El hombre, en la superficie de la tierra, no tiene derecho a dar la espalda e ignorar lo que sucede en el mundo.

Fiódor Dostoievski (El jugador)

lunes, 26 de noviembre de 2012

Embaucador embaucado


No hacía falta ser adivino para anticipar los resultados de las elecciones catalanas, bastaba con leer los sondeos.
Nadie, que no fuera un completo ingenuo, podía pensar que lo que estaba en liza en estos comicios era la independencia de Cataluña, sino la mayoría absoluta del Sr. Mas, propósito que no sólo no ha alcanzado, sino del que se ha alejado muy notablemente.
Pensaba Mas hacer una jugada maestra calzándose el disfraz separatista y echándose al monte del nacionalismo radical, pero los simpatizantes de esta tendencia han sospechado de este repentino impulso montaraz y han preferido confiarle su voto a ERC, unos furtivos más fiables, al menos en esta condición.
No se creía el votante ésta súbita e inaudita ansia del Sr Más por separarse de España, y más bien sospechaba que, en cuanto se viera afianzado en el cargo, iba a renunciar a ella a la primera excusa.
No es sencillo el dilema al que se enfrenta ahora: o bien pacta con los socialistas y reconoce que todo lo dicho no era más que una farsa, o bien pacta con ERC, que no se va a conformar con paños tibios.
Lo que resulta evidente es que el Sr. Más tiene lo que se merece: una bomba de relojería,  y probablemente el elector catalán también: un parlamento balcánico, radical y atomizado.

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