El hombre, en la superficie de la tierra, no tiene derecho a dar la espalda e ignorar lo que sucede en el mundo.

Fiódor Dostoievski (El jugador)

lunes, 25 de abril de 2011

Lejos del mundanal ruido

Me reincorporo al mundo después de pasar cinco días en Aveinte, sin internet y sin ver las noticias ni leer la prensa, apenas dedicado a charlar, tomar el aperitivo (alternar, que es como se dice por allí), algunas rutas en bici (hasta que dos pinchazos consecutivos me dejaron en el dique seco) e invertir un par de horas al día en mi nueva novela que, poco a poco, comienza a tomar forma, a pesar de que el exhaustivo proceso de documentación está determinando que invierta más tiempo en leer que en escribir, algo a lo que un servidor no está acostumbrado, y su desarrollo sea mucho más lento de lo usual.

5 comentarios:

Martha Cecilia Cedeño Pérez dijo...

¡Qué envidia, JC! Momentos de asueto como esos que describes son los que hacen que la vida valga la pena. A veces es fundamental desconectar y volver a los tiempos lentos de los días.
Un abrazo

Rafael Lucena Soto dijo...

Se podría hacer una comparación con la velocidad de la pintura: a cien miradas (o palabras leídas)detenidas y reflexivas por pincelada (o palabra escrita). Dicen que funciona. Un abrazo y salud.

Sombras Chinescas dijo...

Martha:
Y lo mejor es que no se añora nada de lo que se deja aquí.

Rafael:
El problema es que estoy bregando con una trama histórica, además contemporánea y ambientada en países que no conozco y, por añadidura, pretendo que no se noten mucho los gazapos.

Saludos.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Pues la verdad es que es atractivo lo que cuentas.
Suerte y al toro, maestro.
Un abrazo

Sombras Chinescas dijo...

Un abrazo de vuelta, amigo.