El hombre, en la superficie de la tierra, no tiene derecho a dar la espalda e ignorar lo que sucede en el mundo.

Fiódor Dostoievski (El jugador)

lunes, 26 de octubre de 2009

Reconciliarse con la lectura

Tras una última serie de elecciones no demasiado afortunadas de libros, y justo cuando comenzaba a cuestionarse si no estaría tornando demasiado exigente, un servidor ha tenido que recurrir a un clásico moderno para reencontrarse con el placer de leer. “La invención de Morel”, de ese tercer vértice de la narrativa actual que es Bioy Casares, junto con Cortázar y Borges, se vertebra en uno de esos argumentos de especulación intelectual que tanto le gustaban a su amigo Borges (“La biblioteca de Babel”, “Funes el memorioso”). A diferencia de Borges, y esa suerte de conceptismo geométrico en el que le gustaba prodigarse, la prosa de Casares es de una austeridad rayana en el laconismo, un buen ejemplo para esa corriente que medró hace pocos años y que consistía en escribir con frases poco más que telegráficas y empleando el punto y seguido como delimitador casi exclusivo. En cuanto al argumento, se caracteriza por esa misma austeridad, y apenas incluye los elementos esenciales para la trama, si bien esta se desarrolla con notoria eficiencia, a pesar de que la psicología de alguno de los personajes resulte un tanto pueril, al menos para un lector de nuestro tiempo.

Resulta llamativo que, a pesar de la laguna tecnológica que media desde su aparición, la historia conserve su vigencia y el libro se lea del tirón y con notable placer.

3 comentarios:

Equipo Blackie Project dijo...

Me la apunto.

Julio dijo...

Con la litertura no hay que reconciliarse; mejor, no pelearse.

Sombras Chinescas dijo...

Blackie:
Vas a tenerlo difícil para encontrarlo, como no sea en formato electrónico.

Julio:
Se ve que uno es peleón por naturaleza, como el vino barato.

Saludos.