El hombre, en la superficie de la tierra, no tiene derecho a dar la espalda e ignorar lo que sucede en el mundo.

Fiódor Dostoievski (El jugador)

lunes, 12 de diciembre de 2011

Los remedios del hechicero



Ahora, que podemos contemplar la crisis con una cierta perspectiva, cabe poner en duda, con más que sobrada justificación, la efectividad, incluso la cordura, de buena parte de las medidas que nuestros dirigentes han adoptado y siguen adoptando para luchar contra ella, y plantearse si no hemos puesto un arma cargada en manos de un mono borracho.
Olvidemos cuanto nos han dicho sobre la crisis políticos y expertos, y analicemos los hechos desnudos. En primer lugar, cabe colegir que no nos enfrentamos a una crisis, sino a dos.
La primera, que tuvo su auge a mediados de 2008 y de la cual aún no nos hemos recuperado, se ocasionó cuando, tras la caída de Lehman Brothers, se destapó la existencia de activos tóxicos y se puso en cuestión la salud del conjunto del sistema financiero. La postura de los gobiernos occidentales consistió en la inyección masiva de capital a los bancos, que, por su parte, se dedicaron a recortar brutalmente y sin medida el crédito a particulares y empresas, con la consecuencia de que muchos negocios pequeños y solventes, que habían funcionado sin problemas durante décadas, tuvieron que cerrar debido a que se les cancelaba el crédito sin aviso ni justificación en un país en el que los pagos se realizan como poco a 120 días.
La segunda oleada, que se inició en el 2010 si bien hemos contemplado en toda su potencia en 2011, se desencadenó cuando el ente que se denomina en abstracto “los mercados” comenzó a desconfiar de la solvencia de la deuda pública europea, y Merkel dictaminó que la solución era combatir el déficit sea como fuere.
Es cierto que hasta el momento habíamos padecido una administración manirrota, múltiples en el caso de España, si bien cabe poner en tela de juicio si estos recortes improvisados y arbitrarios son la solución, en particular cuando se constatan las consecuencias: miles de interinos engrosando las listas del paro y una administración que se ha convertido en el peor moroso del país, causando que miles de empresas, ahora de una envergadura mayor, se vean forzadas a cerrar o reducir drásticamente sus plantillas a causa de los impagos de ayuntamientos y comunidades autónomas.
Como corolario, debe cuestionarse si los responsables de dirigir la economía poseen alguna noción de cómo hacerlo, incluso la mera posibilidad de actuar sobre una entidad cuyas dimensiones y naturaleza escapan a su compresión y habilidades, y, para qué negarlo, cada vez parece más claro que estos supuestos expertos no son sino un lamentable hatajo de hechiceros que se han limitado a bailar la danza de la lluvia cada vez que veían nubarrones negros en el cielo, pero sin ninguna capacidad real para provocar la lluvia por sus propios medios cuando se tiene necesidad de ella.


martes, 29 de noviembre de 2011

Las tontas del Twitter


En efecto, este, y no el bote, es ya el juguete predilecto de los tontos de solemnidad, como lo probaron las diputadas autonómicas navarras Nekane Pérez, de Nafarroa Bai, y Amaya Zarranz, del PP, cuando, en mitad de un pleno en el que se debatían los presupuestos, intercambiaban chismes sobre tacones, sexo y el atuendo de los diputados.
Y postulo su tontuna no por escribir estas frivolidades, que ya supondría bastante mérito, sino por hacerlo mediante Twitter, donde cualquiera puede leerlas y comprobar a qué se dedican las diputadas autonómicas durante un pleno tan transcendente.
Y, cómo no, una vez más, se prueba lo absurdo que resulta mantener un parlamento donde un montón de máquinas orgánicas de votar, pagadas a precio de oro, matan el tiempo en memeces durante los plenos, ya que no tienen otra cosa que hacer que votar lo que les manda su partido. También, por añadidura, el dislate que supone el mantener una panoplia de parlamentos autonómicos para más de lo mismo, así como la miríada de altos cargos y sus cortes y cohortes que implica el estado de las autonomías.
Mientras tanto, representantes electos y costeados por el erario público reducidos a meritorios de varietés, inspiración para una nueva comedia de Lina Morgan.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Refundación institucional


A la vista de lo ocurrido en las elecciones del 20N y cuánto claman unos y otros por lo injusto de los resultados efectivos obtenidos (número de representantes en las cámaras) frente a los votos recibidos, cabe colegir que urge impulsar las siguientes medidas:

1-  Implantar la circunscripción electoral única para que los partidos minoritarios de ámbito nacional como IU o UPyD no resulten marginados frente a los partidos de taifas, cuyo único afán, bajo la bandera  de una supuesta autodeterminación, su única razón de ser, pues carecen de otro ideario, es devorar el estado a cucharaditas.
2-  Nadie se deja influir por los carteles ni la propaganda electoral, cuya retirada supone un importante dispendio a los municipios, por lo que se prohibiría la propaganda electoral en formato físico y se permitirían sólo los espacios en medios de comunicación y redes sociales. Además, así los partidos evitarían tener que hacer frente a unas onerosas campañas que se suelen sufragar de forma un tanto opaca.
3-  Estamos en el siglo XXI. Permitamos votar telemáticamente mediante certificado digital o DNIe, habilitando unos pocos centros de votación para las personas que no dispongan de recursos propios para hacerlo. Se ahorraría un importe nada despreciable en papeletas y urnas, además de pagos a presidentes y vocales de mesa. El recuento sería inmediato.
4-  Entre senado y congreso contamos con 558 altos cargos, cuya función se limita a ejercer de meras máquinas orgánicas de votar, además de secretarias, traductores, administrativos, etc., y no hablemos de gimnasios, jacuzzis y otros lujos asiáticos, un dispendio que el país no se puede permitir en tiempos de crisis, por lo que basta que se reúna un representante de cada partido, con su voto ponderado por la representación obtenida.
5-  Dado que no ya se necesitarían ambos edificios, bastará con una pequeña sala de reuniones en la Moncloa, incluso un plató, si los políticos no se quieren quedar sin escaparate, por lo que se venderán y se dejará de gastar un potosí en su mantenimiento.

Por supuesto, el siguiente paso sería acabar con las comunidades autónomas, pero todos los partidos se nutren en estos abrevaderos y ninguno estará dispuesto a renunciar a ellos.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Ley D’Hondt, ley del embudo


Resulta llamativo que locutores y tertulianos políticos coincidieran tras los comicios en la clamorosa injusticia que suponen los más de doscientos mil votos que le ha costado cada escaño a  UPyD o los ciento cincuenta mil  de IU, frente a las gangas de poco más de sesenta mil de CiU o los cuarenta y siete mil de la nueva marca de ETA, hecho objetivo y sobre el que no se puede disentir, pero lo de veras asombroso es que unos y otros atribuyeran la causa de esta tropelía a la siempre vilipendiada ley D’Hondt. Incluso, una famosa periodista especializada en estos asuntos (Pilar Cernuda, para qué andarnos con rodeos) se atrevía a afirmar que, por paralelismo con los partidos de taifas,  la formación de Rosa Díez hubiera obtenido más diputados si se hubiera presentado sólo por Madrid, prueba notoria de que la ignorancia no está reñida con la notoriedad, muy al contrario, y además emparentada con la osadía.

La tan maltratada ley no puede ser la causa de estos desmanes, ya que esta ley perjudica a las minorías en general, y en estos comicios, como en todos, quienes se ven siempre más desfavorecidos son los partidos de ámbito nacional frente a los partidos de taifas, y esta infamia se produce por la compartimentación geográfica de los escaños: esto es: trescientos mil votos repartidos en cuarenta provincias pueden no suponerte ningún diputado, mientras que si se concentran en tres pueden valerte siete.

Es evidente que esta fragmentación del voto no tiene sentido alguno, ya que la asignación territorial de los diputados es meramente nominal, y, a diferencia de lo que ocurre en Gran Bretaña u otros países, no existen diputados de distrito a quienes acudir cuando uno tiene un problema con la administración, por lo que es evidente que debiera existir una circunscripción electoral única que eliminase esta fuente de agravios, y ahora, que el gobierno no precisa de los partidos de taifas para gobernar, debiera ponerse de acuerdo con el PSOE para cambiar de una vez la ley electoral.

Y, por lo que respecta a la denostada ley D’Hondt, imaginen que no existiera: en ese caso, el PP no podría gobernar ni siquiera en coalición con CiU, y eso que ahora entre ambos suman más de doscientos escaños. Un parlamento meramente proporcional sería ingobernable: incluso con el sistema actual, durante la mitad de las legislaturas, todas las que no ha existido mayoría absoluta, los gobiernos han sido rehenes de los partidos de taifas, así que la ley D’Hondt ni me la toquen.

martes, 8 de noviembre de 2011

Y, después del debate, ¿qué?



Mi primera conclusión sobre el debate es que su importancia se ha sobredimensionado.
A lo largo de los días previos, se ha estado otorgando una desmesurada notoriedad al debate y a cómo lo estaban preparando, como si los candidatos fueran dos púgiles que optaran al mundial de los pesos pesados. Tras contemplar su desarrollo, tuve más la impresión de asistir a una pelea de pesos moscas poco belicosos, que intercambian unos pocos golpes, más coreográficos que contundentes, los justos para que el público no les silbe.
En cuanto a los contenidos que aportaron ambos candidatos, los encontré del todo irrelevantes: Rubalcaba se limitó a formular una serie de ideas peregrinas, más propias de ZP que de él mismo, mientras que Rajoy recurría una y otra vez a una idea tan bonita como abstracta, crear empleo, sin explicar cómo iba a lograr tan meritorio fin.
En el aspecto frívolo, me sorprendió el modo escandaloso en el que Rubalcaba guiña y bizquea cuando habla, especialmente llamativo en su exposición final (porque no le quitaron el plano), y que, al menos a mí, me hacía sentirme bastante incómodo, pues daba la impresión de que iba a sufrir alguna clase de colapso.
Mi segunda conclusión es que el debate resulta intrascendente. A la llegada a sus respectivas sedes, los candidatos fueron aclamados por sus partidarios como hinchas futboleros que celebran un título europeo, y los medios de uno y otro signo incurren en el mismo pecado. Por ejemplo, Público abre su portada con “Rubalcaba acorrala a Rajoy con su ‘programa oculto’”, mientras que ABC titula “Rajoy, en las encuestas... y en el debate” y La razón “Rajoy presidente”
Resulta incuestionable que el debate no convence más que a quienes ya están convencidos, y que los indecisos se dejan guiar más por impulsos o intuiciones que por las vaguedades que se expresaron en el mismo.  Entonces, ¿qué sentido tiene celebrar estos cara a cara? Parece evidente que son una mera liturgia, una de las partes más vistosas del espectáculo mediático que constituye la campaña electoral, una mera exhibición de los candidatos frente a sus incondicionales, una pelea de mentirijillas o un combate de pressing catch.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Publicidad engañosa



A despecho de todo sentido común, un servidor se embarca el miércoles pasado en el montaje de unos muebles de cocina de Ikea.
Primera cajonera: justo después de celebrar lo fácil que resulta ensamblarla, compruebo que he insertado el frontal equivocado en ella, y parece imposible desbloquear el diabólico sistema de resortes que lo aferra, como náufrago a su tabla.
Muy ufano, recuerdo que, al comienzo de todos los folletos de montaje de Ikea, aparece un monigote consternado porque no comprende las instrucciones y a continuación feliz tras telefonear a Ikea. Animado de esta guisa, me dispongo a rastrear por la www el susodicho número como un sabueso de caza, si bien, para mi desesperación, no aparece por parte alguna; apenas localizo un formulario de contacto, donde dejo constancia de mi problema y, tras hacerlo, me indican que se pondrán en contacto conmigo en 48 horas.
Dado que, ni en las instrucciones ni en lugar alguno, figura cómo desmontar ese pérfido archiperre, servidor opta por la ingeniería inversa e incrusta uno de los enganches en una guía y, a resultas de semejante osadía, este también se queda bloqueado. No contento con ello, empujo con un destornillador el mecanismo que me queda sin bloquear para observar cómo actúa, con el resultado de que este también se queda encajado de forma irreversible.
Dado que me he quedado sin más cajoneras con las que ensayar, enredo con las que tengo bloqueadas hasta que descubro cómo se libera el dichoso mecanismo.
Apenas hace unos minutos, recibo un email del servicio de atención al cliente de Ikea indicándome la respuesta, muy sencilla, por cierto, una vez que se sabe. Menos mal que lo que se había quedado bloqueado era el frontal de una cajonera y no un niño dentro de un armario.
¡Como para ir con unas prisas!

jueves, 3 de noviembre de 2011

Desunión Europea


El problema de que Papandreu haya sacado la vena levantisca, de adolescente rebelde en plena edad del pavo, no es que los mercados se hayan vuelto histéricos (siempre lo están: si no es por esta causa, lo será por otra), sino que el incidente demuestra el enorme sinsentido que supone la Unión Europea, ese monstruo con un solo cuerpo y 27 cabezas.
Imaginen ustedes una familia que comparte techo, pero cada cual hace su vida, dispone de sus finanzas a propia voluntad y se endeuda sin contar en el resto: pues bien, esa imagen es benévola comparada con la realidad de la Unión.
El despropósito se multiplica en España, donde además el gobierno central está casi desprovisto de competencias, y tenemos otras 17 administraciones autonómicas dedicadas a guerrear por su cuenta, cuando no entre ellas.
Por añadidura, padecemos el dislate de que las decisiones del parlamento europeo no sirven de nada si no cuentan con el visto bueno de la cancillera Merkel, y que los ”fuertes” se apresuran a ofrecer como chivo expiatorio a los “débiles” a la mínima sospecha de que pueden venir mal dadas, como constatamos que ocurrió con laobligación de  recapitalización de la banca española.
Tenemos un serio problema, que no se arregla con cataplasmas. La Unión precisa una verdadera vertebración, que pasa por la cesión de competencias de los estados miembros, que garantice que la Unión haga una política global, buscando el beneficio de su conjunto, en lugar de estas intrigas palaciegas en las que cada cual apenas aspira a su propio provecho.

lunes, 24 de octubre de 2011

Vivir como un Dios, morir como una rata


Perecer a manos de una turba iracunda es algo que no se le puede desear ni siquiera a un tirano sanguinario y execrable como Gadaffi, si bien es de justicia reconocer que el dictador libio se ganó a pulso su suerte.
Y no se trata tan solo de que haya sojuzgado a su pueblo durante cuatro décadas o que haya reprimido con mano de hierro cualquier disidencia; tampoco porque se haya permitido excesos como contar con una guardia de corps compuesta por 200 vírgenes o alojarse en una tienda de seda digna de las mil y una noches en sus desplazamientos por el extranjero pocos años atrás, cuando era considerado un amigo de occidente y no el enemigo público número uno, tras la caída de Bin Laden.
Gadaffi ha tenido múltiples ocasiones de dejar el poder honrosamente, y alguna más de hacerlo preservando el pellejo, pero las ha despreciado todas. Desde que la OTAN apoyara con decisión a la insurgencia, sus horas estaban contadas, y, a despecho de todo razonamiento, se empeñó en perpetuar un terrible y sangriento declive del régimen.
Por todo lo citado, no es de extrañar que haya encontrado su final como una pieza de caza: humillado, abatido y expuesto. Y los gobernantes occidentales no pueden aplaudirlo, pero respiran aliviados.

lunes, 17 de octubre de 2011

Admitimos Rubalcaba como animal de compañía



Eso sí, después de las declaraciones que ha perpetrado  este fin de semana, atado y con bozal.
Cuando el candidato socialista afirmó sin pudor alguno: “Si esperamos a que Dios mande indicaciones económicas, vamos listos", debía pensarse que se encontraba en el bar del congreso con el tercer güisqui en la mano. No se puede ofender a más de la mitad de la población, delante de micros y cámaras, y después aspirar a presidir la nación.
Rubalcaba encarna a la perfección lo que el saber popular denomina “un cabo latiguero”, un tipo despiadado a quien nada se le escapa y que fustiga inmisericorde a diestro y siniestro, y lo último que debe hacer alguien así es meterse a chistoso, porque sus chuscas ocurrencias, maldita sea la gracia,  levantan ampollas a todos salvo a los cuatro acólitos que están obligados a reírselas.


Columna publicada en El Soplón

jueves, 13 de octubre de 2011

Por unos palmos de tela


Contemplo con estupor en las noticias que un ex concejal de Masquefa atropelló a dos vecinos por retirar una bandera de España que él acababa de colocar frente al ayuntamiento. Pero me dejan aún más atónito las declaraciones de uno de los atropellados, que calificaban a la causa de la discordia como “bandera trampa”, y afirmaba, indignado, que él había caído en ella.

Muy mal están las cosas si una bandera nacional, amparada por la constitución que nos rige a todos, supone una provocación de tal calibre que ningún vecino puede sustraerse a ella. Volvemos de nuevo a esas historias de opereta y España profunda (en este caso Cataluña profunda), dignas de protagonizar una película de Berlanga.

Poco futuro le auguro a Europa con esta mentalidad: se supone que debiéramos sentirnos ciudadanos europeos y después del mundo, pero cada vez nos vemos más infiltrados por el espíritu de la taifa, ese estúpido afán de sentirnos diferentes del resto por algo tan nimio como haber nacido unos kilómetros más allá de un lado u otro.

Estas son las consecuencias de la creciente radicalización nacionalista auspiciada y alimentada por el mercadeo de favores con unos y otros en el parlamento nacional: dos ciudadanos corrientes a los que la mera vista de la enseña nacional les supone una afrenta intolerable, y un ex concejal dispuesto a atropellarles por ello. Esto viene a probar que hablar de nacionalismo moderado es una antinomia, así como que toda doctrina política que se base en la diferenciación geográfica constituye una clara lacra para la sociedad, máxime si les permitimos hacer de los centros de enseñanza sus sedes de implantación ideológica o lavado de cerebro, llámese como se quiera.

lunes, 10 de octubre de 2011

Peres y peras



Se ve que, bien el calentón preelectoral, bien este impropio y tórrido comienzo otoñal, evaporaron el seni de Duran i Lleida, y no se le ocurrió otra cosa que afirmar que la fruta de los payeses catalanes se pudre en los árboles porque los agricultores andaluces y extremeños se funden el subsidio del PER en el bar.
 No es la primera vez que escucho esta falacia (que los impuestos de los catalanes pagan los vicios la mitad sur de España) en boca de un catalán, pero sí la primera que un político de cierta enjundia y que no sea un zumbado de Esquerra se atreve a sumar su nombre a lo que es evidente que constituye un sentir, no me atrevería a decir mayoritario, pero sí de una notable popularidad en Cataluña. Los nacionalismos, a falta de otra doctrina, por fuerza han de nutrirse de estas mentiras.
Más que el hecho en sí de que el Sr. Roca piense esta barbaridad, lo que de veras me sorprende es que se muestre tan torpe como para manifestarlo delante de cámaras y micrófonos: hay ciertas incorrecciones políticas implícitas en cada ideología, si bien, en un país donde la política es el arte del embuste y la apariencia, jamás se pueden formular abiertamente.
No obstante, lo que resulta incluso más asombroso es que esta diarrea verbal del Sr. Roca haya servido, por vez primera y sin que sirva de precedente, para que  PSOE, PP e IU de Andalucía se ayunten en un ménage à trois tan antinatural y aberrante para solicitar su reprobación, que solo cabría imaginar posible si se tratara de una cuestión vital para el destino de la región, como subirse el sueldo al comienzo de la legislatura.


Columna publicada en El Soplón

lunes, 3 de octubre de 2011

Adiós a Jauja


En menos de un año, desde que Obama y Merkel metieran en cintura a ZP, hemos pasado de vivir en el estado del bienestar a padecer el estado de indigencia. Como prueba, los tijeretazos que están sufriendo la educación madrileña o la sanidad catalana, por no hablar del agujero negro manchego. Es cierto que todos hemos vivido y gastado por encima de nuestras posibilidades, pero es de justicia reconocer que en esa fiebre derrochadora se han distinguido muy especialmente las administraciones locales y autonómicas.
Aunque políticos de uno y otro signo prometan lo contrario (por más que el calendario afirme otra cosa, hace tiempo que nos encontramos en plena campaña electoral), resulta imprescindible, si es que se quiere recortar de veras, pegar tijeretazos tanto a la sanidad como a le educación, pues en ellas es donde se va la parte del león de los presupuestos. Lo que no era imperativo era recortar como se está haciendo, siempre apuntando al objetivo más fácil y evidente.
Aunque resulte una obviedad, lo urgente raras veces coincide con lo importante y casi nunca con lo aconsejable. Pero claro, si se pretende recortar de un día para otro, no queda otro remedio que hacerlo con el dinero que se tiene más a mano: el sueldo de los funcionarios y los pagos a proveedores. Es innegable que padecemos un estado sobredimensionado y derrochador, en el que se pueden realizar infinidad de ajustes sin mermas en el servicio, pero que deben ejecutarse como resultado del análisis y la planificación, no como dictado de la improvisación y las prisas.
En todo caso, estos recortes administrativos van a tener como consecuencia una nueva oleada de desempleados, con miles de interinos y ex beneficiarios de cargos de libre designación en la calle, y, si la lucha contra la crisis se limita a meter la tijera, no vamos a lograr otra cosa que profundizar la hondura de la crisis.
Tiene razón Obama cuando critica la actuación de Europa. Aunque nos hagamos los dignos y le recordemos que el causante de que se hundiera Lehman Brothers y así se desencadenara la crisis financiera mundial fue la administración americana, lo que precisa una economía como la nuestra es una política keynesiana en la que, aunque se recorte el gasto corriente de la administración, se realice un esfuerzo inversor en infraestructuras que actúe como catalizador de la reactivación.
Eso, o felicitarnos por haber contenido el déficit de una economía muerta


Columna publicada en el Soplón

sábado, 24 de septiembre de 2011

A la tercera fue la vencida


Dicen las malas lenguas que el jurado del Martín Gaite ha tenido la osadía de premiar la obra “Tres objetos inútiles y un vacío difícil de llenar”, firmada por un escritor diletante, autodidacta y guerrillero que responde al mismo nombre que quien mantiene este blog. Se supone que en breve, podrá leerse en la biblioteca del certamen.


Aunque Mario Jurisch afirmase que “un escritor es alguien con un gran talento para tolerar el rechazo”, y vive Dios que es cierto, de tanto en tanto, su ego necesita alimentarse con alguna pequeña vanidad para sobrevivir a tanto desastre.

En cuanto a la obra premiada, es un cuento en el que siempre creí, pero que ha pasado por una veintena de premios sin pena ni gloria. Hace unos años (no muchos), la hubiera desterrado a un recoveco del disco duro, pero gracias al consejo y el ejemplo de mi amiga, la Vieja Maestra, Teresa Núñez, he persistido, contumaz, hasta que no han tenido otro remedio que premiarle.

Da la casualidad de que recibo el premio en un momento en el que apenas concurso, enfrascado en la lectura de miles de páginas de documentación para una nueva novela. También, que llega al final de un día particularmente duro por motivos personales, cuando comenzaba a clarear un tanto la tormenta.


Tal como es costumbre en esta casa, también puede leerse aquí.


martes, 20 de septiembre de 2011

Rub Al Kaba


Cualquiera que no lo conociera mínimamente podría suponer que, desde su proclamación como candidato, el dirigente socialista ha sufrido un súbito ataque de talibanización, cuando no una exótica demencia transitoria, que un día lo hace arremeter contra los banqueros y al día siguiente contra el constitucional, hasta el punto de que a nadie le extrañaría encontrárselo con rastas, bombachos y una camiseta de tirantes, o vistiendo chilaba y postrado hacia la Meca.

Como dijo Jonathan Swift: “La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse”. Así lo prueba este candidato que, por si alguien no lo tenía del todo claro, está demostrando que es capaz de cualquier bajeza con tal de arañar un voto. La mera hipótesis de que alguien así pueda regir los destinos del país le arranca escalofríos al más insensible.

Esta casta de políticos oportunistas, dispuesta a ganar a todos sus adversarios con sus propias armas y, si es preciso, se muestra más antisistema que los del 15M o más separatista que ER, le está haciendo un flaco favor al país, pues cada voto que mercan con estos engaños le renta beneficios a las minorías con las que compiten, además de a la propia imagen de la clase política, a la que, por fuerza, estamos comenzando a contemplar como una caterva de seres amorales y carentes de escrúpulos, capaces de todo por aspirar el poder, no digamos ya por mantenerse en él.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Nuevos ricos (y II)


Cualquiera que lea sólo solo los titulares de prensa (o que se entere de las noticias por telediarios) podría pensar que vivimos en el mundo al revés o que el presidente americano ha acabado por perder el juicio, ya que cualquiera diría que Obama está copiando las medidas económicas de ZP/Rubalcaba, circunstancia merecedora de colmar de pasmo al más escéptico, pues, incluso los alumnos menos avispados de la ESO, saben que, si se ha de copiar de alguien, a ser posible que no sea del que peores notas saca de todo el colegio.

A despecho de las obvias similitudes, la medida americana gravará a quienes hayan ingresado más de un millón de dólares en el último año, mientras que la  española considera ricos a quien posea un patrimonio superior a 700.000€, incluido en este  la vivienda habitual, que sólo permanecerá exenta si su valor es inferior a 300.000€, considerado este como el mayor del precio de venta, el valor catastral o el precio tasado de hacienda, que puede ser el que al gobierno le dé la gana.

Así que ya sabe: si posee una vivienda de tres dormitorios o mayor en una gran ciudad, vaya agarrándose los machos, pues, a ojos del gobierno, puede ser Ud. rico. Y no se consuele pensando que apenas les quedan dos meses, pues no sería la primera ocasión que un gobierno del PP da de paso leyes que criticó en la oposición (a modo de ejemplo,  la de interrupción del embarazo).

Columna publicada en El Soplón.

martes, 13 de septiembre de 2011

Nuevos ricos



Usted, que se encuentra tan tranquilo leyendo estas líneas, puede ser uno de los nuevos ricos que piensa crear Rubalcaba. Miles de españoles que se creían uno más de la clase media, y no precisamente de su escalafón superior, pueden acabar convertidos, de la noche a la mañana, en unos ricos de tomo y lomo.


Por si no fuera bastante por sí solo dicho portento, más pasmoso aún resultará que este súbito enriquecimiento no va a lograrse aumentando el peculio de los agraciados, sino gravándoles con un nuevo impuesto de patrimonio.

Así que ya sabe: si Ud. es una de esas personas que integran una familia en la que se ingresan dos sueldos dignos (por ejemplo, un médico y un profesor, ambos funcionarios) y ha demostrado la desfachatez de ahorrar unos euros para pagar los estudios de los niños o se ha endeudado adquiriendo una segunda vivienda en el pueblo, es bien probable que, desde el punto de vista de Rubalcaba, se haya convertido uno de esos ricos alevosos a los que este epígono de Robin Hood va a esquilmar sin remordimiento alguno.

Por enésima vez, repito: si el problema es que no cuadran las cuentas, ¿por qué no se eliminan las comunidades autónomas? Máxime, cuando nadie duda de que constituyen el mayor sumidero de fondos del país, en buena parte despilfarrados. Quizá porque son el principal pesebre en el que abreva la clase política. No en vano, el taimado Rubalcaba también pretende que este nuevo impuesto, que antes era autonómico, pase a ser estatal.

Columna publicada en El Soplón

jueves, 8 de septiembre de 2011

El nudo Keynesiano


Esta breve exposición de un catedrático de economía, realizada el pasado año, explica a de forma clara y concisa el quiz de los proplemas que acucian a la economía española. Lo peor de todo, es que detalla cómo las medidas que se están adoptando ahora no van a redundar sino en un empeoramiento de la situación.

martes, 6 de septiembre de 2011

Pandora en el FMI


Ha bastado que Cristine Lagarde abriera la boca para que los mercados se desplomaran como el castillo de naipes que son, haciendo dudar, hasta a los más escépticos, de que en verdad  posea dotes proféticas, aunque bien pudiera ocurrir que sus palabras sean la causa de la desgracia, y no un vaticinio.



Es cierto que tampoco ayuda que el presidente de la comisión europea, Durao Barroso, se limite a negar la mayor, ni que los países de la unión se dediquen a hacer la guerra por su cuenta, en particular Alemania, liderada por una Merkel en plena barrena electoral, que cada vez se arrepiente más de los socios que se ha echado.

En todo caso, esta nueva caída bursátil confirma, una vez más, que los mercados no se comportan como los sesudos y metódicos analistas económicos que debieran ser, sino como un corrillo de comadres histéricas, a las que el menor rumor hace de cambiar de parecer.

Ajeno a todo este revuelo, ZP permanece encerrado en su torre de cristal, descontando horas, y un cada vez más hierático Rubalcaba hace como si la cosa no fuera con él. Y, en Rodiezmo, el PSOE celebra su fiesta minera sin que acuda ningún dirigente nacional, y los únicos asistentes significados, Guerra y Mendez, se tapan las narices en un gesto pleno de significado, aunque sea casual.

Todo en este país tiene un aire transitorio y de impasse. No es de extrañar que el ciudadano de a pie no entienda por qué demonios padecemos esta inútil dilación. La economía es un estado de ánimo al que nada beneficia persistir sumidos en este estado de animación suspendida hasta noviembre.

miércoles, 17 de agosto de 2011

¿A la tercera va la vencida?

Interrumpo mis vacaciones de feliz incomunicación en Aveinte (sin internet y casi sin televisión) para realizar unas gestiones en Madrid y descubro que, por tercer año consecutivo, soy finalista del certamen internacional Martín Gaite que, en esta edición, ha contado con más de mil concurrentes.


A pesar de que lo más probable es que me quede en mero finalista, como en las dos ocasiones anteriores, siempre se agradecen estos estímulos que te indican que, después de todo, no se hacen las cosas tan mal, en especial este año, en el que apenas he concursado.

jueves, 11 de agosto de 2011

¿Cuánto pesa el alma?


A un servidor le deleita la historia de la ciencia y ha leído muchos volúmenes al respecto; en particular, recuerdo con especial cariño el memorable y antológico “Biografía de la física”, escrito por George Gamow, el padre de la teoría del “big bang” y uno de los mejores divulgadores que he tenido el placer de leer.

A pesar de esto, el libro de Len Fisher no es uno más de tantos, ya que, en lugar de realizar una aproximación convencional, anecdótica o sistemática, centra su visión en esos pasos dubitativos, erráticos y a menudo infructuosos que caracterizan a la historia de la ciencia, en vez de en los grandes logros que todos conocemos.

Además, el autor tiene una prosa fácil y, sin formular expresamente teorías, le lleva al lector a quitarse de la cabeza la idea preformada que asimila a  la ciencia en general con las ciencias exactas,  al constatar cómo la comunidad científica ha dado por buenos, durante décadas enteras, los errores más disparatados. En definitiva, a relativizar las verdades científicas, que a menudo asumimos como dogmas de fe y, en ocasiones, no son más que falsedades institucionalizadas.

Revolución NINI


Arde Londres, e Inglaterra entera la imita, con una violencia ciega e irracional. Cunde el despropósito entre los antaño flemáticos británicos, y las fuerzas del orden son incapaces de contenerlo, pero lo que causa más pasmo es que quienes protagonizan esta revuelta no son parados de larga duración ni padres desesperados, sino esa generación cuyo paradigma era la indolencia y la inacción.

Muchachos imberbes, que desconocen el significado de la palabra responsabilidad, sumen a un país entero en el caos, y demuestran, con dolorosa contundencia, las consecuencias de padecer una generación que no sabe lo que es la educación, el esfuerzo o la disciplina, de disfrutar de una PSP en lugar del atento cuidado de los padres.

jueves, 4 de agosto de 2011

La práctica del relato


Aunque tampoco he leído demasiados manuales de escritura creativa, sin duda alguna este volumen, de Ángel Zapata, es el mejor de ellos, no porque exponga ideas o conceptos que no incluya el resto, sino porque lo hace de un modo ameno y claro. El autor, en lugar de limitarse a enumerar una serie de normas estilísticas, obliga al lector a llegar a ellas mediante el análisis y el razonamiento, herramientas más propias de un científico o un filósofo que de un escritor.

Me ha resultado especialmente amena la primera mitad, los capítulos referentes  a la naturalidad y visibilidad, por ser los más tangibles y evidentes. En el resto, aunque reconozco que aborda unos temas con los que resulta más complicado lidiar, quizá se extiende demasiado y la lectura no resulta tan grata, si bien igualmente útil.

Por si alguien quiere hacerse una idea antes de comprarlo, puede leerse una muestra en Google Books.

lunes, 1 de agosto de 2011

Por fin, ZP


Aunque ya habíamos vaticinado que ZP no agotaría la legislatura, pronóstico que admito no entraña demasiado mérito, no puede evitarse resoplar con alivio al conocer el plazo exacto de esa condena en forma de presidente inepto, armado de buenos propósitos y desprovisto de todo lo preciso para llevarlos a cabo, que hemos padecido durante casi ocho años.

La etapa de Zapatero será recordada en los anales de la historia contemporánea como la de la presidencia cosmética, del gobierno superficial y vacuo donde lo único importante eran las apariencias.

Rubalcaba sabía de sobra que, cada vez que intervenía, el presidente le estaba restando votos, por lo que es de extrañar que le haya exigido que anuncie una fecha y se aparte a un lado, y la prueba es que no ha tardado en sacar pecho y proclamar que ahora es él quien manda en el partido. No en vano, es consciente de que no existe efecto Rubalcaba, mera cocina de los chefs del CIS, y sí un contundente efecto ZP, a quien los votantes no pueden ver ni en pintura. 

A la vez, uno contempla lo que ocurre en Estados Unidos, y no puede reprimir la más insana de las envidias al comprobar cómo los dos grandes partidos son capaces de acordar a un pacto de estado a diez años para sacar al país de la crisis, máxime cuando se sabe a ciencia cierta que, en el improbable caso de que los populares no obtuvieran mayoría absoluta, acabarían pactando con los nacionalistas, que venderían su voto a cambio de otro bocado más a este depauperado estado que ha sobrevivido, a duras penas, a dos legislaturas de talante y despropósitos.

Lo que resta por saber es si el gobierno entrante va a tener los arrestos precisos para hacer lo que hay que hacer: tapar el agujero autonómico, la verdadera causa de que el estado se esté yendo a pique, o se limitará a lo más fácil y repercutirá el coste de la crisis a los de siempre subiendo impuestos, aplicando el copago donde sea posible y recortando a empleados públicos y pensionistas.

jueves, 28 de julio de 2011

Código best seller

Admito que me aproximé al volumen de Sergio Vila-San Juan con tanta curiosidad como suspicacia: uno no puede deshacerse de los recelos ante la mera presencia de las palabras mágicas. No obstante, la primera parte del libro es interesante:un ensayo sobre la historia del libro de éxito, de sus claves y elementos constituyentes, si bien analítico y a posteriori, como no podía ser de otro modo. Muchos son los que desean dar con su fórmula y apenas unos pocos lo consiguen, y menos aún logran repetirla. También es cierto que son muchos los que imitan estas fórmulas, pobres trasuntos de los originales, producto de la voracidad editorial, tan cierto como que ninguno logra repetir el éxito de la obra emulada.

La segunda parte, una sucinta y fría semblanza de los principales best sellers de los últimos dos siglos, tipo “rincón delvago”, no está a la altura de la primera, si bien este es un libro que, en su conjunto, merece la pena leer.

miércoles, 27 de julio de 2011

Servidumbres del progreso


Es preciso permanecer unos cuantos días sin acceso a internet para comprobar que no sucede nada por dejar de consultar el correo electrónico, que se puede vivir unas horas dejando  abandonado esa suerte de apéndice artificial que es el teléfono móvil.
Conviene  disfrutar de unas jornadas, aunque sean apenas cuatro, en las que el tiempo pasa de ser un bien escaso, del que nunca se dispone bastante, a algo que debe matarse paseando por el camino de Muñoyerro o charlando en la plaza.
Y es necesario haber constatado lo anterior para plantearse si todos estos artefactos, paradigmas del mundo moderno, que acostumbramos a considerar imprescindibles, o tan comunes que ni siquiera nos cuestionamos su uso, de veras están a nuestra disposición o, en realidad, sucede al contrario; si somos beneficiarios del progreso o sufrimos sus daños colaterales.

Comprenderán, entonces, que me disculpe de nuevo por estas intermitencias estivales.

jueves, 21 de julio de 2011

Por fin, Camps


Si esta era la conclusión inevitable, resulta imposible comprender por qué se ha demorado tanto. Por qué obligarse a sí mismo y a su partido a soportar el escarnio de que su nombre fuera traído a colación cada vez que se hablaba de corrupción o inmoralidades como ese inevitable “y tú más”. Por qué convertirse en el centro de atención de la prensa e inspiración de maledicencias de toda clase.

Siempre sospeché que Camps había sido más estúpido que corrupto. Por aceptar dos docenas de trajes (¿puede alguien necesitar tantos trajes?) de un tipo como Bigotes, esas prendas contumaces que no se ha podido quitar de encima durante casi tres años, pero mucho más por encargárselos a ese sastre con nombre de torero y vocación lírica que le ha cortado muchos más trajes figurados que literales, y que parecía estar buscando en todo momento las cámaras para ponerse  a cantar como un canario flauta.

Le ha hecho mucho daño Camps a su partido, y no sólo porque su nombre haya sido sinónimo de corrupción durante veintiocho meses, sino porque su caso ha probado la verdadera talla de estadista de Rajoy, un tipo cuya estrategia principal es la inacción y aguardar que los problemas se resuelvan solos.

miércoles, 20 de julio de 2011

El agujero autonómico

La guerra de cifras y desmentidos entre el gobierno entrante y el saliente de Castilla la Mancha viene a confirmar lo que era un secreto a voces: el despilfarro demencial que supone el estado de las autonomías.

El caso de Castilla la Mancha resulta particularmente sangrante y paradigmático, pues, tratándose de una de las regiones más paupérrimas del estado, ha derrochado a puños llenos con su televisión autonómica y su caja de ahorros agujereada como ninguna, con sus obras faraónicas y perecederas, como el aeropuerto de Ciudad Real o el AVE Ciudad Real Albacete.

Esa forma de edificar un estado dentro de otro que suponen las autonomías, ese modo de multiplicar los parlamentarios, altos cargos y funcionarios, es un lujo que España no se puede permitir. Ya fue un error en su día, apenas por contentar a vascos y catalanes, pero hoy resulta sencillamente inasumible.

Cuando una familia atraviesa dificultades económicas, lo primero que elimina son los gastos superfluos y suntuarios, y lo mismo, en buena ley, debiera hacer el estado. Si resulta evidente, incluso para el más lerdo, que el tamaño supone la única forma de sobrevivir en una economía cada vez más globalizada y competitiva, no tiene sentido alguno fragmentar el estado y avanzar en la dirección contraria a la que indica la razón.

Para derramar más sangre, durante todos estos años los partidos nacionalistas han hecho de la lucha identitaria su razón de ser, su medio de robar votos a los partidos nacionales inoculando la falacia de que la independencia es la solución a todos los males, cuando en realidad sería su causa más segura e inmediata si llegara a producirse.

Tenemos un estado fraccionado e insostenible y unas cuentas que no cuadran. Tenemos millones de catalanes y vascos firme e ilusoriamente convencidos de que andaluces y extremeños viven a su costa. Tenemos, en definitiva, un problema de tres cojones, y a nadie que posea los idems precisos para abordarlo.

Columna publicada en El Soplón

martes, 19 de julio de 2011

Dos novelas breves


“Memorias de mis putas tristes” de G.G. Márquez, me ha servido para reconciliarme con el colombiano, a quien leí con profusión (y, sin duda, sin el debido rigor) cuando apenas abandonaba la adolescencia y del que quedé empachado. No es su obra maestra y ni siquiera le hace honor al título, pero aporta una versión fresca y original del amor en la vejez.

El viaje de Jonás”, de mi paisano J.L. Jiménez Lozano, no me ha resultado tan gratificante. A decir verdad, se me ha antojado un mero divertimento, con poca substancia, de quien se siente adulado por la crítica y desdeñado por el público, y, y sabe su publicación segura por subvencionada.

Y disculpen Uds. estas intermitencias estivales.

miércoles, 13 de julio de 2011

Me cisco en los mercados


Los últimos tiempos nos hemos acostumbrado a hablar de los mercados como si fueran algo semejante a una fuerza de la naturaleza, un ente difuso y de voluntad caprichosa e indoblegable, cuando son algo muy diferente: un reducido puñado de individuos (cabrían todos en un autobús) que manejan los designios de los fondos de pensiones y de inversión, los más importantes compradores de deuda pública.
Estos tipejos se valen de unos modos más propios de corsarios y bandoleros (todo es lícito si aumenta mi beneficio) que de inversores y hombres de negocios respetables. La prueba es que no les ha temblado el pulso al enviar países enteros al precipicio, al causar la pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo y acarrearles dolorosos recortes a decenas de millones de personas con tal de subir unos puntos el margen de rentabilidad de sus bonos.
También solemos considerar sus designios inapelables, casi como si se tratara de los mandatos del mismo Yavé, cuando en realidad sería bien sencillo aplicarles a los mercados una dosis de su propia medicina: bastaría con permitir la quiebra parcial de Grecia y que, como consecuencia de ello, estos especuladores constataran que, con sus turbias maquinaciones, en lugar de multiplicar el porcentaje de sus ganancias, sufren unas cuantiosas pérdidas.
Esto, y también publicar por doquier sus fotos junto a las de los delincuentes más buscados, que los millones de funcionarios y pensionistas que han visto recortados sus ingresos por su causa puedan poner caras a los causantes de sus males. Que los que pierden su empleo o ven embargado su patrimonio sepan quiénes son los responsables. Y, qué carajo, que no puedan actuar con impunidad y, a cada momento, teman ser reconocidos por una de sus víctimas.

jueves, 30 de junio de 2011

Eutanasia política

Tuvo un cierto aire de última cena el debate sobre el estado de la nación. Sobre todo por la teatral despedida del presidente, que fue correspondida incluso por Rajoy, del que es bien sabido que no puede ver a Zapatero ni en retrato. Una despedida innecesaria, por más que fuera el último debate de la legislatura, ya que se supone que el presidente va a tener más ocasiones de acudir al parlamento, ¿o no?

Cuando uno se encuentra totalmente desahuciado, como es el caso, no tiene sentido alguno seguir prolongando una agonía tan innecesaria como dolorosa. ZP es consciente de que, cada minuto que retrasa su marcha, le supone merma de votos a su partido y, aunque le importe menos, puestos de trabajo perdidos y empobrecimiento general de la nación.

Además, está la cuestión de la extorsión que sufre gobierno a manos de los partidos de taifas cada vez que precisa sacar adelante una ley. Ya oímos pavonearse al portavoz del PNV, Erkoreka, a la puerta del congreso tras aprobarse la reforma laboral. Después se ha sabido que, aparte de lo que el ejecutivo podía admitir en público, CIU obtuvo la titularidad de los hospitales, y ahora también cabe conjeturar que la capitalía cultural de San Sebastián, un municipio regido por el brazo político de ETA, debe ser parte del precio político de la reforma.

Lo más conveniente para el país hubiera sido que, tal como apuntó Rosa Díez, ZP, además de despedirse, se hubiera marchado de una maldita vez, y así lo reclaman propios y extraños, aunque pueden apostar por que no aguantará hasta Marzo.

miércoles, 29 de junio de 2011

Caligrafía de los sueños

Si uno desconociera la obra previa de Juan Marsé y diera con este, su último título, bien pudiera pensar que tiene en sus manos una obra maestra. Nos enfrentamos a una historia colorida, narrada con envidiable destreza, unos personajes formidables, construidos a la perfección, y un soberbio final agridulce.

No obstante, un servidor ya ha leído con anterioridad otras obras del autor y, si bien esta última quizá sea la más redonda de todas, se parece demasiado al resto, en particular a “El Embrujo de Shanghai”, así como a la propia biografía del escritor.

No se puede negar que Marsé posee un gran talento como narrador, quizá sea el que más acopia de los escritores patrios en activo, si bien es lamentable que lo desperdicie escribiendo una y otra vez la misma novela con distintos títulos: esa historia intimista, ambientada en la Barcelona de posguerra, centrada en el tránsito del protagonista, que se rodea de personajes variopintos y un tanto estrafalarios, de la pubertad al gris mundo de los adultos.

Supongo que, cuando uno alcanza la edad de Marsé, se debe contemplar la adolescencia como una era casi mítica, más adornada por la nostalgia que tiranizada por la fidelidad de los recuerdos, y debe resultar difícil escapar a su hechizo; no obstante, alguien, quizá su agente o su editor, debieran aconsejarle que ya es hora de escribir algo diferente.

martes, 28 de junio de 2011

Sí pero no

Este miércoles, retomamos la limitación de velocidad de 120 km/h en autovías y autopistas. La anterior medida, que limitaba la velocidad máxima a 110 km/h, encarna el paradigma perfecto de ley “Zapatero”: provisional, cosmética, chapucera y de más que dudosa eficacia.
A pesar de llevar más de siete años en el poder, nuestro presidente todavía no ha logrado desprenderse de ese estigma de recién llegado y un tanto advenedizo; de ese aire de novato que, a cada momento, está obligado a demostrar (o al menos intentarlo, aunque sea en vano) que no se encuentra en el cargo por casualidad, incapaz de admitir que no sabe qué hacer o, simplemente, que no hay otra cosa que hacer que esperar a que escampe el chaparrón; de esa forma de gobernar dubitativa y de cara a la galería, en la que cada paso es ejecutado con vacilación y sin dejar de observar las reacciones para recular al menor indicio de descontento.
De ahí esas medidas apresuradas, improvisadas en el café previo al consejo de ministros, con las que pretende ilusoriamente convencer a sus cada vez menos numerosos votantes que el gobierno no se encuentra de brazos cruzados.
Por eso tenemos este ejecutivo de ahora sí y ahora no, de un pasito p’alante y un pasito p’atrás, del quiero y no puedo, de las buenas intenciones y las meras apariencias, de principios de boy scout y ramalazos de asaltaconventos.
ZP se encuentra sitiado: no le quieren los suyos, ni los ajenos, ni el capital. Es bien probable que ahora mismo, de no haber fallecido, no lo hubiera querido ni la madre que lo parió. ZP es un apestado, y eso no es lo peor, sino que todos lo saben, por eso los partidos de taifas le piden un precio cada vez más abusivo por los apoyos de los que precisa para sacar adelante cada ley, aunque no se molesten en disimular los escrúpulos e incluso hagan alarde de ellos.
ZP, con su pueril voluntarismo y sus medias tintas, ha sido el mandatario más dañino para el país de la historia de la democracia, pero ahora ya no sólo es un lastre, sino un cadáver político que está contaminando con su insalubre putrefacción todo a lo que se arrima.
Háganos un favor: márchese cuanto antes y descanse en paz.

viernes, 24 de junio de 2011

Histeria política

Si la semana pasada, tras los incidentes en las cortes catalanas, los portavoces de todos los partidos, así como sus voceros en los distintos medios, pedían la disolución a palo limpio del movimiento 15M, la presente, por arte de birlibirloque, los mismos agentes intentan acercar posturas con los indignados.

Encuentro especialmente pintoresca la mutación de Miguel Ángel Rodríguez, ex portavoz del gobierno Aznar, que, antes de las elecciones, perfilaba el movimiento como una oscura conspiración, similar a la que sirvió para encumbrar a ZP en el poder la jornada de reflexión tras los atentados del 11M, y ahora califica a los indignados como “gente de bien”.

Semejante (y simultáneo y diametral) cambio en discursos de todos los colores no puede ser en modo alguno casual, y, una vez más, viene a probar lo estúpido que se puede llegar a ser cuando se deja cegar el entendimiento por las encuestas y los sondeos de opinión.

Ni el movimiento 15M eran una panda de perros flautas y agitadores a sueldo de oscuros intereses, como pretendían hacernos creer apenas unos días atrás, ni ahora ejemplifican ese vector de regeneración democrática que habrá de refundar la sociedad.

Ayer, al igual que hoy, son un cúmulo de personas que apenas comparten su indignación con un sistema que es, en esencia, injusto, en particular con muchos de ellos, si bien no cuentan con otro fin que el de mostrar su indignación; por más que ahora se apresuren a formular idearios de coyuntura, es innegable que aquí se ha manifestado la acción antes de disponer de los objetivos que la justifiquen.

Por otra parte, no debemos perder de vista que los indignados son una minoría, numerosa y significativa, pero minoría, y, al igual que ellos niegan sentirse representados por los políticos electos, tampoco ellos representan al común de la ciudadanía, sino a ellos mismos, por lo que tampoco tienen derecho alguno a erigirse en vocales de un pueblo del que apenas son fracción.

Por último, aunque bellos y utópicos, la mayoría de sus postulados son vacuos, cuando no irrealizables. Su principal caballo de batalla, las listas abiertas, como ya hemos apuntado aquí, son ya un hecho en el senado y sólo sirven para que salgan elegidos los senadores cuyo apellido comienza por “A”. Ahora parecen querer rebelarse contra las directrices de la zona euro, como si nuestro país tuviera alguna opción de sobrevivir fuera de ella.

Y con esto no quiero decir que carezcan por completo de razón, pero la política es el arte de la pragmática, de obtener el mejor resultado posible con los medios que se dispone, y de poco sirve ladrar a la luna y pedir imposibles si no se aportan alternativas factibles y viables.

jueves, 16 de junio de 2011

Perder la razón por los modos

Con esto no pretendo afirmar que la razón esté de parte del movimiento 15M, pues, al menos para un servidor, las verdaderas aspiraciones de este grupo siguen siendo tan ignotas y arcanas como hace un mes, algo del todo previsible si consideramos que primero ha germinado el movimiento y, una vez constituido, ha habido que improvisar a toda prisa un ideario, esa razón de ser que justificara la reunión de indignados.

Tampoco pretendo afirmar que a los indignados les falten las razones para estarlo. Además sería absurdo, pues resulta evidente que para movilizar a tal cantidad de personas de todas las condiciones es imprescindible la presencia de múltiples y poderosas causas.

El movimiento 15M era una hermosa utopía, una manifestación espontánea y sincera del descontento popular, pero los sueños son como la ropa de mercadillo, hermosa en primera instancia, si bien el uso diario la torna en trapos viejos a los pocos días.

En todo caso, se antoja evidente que el movimiento ha sido contaminado por aquellos para los cuales cualquier excusa es buena para montarla, y, aunque sean una minoría, la imagen del 15M va a estar asociada por los restos a esta suerte de remake de “Asalto al distrito 13” que ha supuesto el sitio a las cortes catalanas.

Aunque en principio no tenga demasiado que ver, el acoso a Gallardón en su domicilio también es otra versión de la misma melodía: “Todo vale si nos juntamos los suficientes”.

Basta con la presencia de un puñado de descerebrados, menos de un centenar, para reventar cualquier iniciativa multitudinaria, pues son algo similar a un agente infeccioso, y las aglomeraciones su caldo de cultivo ideal. El movimiento 15M ha sido infectado, y la única forma de salvarlo es abandonar la actual política de actuaciones y refundarlo de otro modo, no me pregunten cuál.

Eso, o convertirse en el instrumento de un puñado de camorristas.

Columna publicada en El Soplón