El hombre, en la superficie de la tierra, no tiene derecho a dar la espalda e ignorar lo que sucede en el mundo.

Fiódor Dostoievski (El jugador)

viernes, 10 de febrero de 2012

De piedras y animales reincidentes


Si la indiscreción de Rajoy ante las cámaras podíamos explicarla por su bisoñez en el cargo, esta contumaz reincidencia se antoja la desidia de quien le importa un pimiento que le graben.
Al igual que en el caso anterior, más que el contenido en sí de las palabras del ministro, resulta molesto el tono en el que se lo dice a Olli Rehn o, para ser más concreto, la diferencia entre este y el de la posterior matización a la prensa de su indiscreción.
Una vez más, ese humilde servidor tiene la impresión de que los políticos nos toman a todos por tontos, o al menos como una masa aborregada a la que se puede manejar con los cuatro tópicos canónicos. El magro consuelo que nos resta es que al menos tenemos un ministro de economía que puede entenderse con sus colegas sin intérprete.
En casa, el supremo anuncia la primera de las condenas a Garzón, un fallo que se intuía evidente desde el primer momento, y parece que se tambalearan los cimientos del universo.
Clama desde su editorial El Periódico porque Garzón sea el primer condenado en el caso Gürtel, cuando este hecho no redunda sino en reincidir el la evidencia de la negligente inoperancia de este juez estrella que, incluso sin detenerse ante principio legal alguno en sus instrucciones, no es capaz de evitar que sus encausados acaben con sorprendente frecuencia en la calle por defectos de proceso.
Garzón es un nefasto chapucero y, sólo por esta causa, debiera haber sido apartado de la carrera hace tiempo. A sus incondicionales defensores les aconsejo que no se rasguen aún las vestiduras, pues todavía le restan dos causas pendientes y la ola de frío no invita a exhibir las carnes.




2 comentarios:

Javier Pérez dijo...

Para cultivar la indiferencia hace falta talento...

Por si lo olvidabas y tal.

Sombras Chinescas dijo...

... o estulticia, que los extremos se tocan.

Saludos.