracho de tripletes y talante, ha irrumpido en la taberna autonómica gritando: “Pon de beber a todos, que invito yo”, gesto propio de quien no tiene donde caerse muerto y habitúa a beber de fiado.

Este ejecutivo tiene por costumbre alardear de que se ha permitido tal o cual dispendio, como si el dinero saliese de sus propias carteras y no de los castigados bolsillos de los contribuyentes. En lo más crudo de la crisis y con el déficit disparándose como nunca se haya conocido antes, siguen gastando a manos llenas, como un boxeador sonado y venido a menos, o una folclórica con familia numerosa, a quien todos esquilman sin piedad.

Pero lo más imperdonable de todo es que, para más INRI, traten de convencernos de que el hecho de que Cataluña perciba más que la media es un acto de justicia: cualquier reparto en el que aquellos que su renta sea superior a la media cobren más que la media es injusto, pues va en contra del principio de redistribución de la riqueza en el que debiera sustentarse la política territorial de cualquier estado.

viernes, 3 de julio de 2009

El poder de la palabra

Es evidente que algunas autonomías han hecho de la batalla lingüística su razón de ser. Aunque al habitante de dichas regiones este particular no le va a servir para mejorar su nivel de vida, hasta la fecha sí que había supuesto un notable impedimento para que naturales de otras tierras se desplazasen a trabajar a estas. La reforma educativa que pretende impulsar el gobierno autónomo catalán va un paso más allá, pues va a suponer que los alumnos a los que les corresponda sufrirla padezcan inconvenientes semejantes a la hora de trabajar en el resto de España, pues no van a ser capaces de manejar con soltura el idioma común.

A un servidor, esta actitud le resulta tan absurda como incomprensible. En plena era de la globalización, cuando aspiramos a la Europa común y el Inglés se ha convertido en una suerte de esperanto universal, no me entran en la cabeza estos afanes por volver a la autarquía y los reinos de taifas. Me parece perfecto que se estudie Gallego, Catalán o Chino Mandarín, pero resulta a todas luces aberrante que se ponga tanto empeño y se dediquen tantos recursos para las nuevas generaciones ignoren por completo una lengua que les puede servir para desenvolverse en el resto de la nación a la que todavía pertenecen, así como en muchas otras, o que se emplee la lengua, en vez de cómo un nexo de unión y un medio de llegar a otros, como un recurso para fomentar el aislamiento.

lunes, 29 de junio de 2009

Otro accésit

Una y otra vez lo estoy rondando (se puede leer aquí), y en todas las ocasiones con viejos relatos “remasterizados”. Aunque alguien me ha dicho que este cuento le resulta un tanto deprimente, en realidad versa sobre la tenacidad, sobre cómo alguien que tiene todo en contra puede aferrarse a la más ínfima excusa para seguir adelante.

Rezo para que alguno de los nuevos, a los que he remitido a los premios de más tronío y postín, me brinde una alegría. Mientras tanto, encenderé una vela a San Joge Herralde, a quien he elevado mis mejores plegarias en forma de novela.

martes, 23 de junio de 2009

Egotismo ilustrado

No existe nada más sencillo que inflar el ego de un escritor. Por si no hubiesen bastado los premios de los últimos días, “La barca de la cultura” publica una entrevista aquí.

martes, 16 de junio de 2009

¿Por qué me has hecho esto, hija mía?

¡Con lo todo lo que hemos legislado por ti! ¡Con tantos berrinches reaccionarios y tantas homilías airadas que hemos sufrido por tu culpa!

Seguro que eso es lo que están pensando ZP y su orbital corte, cuando no cohorte, de bibianoides (suerte de humanoides, resultado de extirpar el cerebro a un humano e implantar en su lugar el manual de buenos propósitos del padre Guitarrón, equipados con salario público y coche oficial).

Y es que esto es lo que ocurre cuando se legisla pensando en el diccionario en lugar de la realidad, que no suele dejarse convencer con buenas palabras. Después de que hemos transmutado la violencia conyugal en violencia de género, y a esta, a su vez, en violencia machista, va una lesbiana y maltrata a otra. Y, luego, el juez tiene que hacer encaje de bolillos y cogérsela con papel de fumar para condenar a la maltratadora como “señor agresor”.

Para su sorpresa, la agresión no se produjo a causa de los nocivos, diabólicos y archiconocidos influjos del cromosoma “Y”, sino porque una parte era más fuerte que la otra y abusó de su poder. Quizás, ZP debiera idear una ley en contra de la fuerza física (o, al menos, aplicarle un impuesto, que anda la cosa muy “achuchá”).

viernes, 22 de mayo de 2009

Otro cuento accesinado

Ha sido en el IX Certamen literario “Miguel Artigas”; se puede leer aquí.

Ahora, que apenas concurso, no paran de llover premios y menciones.

lunes, 11 de mayo de 2009

Y otro más

Seguro que alguno de Uds. pensará que un servidor es un auténtico pestiño, que no deja de anunciar su retirada pero no acaba de irse, a semejanza de los villanos de los guiñoles, que resucitaban una y mil veces hasta que eran definitivamente decapitados por el héroe.

El caso es que me acaban de conceder otro galardón, en este caso el segundo premio del prestigioso certamen “la barca de la cultura” (http://www.labarcadelacultura.com), auspiciado por algunos de los portales culturales más importantes de habla hispana. Se puede leer aquí.

El cuento versa sobre la materialización de los sentimientos, y cómo la distancia puede trasmutar (algo de alquimia encierra el proceso) el amor en idolatría. A falta de otra imagen, el protagonista acaba adorando un paquete de salmón putrefacto, símbolo de la mujer que lo ha abandonado.

lunes, 27 de abril de 2009

Post data

Seguro que algunos de Uds. pensarán que un servidor es como una de esas visitas impertinentes que no cesa de despedirse, pero no acaba de irse.

Retomo el blog apenas para dejarles el enlace a un cuento, “Amigas”, que me acaba de “accesinar” el concurso literario bonaventuriano, de la universidad de Cali. Este curioso verbo, híbrido entre accesitar y asesinar, acuñado por el ilustre Jesús Tíscar, expresa a la perfección la paradoja que supone una mención honorífica en un concurso literario: no te brinda los honores del premio, pero fuerza la retirada de la circulación del cuento. En todo caso, como un servidor no está en la literatura para ganarse la vida, sino para dejársela, recibe esta modesta mención con honores de premio “gordo”. La circunstancia de que concurrieran 2462 participantes, al menos te concede la satisfacción de suponer que, después de todo, es posible que no se hagan las cosas tan mal.

Seguro que a muchos les causará la impresión de que a lo largo (no mucho) de sus dos páginas, me despacho a placer contra el género femenino. Lo cierto es que pensaba hacer un cuento sobre cómo un dato objetivo, una vieja fotografía, puede ser interpretado de formas completamente distintas por tres personas; al final, acabó siendo una historia de cómo tres personas, que se desprecian mutua y recíprocamente, pueden fingir que son íntimas amigas.

jueves, 23 de abril de 2009

Cerrado por vacaciones

Esta casa cierra por vacaciones. No porque el casero se ausente (por cierto, el próximo jueves me voy a la feria de abril, pueden rabiar cuanto quieran los que no gocen de mi misma suerte), sino porque las obligaciones que le exige su atención le resultan demasiado onerosas.

El blog me ha servido para conocer, virtualmente, a gente estupenda, la mayor parte de los que firmáis por en esta página, perfectos desconocidos hasta entonces. También me ha brindado la satisfacción (no negaré que un tanto egótica y, sin duda, vanidosa) de saber que había gente en los confines más remotos del planeta que seguía con pasmosa fidelidad lo que aquí se relataba. Para un autor sin obra impresa, el mero hecho de saber que otros ojos, distintos de los propios, lean sus escritos ya es una grata recompensa.

Ignoro si se tratará de un cese de la actividad permanente, pero sí es indefinido, pues no me marco plazo alguno ni otra condición que la caprichosa y voluble voluntad de un escritor

Mi más sincero agradecimiento a todos ustedes de este seguro servidor.

lunes, 20 de abril de 2009

El hombre tras ZP

Acostumbramos a contemplar a nuestro presidente como alguien tan parecido a su propia imagen arquetípica, que cuesta trabajo concebir que, tras las innumerables corazas y caretas con las que se inviste (o guarece) pueda haber carne débil y mortal. ZP ha sido el primer político español que habla siempre para la cámara; de ahí su gestualización, exagerada y artificial, su discurso, buenista y bobalicón, y su sonrisa, infalible y ladina, casi un rictus, que le hace asemejarse tanto al Jocker (¿no tendrá alguno de sus asesores el valor de advertirle sobre la grima que causa?).

Ayer tuve la ocasión de verle en Cuatro patear los montes leoneses junto a Jesús Calleja y casi se diría un tipo normal, alguien con el que uno se tomaría una caña (él una coca-cola si hay alguna cámara presente). Alguien más parecido a sí mismo que a su propia caricatura.

viernes, 17 de abril de 2009

Microfábula (y II)

Un mono se coló en la locomotora de un tren. El maquinista acababa de fallecer de forma súbita, y el mono se caló su gorra. Aunque no tocó ningún mando, como el tren seguía en marcha, el mono no tardó en creerse de veras que el maquinista era él. El tren comenzó a bajar una cuesta y a avanzar más deprisa, y el mono, convencido, supuso que esto se debía sólo a él, quizás por la prestancia con la que portaba la gorra. La cuesta abajo (como todas las cosas buenas) se acabó para dejar paso a la cuesta arriba. El mono, alarmado, comenzó a presionar todos los botones de color rojo (una vez que estuvo encerrado en un laboratorio, cada vez que pulsaba un botón rojo, la máquina le dispensaba un cacahuete), pero el tren cada vez se desplazaba más despacio. Por supuesto, el mono no pensó que el hecho se debiese a la cuesta arriba, ni a su manipulación alocada de los mandos, sino que culpó al maquinista muerto y al fabricante del tren.

Que conste que no he mencionado a ZP, y, si ustedes extraen paralelismos, es cosa suya.

In vino veritas

Un servidor, que es un blogero, modesto y prácticamente anónimo, puede permitirse el lujo de proclamar cuanto piensa, lo primero que se le pasa por la cabeza o lo que le sale de las narices. Aunque no puedo reprocharle lo que piensa (que tire la primera piedra el que esté convencido de lo contrario), sí que lo manifieste, pues se supone que un presidente debiera decir siempre lo más conveniente para cada ocasión, y no lo que de veras piensa, aunque se haya bebido el Sena

jueves, 16 de abril de 2009

El equipo A

Para nuestra desgracia, no se trata de un grupo de mercenarios perseguidos por la justicia a causa un delito que no cometieron, sino de los nuevos miembros del gobierno.

Con la A de aláteres, tenemos a Trinidad Jiménez y Elena Salgado, cuyos principales méritos (los únicos, en el caso de la primera) son su fidelidad y sumisión al poder; y con la A de apparatchik, tenemos a José Blanco, que, a pesar de su probada (y por muchos envidiada) habilidad para destrozar a sus adversarios políticos, tanto del partido propio como de los ajenos, no inspira mucha confianza como alguien con capacidad para llevar a cabo una tarea constructiva.

Resulta sangrante la inauguración en el cargo de este último levantando el pie que el ejecutivo mantenía aplastando el callo de la presidenta madrileña (el bloqueo del plan de infraestructuras) ¿Hay alguien tan ingenuo como para suponer que la anterior ministra no obedecía directa y escrupulosamente las órdenes de la Moncloa? Entonces, ¿qué clase de hipocresía es esta? Aunque seguro que contribuye el hecho de que las relaciones entre el gobierno regional de Madrid y la dirección del partido no son las mejores, un detalle ladino, muy propio de Blanco, sin duda este le ha exigido a ZP poder estrenarse con este explosivo golpe de efecto, pues, antes de que se hiciese oficial su nombramiento, pero ya era de dominio público, ya le asaeteaban los tertulianos de uno y otro color poniendo en duda su bagaje intelectual por no haber sido ni siquiera capaz de acabar primero de derecho (ahora ya se ha apresurado a proclamar que se ha matriculado en la UNED) y ha querido hacer una exhibición, amañada y mamporrera, de sus dotes ministeriales.

Viendo la planta de los podencos, uno se puede imaginar el resultado de la cacería. Pues eso, que nos pillen confesados.

miércoles, 15 de abril de 2009

De vuelta

La realidad es eso que te aguarda cuando retornas de vacaciones.

Uno pasa cinco días fuera y, a la vuelta, te esperan cientos de emails (en su mayoría spam), docenas de asuntos que no pueden esperar (y sin embargo han esperado, pacientes, los cinco días previos) e incluso cinco comentarios en el blog, algo de veras notable, y a los que no se tiene siquiera tiempo de responder.

Vuelves de las vacaciones, tras cinco días sin ver los telediarios ni escuchar la radio, y tienes la impresión de ser un Robinson que retorna del naufragio o el protagonista de “Puerta al verano”, la magistral novela de Heinlein. Descubro, con indudable extrañeza y cierto punto de incredulidad, que Solbes ya no tiene nada que envidiar a mi paisano Bermejo, salvo, quizás, el hecho de seguir disfrutando del piso oficial tras casi dos meses de dejar el cargo.

La realidad es tozuda y, por mucho que te empeñes en ignorarla, jamás te corresponde. Aunque ZP se empeñe en enguarrinar la charca con leyes de aborto y catecismos laicos, la economía y el empleo siguen como siguen y, además, la victoria en la comunidad autónoma vasca le comienza a pasar factura y se verá forzado a hacer encaje de bolillos parlamentario para no quedarse en minoría.

ZP se hartó a prometer cuando daba por supuesto que hacerlo era gratis, y ahora las comunidades le vienen con la factura. Va a ser complicado negociar con los taifistas catalanes, si no es previo pago, algo complicado tal como andan los asuntos de los dineros, y con los vascos ni te cuento. Con un poco de suerte, cuando se consume el previsible descalabro europeo, habrá terminado de cabrear a propios y extraños y la cosa estará madura para una moción de censura, porque este país no se encuentra en condiciones de aguantar otros tres años de desgobierno talantudo y pancartero.

Y, si no, que nos pillen confesados.

lunes, 6 de abril de 2009

¿Tienes algo que hacer los próximos tres años?

Elena Salgado pasaba por ahí y, por lo visto y sin saber muy bien cómo, se va a encontrar al frente del ministerio de los dineros. El hecho que le hayan cargado el muerto que Solbes ha abandonado insepulto sólo puede obedecer a tres causas, a saber:

A: Que a ZP, en su visita a Turquía, le hayan añadido subrepticia y alevosamente algún opiáceo a la comida.
B: Que ZP haya perdido el poco juicio que nunca tuvo.
C: Que nadie más haya querido ese pastel envenenado y, de no haber sido por Doña Elena, hubiesen tenido que nombrar ministro al bedel, al gran Wyoming o a la señora de la limpieza.

viernes, 3 de abril de 2009

Doble rasero

La caja de Castilla la Mancha, con unos recursos propios de 600 millones de € va a recibir una primera inyección de dinero de todos de 9000. Que vaya cualquier empresa o particular a pedir al banco quince veces más de lo que tiene y comprobará la capacidad de carcajear hasta descoyuntarse es capaz de ostentar alguien tan aparentemente serio y circunspecto como parecía ser su banquero de cabecera. Tan sólo en el “virtual” aeropuerto de Ciudad Real, ha perdido el mismo monto al que ascienden todos sus recursos propios.

Es inconcebible que dislates así se sigan perpetrando una y otra vez. Todas las entidades financieras debieran someterse a auditorias periódicas para evitar estos desmanes, máxime las cajas, que son de titularidad pública.

¿Y qué le ocurrirá al señor Moltó, responsable de este estropicio? En vez de responder con su patrimonio, como le sucedería a cualquier pequeño empresario o autónomo, lo más probable es que reciba una buena indemnización.

martes, 31 de marzo de 2009

El embrujo de Shangai

Marsé es un novelista de raza, que exhibe una narración fluida y poco artificiosa, y que engendra unos personajes sólidos, coloridos y llenos de matices, no es de extrañar que hayan adaptado al cine tantas de sus obras.

El argumento está hilado con admirable maestría, entrelazando la historia real del protagonista con la ficticia que narra el embaucador y misterioso Forcat. Aún así, la trama central resulta un tanto espesa, quizás porque tenía ajustado con su editor o con su agente un determinado número de páginas y se entretiene demasiado en rodeos (algo que no perpetraría ningún cuentista que se precie), y el final se extiende demasiado tras el clímax, es posible que por el mismo motivo.

En todo caso, es un libro de lectura muy agradable y que deja ganas de repetir con otros del mismo autor.