El hombre, en la superficie de la tierra, no tiene derecho a dar la espalda e ignorar lo que sucede en el mundo.

Fiódor Dostoievski (El jugador)

jueves, 12 de noviembre de 2009

Avisos de derrota

Oscar Sipán es un perfecto ejemplo de lo que J.C. Márquez definió hace poco como “generación plica”, un grupo de edad indefinida (y que por tanto resulta ocioso denominar generación) que se caracteriza por haber templado su pluma en la infinidad de certámenes literarios que proliferan por la geografía patria (yo mismo sería uno de ellos, pues no he conocido otra escuela que los premios literarios). En mis comienzos de concursante, leí una frase de Sipán que me impactó: "Yo no concurso, envío mis cuentos a la guerra"; a raíz de leerla, cada vez que remitía una obra a un certamen tenía la impresión de estarla enviando al matadero (en mi primer año de concursante, aparte de la final del Planeta, en la que me incluyeron por malo, apenas conseguí colocar uno de mis cuentos entre los 20 finalistas de Fuente de Cantos). En aquellos tiempos, yo tenía por costumbre leer lo que se premiaba en cuantos podía de esos certámenes, en cuyas puertas me estrellaba, imbuido por la perversa (y no digo falsa) creencia de que en cada uno de ellos triunfaba una clase concreta de relato, hasta que mi buen amigo virtual Javier Pérez, escritor de raza, economista y un tipo listo donde los haya, me abrió los ojos con este consejo: “La primera ley de del marketing consiste en vender los que se produce, no en producir lo que se vende” . El caso es que en muchos de ellos me encontraba con obras de este mozuelo, insultantemente joven, y que sin excepción me dejaban boquiabierto. En concreto me llamó la atención el caso del “Fernando Quiñones”, donde en cuatro años consecutivos alcanzó una mención de honor, dos terceros puestos y un segundo, prueba fehaciente de su tenacidad inquebrantable y de que no mentía al postular su actitud bélica ante los concursos.

Retornando al caso concreto de la obra que nos ocupa, se trata sin duda de un libro que se acaba demasiado pronto y que uno debe esforzarse por no devorar de un tirón, y volver a menudo por muchas frases que lo merecen. Algunos de los cuentos me recuerdan al Sipán que estoy acostumbrado a leer y sus argumentos pletóricos de imaginación, como el caso del enterrador que descubre a una bella joven enterrada viva o un gran actor en decadencia que protagoniza un corto después de muerto, si bien buena parte del libro está dedicado al desamor, faceta que me ha sorprendido en el autor.

Una excelente recomendación de lectura, en particular para los amantes del género breve.

8 comentarios:

Er Tato dijo...

Tomo buena nota, Juan Carlos. Ya sabes que soy un amante del género breve y que a veces lo destrozo... Gracias

Un abrazo

Er Tato dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sombras Chinescas dijo...

No sea Ud. tan modesto. Peores cosas he visto por ahí premiadas.

Un abrazo.

María Jesús Almendro dijo...

Hola Juan Carlos! Estoy muy contenta con lo de los cuentos, muchas gracias por tus palabras. Ya sé que puede parecer poco pero, a mi me emociona un motón cuando me dicen que lo publican. En el concurso de Liter no tuve suerte, ni si quiera será publicado porque, supongo que ya me habrían avisado. Y tú ¿qué tal vas con los concursos?

Y en cuanto a la entrada que has puesto, me parece muy interesante. El relato del enterrador, menudo cuerpo se le quedaría al pobre hombre después de ver a la joven enterrada viva. O lo del actor que actúa después de muerto, buena imaginación la de sus autores.

Un beso grande, grande!

Sombras Chinescas dijo...

María Jesús:

Tras una temporada en la que apenas lo hacía, ahora he vuelto a participar en algunos certámenes, si bien como quien juega a la lotería: sabiendo que las posibilidades son mínimas y que siempre le toca el premio a otro.

Un abrazo.

Vocal dijo...

Juan Carlos,

Hace unos días le comenté a Sipán que me gustaría vivir en uno de sus cuentos.

“Avisos de derrota” me resultó demasiado breve, se acabaron antes los relatos que las ganas.

Visto de cerca, Sipán es un lujo que siempre sonríe, y parece no cansarse de leer, de escribir, de trabajar. Ese entusiasmo lo convierte en pandemia: yo, que soy de novela, tengo por encima de la mesa relatos de Norberto Romero, una antología de Fernando Vals del 93, y Perturbaciones, todo a un tiempo.

Cuando lo escucho, acabo pensando que en la cabeza de Sipán, lo mejor está por llegar.

Un beso,
C

Sombras Chinescas dijo...

Yo también era de novela, pero cada vez me gusta más el cuento: una novela es como un chuletón de kilo y medio, mientras que un libro de relatos es lo que ahora se denomina "menú largo y estrecho".

Saludos.

Anónimo dijo...

El trailer de nuestro último corto, Il mondo mío.

Un saludo a todos y, especialmente, a Juan Carlos.

Oscar Sipán

http://www.youtube.com/watch?v=Iu2x97bgIpk