El hombre, en la superficie de la tierra, no tiene derecho a dar la espalda e ignorar lo que sucede en el mundo.

Fiódor Dostoievski (El jugador)

domingo, 23 de marzo de 2008

Las interioridades

Las interioridades, el cuento que encabeza y da título a libro con el que Félix J. Palma ganó el Tiflos en el 2001, es uno de esos cuentos por los que muchos escritores, entre los que me incluyo, matarían a cambio de haberlos firmado, y lo que tiene más mérito (o más delito, según como se mire) es que el autor, cuando salió este libro, tenía apenas treinta años. El resto del conjunto no esta a la misma altura, es imposible ser sublime sin interrupción; aunque son magníficos cuentos, el primero les deja el listón demasiado alto.

A vueltas con este cuento, hace unos días comentaba en este blog (Sobre plagios ) que a Oscar Alonso Álvarez le acusaban, bastante acaloradamente, de haber plagiado a Las interioridades por meras similitudes formales y estilísticas; pues bien, uno de los cuentos del libro (En el tejado, el violinista) versa sobre un violinista y La Campanella, de Paganini, exactamente igual que uno de mis cuentos, que pena de concurso en concurso. Miedo me da como alguien se entere.

En cualquier caso, una lectura indispensable, sobre todo si eres uno de esos bichos raros que se aventuran a coger un libro de cuentos.

3 comentarios:

Mandarina azul dijo...

Hola, Juan Carlos, ha sido un placer visitarte. Repetiré, con tu permiso.

Eso sí, me río por no llorar. Acabo de ver que tu novela "Sombras chinescas" (¡hasta ahora incluso desconocía que el título de tu blog era también el título de tu novela!) fue finalista del Premio Planeta. Y yo hace nada poniendo a parir en la entrada que ya sabes de mi blog, los premios literararios de, en concreto, el Planeta...
¿Colaría si dijera que el hecho de que finalmente no ganaras demuestra mi teoría? ;)

Un beso y gracias por, en tus comentarios a la entrada de marras, no saltarme a la yugular, jaja... ay...

:)

Sombras Chinescas dijo...

Amiga Mandarina:

Recibo con sumo agrado todas las visitas, y estaré encantado de que repitas.

Mi experiencia en el Planeta es una prueba fehaciente de que la ignorancia lo puede todo. Yo mismo no puedo contemplarla sin la sonrisa en los labios y un cierto sonrojo, con los que se recucuerdan los pedados de juventud (en realidad, literariamente, eso era mi más tierna infancia).

Saludos.

Sombras en el corazón dijo...

Creo que es más fácil escribir un cuento que se parezca a otro que una novela, portadora de un montón de páginas para diferenciarse.

Siempre está patente el peligro de repetir algo que ya hemos leído y no nos acordamos, y también puede haber, (casualidades de la vida), dos individuos a los que se les ocurre la misma idea en dos puntos distintos del planeta...
Crucemos dedos. :0)
Un abrazo