El hombre, en la superficie de la tierra, no tiene derecho a dar la espalda e ignorar lo que sucede en el mundo.

Fiódor Dostoievski (El jugador)

miércoles, 20 de enero de 2010

Hay que ver cómo eran las madres.

Jesús Cotta narra en su blog lo que le ocurrió en la adolescencia cuando le pidió a su madre que le comprara un Rotring.

Algo así sería inconcebible hoy en día: el niño dejaría una nota a la madre sobre la nevera (sólo la ve los fines de semana y poco). La madre depositaría en el mismo lugar dinero para que se comprara tres. El niño se bajaría el dibujo del rincón del vago, lo imprimiría en una tienda de reprografía por dos euros y el resto se lo gastaría en lo que quiera que se fundan los cuartos los muchachos de ahora. El profesor lo suspendería por listillo. Los padres, pidiendo sendos días libres en el trabajo (la educación de sus hijos es lo primero), irían a ver al profesor y, tras increparle por la evidente ojeriza que le profesa a su vástago, obsequiarían al citado con una ensalada de hostias que para qué te voy a contar. Al día siguiente, todos referirían su versión para las cámaras de “Gente”. Dos meses más tarde, el niño dejaría los estudios e ingresaría en gran hermano (sí, ya sabemos que es menor, pero en este caso harían una excepción) y, ocho meses después, se habría convertido en cocainómano y qué se yo cuántas cosas más, y viviría en la calle. Las cámaras de “Gente” lo volverían a entrevistar y culparía de todos sus males a su madre, que no le supo negar nada.

Igual, vamos.

Decálogo por entregas (II)

Llévalo al límite; la mesura sólo sirve para mantener a raya al colesterol (al menos, eso afirman los médicos)

martes, 19 de enero de 2010

lunes, 18 de enero de 2010

¿Y qué hay de lo mío?

¿Recuerdan Uds. qué fue de la crisis?

No resulta extraño hablar de la crisis en pretérito, aún cuando seguimos inmersos en ella hasta las orejas, la economía continúa sin crecer y el desempleo en auge, pero la costumbre posee la capacidad de convertir el hecho más terrible en rutina, y por tanto prescindible. Por eso ZP se frota las manos, y ya no hablamos de la Sra. Salgado, la ministra que fue nombrada para no hacer nada, un cargo digno de los mejores tiempos de la dictadura del proletariado.

Sólo unas pocas voces insisten en incidir sobre un tema tan vital, como Leopoldo Abadía, que el otro día enunciaba una de las verdades de Pero Grullo que un servidor repite aquí (vean que no empleo el pretérito) hasta la saciedad: que los bancos han empleado los fondos públicos en tapar sus agujeros y siguen sin abrir el grifo del crédito. Y mientras no lo hagan, seguiremos sin hablar de la crisis, pero aplastados por ella.

viernes, 15 de enero de 2010

Quédaté donde estás

Seguro que algún malpensado dará por supuesto que me refiero a la imagen de ZP aparcando su laicismo furibundo y rezando con Obama, pero no se trata de esa pintoresca estampa, sino del título del segundo libro de relatos de Miguel Ángel Muñoz.

No sería sincero si omitiese que el libro me ha decepcionado profundamente, tanto por su contenido como por las altísimas e injustificadas expectativas que había fijado en el mismo. No es que se trate de un libro funesto, pero esperaba bastante más de un autor que hace gala de una erudición envidiable en su blog, un referente en lo que respecta a la publicaciones de narrativa breve, y que se declara descendiente directo de Chejov, Carver, Ford, Cheever y Poe.

Entre todos los relatos que integran la compilación, apenas salvaría “Vitrubio”, un texto con un planteamiento espléndido y pletórico de imaginación, que no termina de ser redondo por la excesiva profusión del autor y por el final, que no acaba de encajar, a menos a ojos de quien suscribe. A lo largo de todo el libro, he encontrado chocante que el autor le haga tan poco honor a sus ancestros literarios, pues lo hallo demasiado prolijo y aficionado a las paráfrasis y reflexiones interiores para medrar en el género del cuento, sobre el que muchos coincidimos que es el género de lo estrictamente indispensable.

Es posible que haya juzgado el texto con demasiada severidad, y no dudo que el almeriense podría tomar un libro mío (si es que alguno llegara a ver la luz) y hacer en él una carnicería aún mayor, pero es lo que pienso.

lunes, 11 de enero de 2010

Todas las familias felices

Antes de acometer la lectura del libro de Carlos Fuentes, había tenido la ocasión de leer una crítica sobre el mismo que no lo dejaba en demasiado buen lugar; aunque no detallaba ningún aspecto negativo del texto, se limitaba a compararlo con su obra anterior y lo tachaba de no aportar nada nuevo.

Como un servidor, en su bendita ignorancia, no había tenido la suerte de leer ninguna otra obra del citado, esta le ha parecido magnífica y deslumbrante: un colorido compendio de microcosmos bullentes de vida. Es cierto que los relatos compilados no son cuentos canónicos, y que los coros que sirven de coda a cada uno de ellos, a gusto de este pobre lego, en su mayor parte estaban de sobra, pero Carlos Fuentes tiene el don de imbuir vitalidad a cada una de sus líneas, una virtud que no se aprende, y que le obliga a pensar al lector que se está enfrentando a una suerte de documental escrito en lugar de a una obra de ficción. Y te deja con ganas de buscar más libros de la misma pluma.

viernes, 8 de enero de 2010

Juguetes perversos

Con este calificativo no me refiero a Chucky y a su novia, ni siquiera a videojuegos violentos y con contenido sexual explícito, sino a juguetes con una apariencia de lo más inocente y, por lo común, orientados a niños de menos de cinco años. A pesar de que no son juegos de construcción ni ningún indicio pudiera inducir a sospechar al incauto padre de su verdadera y malévola naturaleza, cuando la alborozada criatura abre su caja el día de Reyes, el progenitor descubre, horrorizado, que en su interior no se encuentra juguete alguno, sino cientos de diminutas piezas y una miriada de pegatinas, acompañadas por un manual de instrucciones que ya quisieran emular muchos sudokus, como si el importe satisfecho no bastara para cubrir la mano de obra de ensamblaje.

Sepan Uds. que no ser regalan tantas Nintendo DS porque las prefieran los niños, sino porque ya vienen montadas.

PD: quien suscribe, invirtió casi toda la tarde del día seis en montar el hospital de los barriguitas.

martes, 5 de enero de 2010

¿Es tanta la diferencia?

1- El afán último que motiva a un cómico es que la gente lo quiera. El de un político también (al menos entre los que se encontraría dispuesto a confesar sin la aplicación del tercer grado).
2- La apariciones de uno siempre desatan mi hilaridad. Las del otro a menudo, aunque en más ocasiones me provocan ganas de llorar.
3- En el aspecto físico y con tres copas, no tengo del todo claro que fuera capaz de distinguirlos.

¿Por qué, entonces, tanto revuelo?

Ayer, un hacker reemplazo la foto de nuestro talantudo presidente, ZP, por la de Mr. Bean (Rowan Atkinson) en la página oficial de la presidencia española de la UE (www.eu2010.es).

lunes, 4 de enero de 2010

¿Existe vida después de las navidades?

Por caprichos del calendario, un numeroso porcentaje de mortales (entre ellos mis hijos) extenderá sus vacaciones navideñas hasta el próximo lunes. Un servidor, que apenas ha disfrutado de los días estrictamente festivos, la pasada semana tenía la sensación de encarnar un Robinsón urbanita y desamparado en la despoblada oficina, en la que sólo me acompañaba la recepcionista, mi Viernes de turno.

Supongo que serán cosas de la edad, pero a un servidor estas fiestas ya se le hacen largas y casi agradece disponer de unos días entre medias para retornar al trabajo y a la nunca lo bastante valorada rutina.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Feminismo talibán

Diversas asociaciones de mujeres pretenden perpetrar un linchamiento moral y profesional del Juez Serrano por el mero hecho de expresar su opinión. Y lo más esperpéntico del caso estriba en que se trata de un magistrado de conducta profesional intachable, premiado por asociaciones de mujeres y protección de menores por su labor en pro de sus asociadas y defendidos. El artículo completo está aquí; léanlo y juzguen por Uds. mismos.

Mi opinión personal es que se limita a enunciar verdades de Pero Grullo, pero que nadie se atreve a postular, un nuevo ejemplo del “traje del emperador”. La realidad es tozuda y no se aviene a doblegarse bajo nuestros deseos, tal como toda discriminación positiva no deja de ser injusta, como la discriminación sin apellidos. Que Dios se apiade del juez, pues sus detractoras no van a hacerlo.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Mis buenos deseos

Para todos Uds., mis apreciados lectores:

Que el 2010 se les haga breve.

No se quejen de que no soy conciso (y original).

martes, 22 de diciembre de 2009

Cuento de navidad

Lleva encerrado más de tres horas en el coche, atrapado por el temporal. Aunque todavía le resta más de medio depósito de combustible, la tarde declina y nada invita a pensar que la carretera pueda despejarse ni que vaya a recibir alguna ayuda, perdido en esta comarcal. La nevada le forzó a detenerse en mitad de la cuesta, cuando lo hizo el auto que le precedía y fue incapaz de salir de los surcos de la rodada para rebasarlo. Unos minutos más tarde, apareció otro vehículo, el último que consiguió llegar hasta allí, el último confín de ninguna parte.

En lontananza, se divisa una pequeña construcción rústica, casi sepultada por la nieve. Cuando sospechó que de veras podía quedarse atascado, sopesó la posibilidad de acercarse hasta allí, pero no abrigaba la certeza de que estuviese habitada y distaba más de un kilómetro, campo a través. Además, en caso de que lo estuviese, ignoraba cómo podrían recibirle. A él mismo no le haría demasiada ilusión recibir la visita de un extraño, potencialmente hostil, cuando está a punto de anochecer. Entonces comienza a salir humo por la chimenea, despejando la mitad de las dudas. El conductor del vehículo precedente también ha debido reparar en esta circunstancia, porque sale del mismo y se dirige hacia la casa. Unos instantes después, el de atrás le sigue, y él mismo se apresura a imitarlos; no tiene claro si le darán cobijo, pero no quiere arriesgarse a llegar más tarde que los otros y que le digan que ya no pueden alojar a nadie más.

Sus improvisados compañeros se embozan en sus abrigos y bufandas para hurtarle algo del rostro al vendaval, que es capaz de introducirle nieve en los ojos y las orejas, a pesar de que se ha cubierto con la capucha y la sujeta cuanto puede con ambas manos. Cuando llaman a la puerta, al instante les invitan a pasar. Quien les ha franqueado la entrada es un inmigrante, en apariencia rumano, que apenas habla español. En su media lengua, parece que quiere preguntarles si alguno es médico. No terminan de comprender lo que ocurre hasta que les conduce al dormitorio, donde se encuentra su mujer, que ha roto aguas. Entonces repara en sus acompañantes y los reconoce al instante: uno de ellos es un político y otro un juez bastante mediático; ninguno le profesa excesiva simpatía, pues él es periodista y su grupo no ha tratado demasiado bien a ninguno de los dos.

En su juventud, fue socorrista de la Cruz Roja, e intenta recordar los rudimentos que le malenseñaron y nunca puso en práctica. El juez se erige en su improvisado ayudante y el político toma una de las manos de la mujer y trata – en vano, pues es evidente que no comprende nada- de tranquilizarla. Milagrosamente, sin duda porque apenas se han limitado a no entorpecer demasiado la labor de la naturaleza, el niño nace y parece encontrarse bien. El padre se lo agradece con efusión y después intenta darles a entender que lamenta no poder obsequiarles con nada, pues ellos mismos están atrapados y se han quedado sin comida. Entonces recuerda la cesta que le dieron esta tarde en redacción, y vuelve hasta el coche a por ella.

Mientras que el juez parte el lomo ibérico y el político busca unos vasos, descorcha la botella de cava.

– Bueno, aunque sólo sea por hoy, creo que podremos aparcar nuestras diferencias.

Tras brindar, Llamazares, Garzón y Miralles, se obsequian con un sincero y sorprendente abrazo fraternal.



PD: estos días me hallaré a caballo entre Aveinte (Ávila) y la oficina, así que disculpen si no actualizo el blog como les tengo habituados. Y, para los no españoles, el nombre de pila del periodista es Melchor, el del político Gaspar y el del juez Baltasar. Son personajes reales, bastante populares por estos lares, si bien dudo que fueran capaces de comportarse como en el cuento

viernes, 18 de diciembre de 2009

Ley de vida

Continúas conmigo porque nadie más recuerda la belleza de tu juventud. Porque sólo en mis ojos viejos están tus ojos jóvenes.

(Carlos Fuentes, "Todas las familias felices")

jueves, 17 de diciembre de 2009

Asuntos propios

Resulta llamativo reparar en cómo, a lo largo de los últimos tiempos, se ha convertido en práctica habitual llevar cualquier causa al terreno personal, reemplazando de este modo los razonamientos por emociones. Así, unas semanas atrás, escuchábamos a varios políticos nacionalistas (y no tanto) proclamar que una sentencia en contra del estatuto sería una afrenta para los catalanes, y, hace apenas unos minutos, un portavoz del gremio de taxistas afirmaba que la ley “omnibus” pretende humillarles.

Esta suerte de integrismo demuestra una innegable cerrazón, trasladando cualquier minucia al reducto donde nada es cuestionable y la menor disensión es considerada un atentado contra el honor. El hecho de que no permitamos que nadie discuta nuestros principios, en el fondo revela una evidente carencia de confianza en la solidez de los mismos.

Así nos va.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

El voto es el voto

ZP abandona la estrategia del “Sí, bwana” con el reino alauí, y se erige en defensor de la independencia del Sáhara, probando, una vez más, que le importa más arañar un voto que los intereses del estado.

Partiendo de que la apropiación del Sháhara fue un acto de taimado bandolerismo, perpetrado justo el momento más propicio, lo cierto es que, si lo consideran friamente, a los saharahuis les trae más cuenta integrarse de una vez en Marruecos que obtener la independencia, ya que, de asignarles un territorio, será el pedazo de desierto baldío que ahora ocupan.

martes, 15 de diciembre de 2009

Tácticas guerrilleras

Seguro que ustedes recuerdan algunas prácticas comerciales como aquella consistente en organizar una excursión para ver las casas colgantes de Cuenca y, a mitad de camino, efectuar una parada en un hotel, donde avispados comerciales trataban de embaucar a los incautos excursionistas para que adquiriesen un colchón de latex o una vaporeta.

Algo parecido es lo que pretendió hacer ayer el gobierno con los presidentes autonómicos. Por la mañana, al comenzar la reunión, no existía ninguna propuesta previa (se supone que, antes de celebrar una reunión así, debieran haberse producido multitud de negociaciones preliminares para acudir con un acuerdo casi consensuado), y, después de comer, les presentan un documento para que lo firmen, asumiéndolo en su totalidad y sin posibilidad de modificarlo.

Y, claro está, los que se han negado a firmarlo son unos irresponsables, unos antipatriotas y no tienen ningún sentido de estado. Pero lo más gracioso de todo es que mucha gente sigue dejándose embaucar por estas alharacas zapateristas.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Aforismo

Si te haces el tonto, es bastante probable que te tomen por tal.
Si te haces el listo, también.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Tres vidas de santos

Lo bueno que tiene ser un escritor de consolidada trayectoria y haber hecho rico varias veces a tu editor es que puedes sacar al mercado cualquier cosa que se te antoje. El propio autor reconoce que las tres obras que conforman el volumen, algunas más que otras, llevaban su tiempo durmiendo en el cajón (o en un recoveco del disco duro), y a buen seguro que su editor, que aguardaba impaciente el momento de volver a hacer caja con él, le pidió algo, y Eduardo Mendoza le ofreció esto, como le podía haber dado las sobras de la cena.

“La ballena”, la novela corta que encabeza el libro, es sin duda lo mejor del mismo. No es una obra maestra, ni por la que se recordará al autor, pero se lee bien. Los otros dos relatos, en realidad novelas hiperbreves, que integran la compilación (“El final de Duslav” y “El malentendido”), son obras menores y prescindibles, donde se hace patente que el autor hace aguas en cuanto que se sale de sus lugares comunes. A juicio de este pobre ignorante, Mendoza hace bueno lo que postula el protagonista del último relato cuando afirma que para él la literatura se reduce a mera forma, puro artificio.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Dinero no habrá, pero para tonterías…

Después de seguirle la corriente a la absurda (o sabe Dios qué) campaña de la OMS, ayer se pudo ver en televisión un anuncio que procuraba restarle importancia a la “gripa”, cómo no, rematado con la habitual coletilla “Gobierno de España”.

Un servidor se pregunta, dado que han metido la pata hasta el fondo pretendiendo que usemos mascarillas quirúrgicas y que nos restreguemos las manos con desinfectante industrial, si no les traería más cuenta quedarse calladitos, es un suponer.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Vecinos quisquillosos

Casi todo el mundo ha sufrido alguno de esos vecinos molestos, de esa clase que desconoce el término “estar al corriente de pagos” y acostumbra a erigirse en la mayor fuente de perturbaciones de la comunidad, circunstancia que no supone óbice para que exhiban por hábito quejarse de todo y de todos.

Si bien nadie se libra de los efectos nocivos de su compañía, siempre acostumbran a elegir una víctima predilecta, alguien que contemplan como su igual, si no su inferior, pero que, a sus ojos, disfruta de una existencia cómoda, regalada y, por supuesto, inmerecida, circunstancia que los convierte en el objeto primordial de sus iras.

Nosotros (España) somos la víctima; no se precisa demasiada perspicacia para averiguar la identidad de los vecinos quisquillosos.