El hombre, en la superficie de la tierra, no tiene derecho a dar la espalda e ignorar lo que sucede en el mundo.

Fiódor Dostoievski (El jugador)

lunes, 18 de octubre de 2010

Pitocracia

Lo acontecido en La plaza de España en Sevilla este fin de semana es la prueba fehaciente de que, a lo largo del año y medio que resta de legislatura (el mismo que ayer ZP se prometía tan feliz tras el pacto con el PNV), ningún dirigente socialista de una cierta enjundia va a poder acudir a acto público alguno cuya concurrencia no esté integrada en exclusiva por las bases más incondicionales del partido, obligándoles a recluirse, aún más, en sus habituales torres de marfil.

Resulta evidente que el rechazo al partido al gobierno ha crecido en los últimos tiempos. No me aventuraría a decir que es mayoritario, pero es notorio que se ha sumado al mismo ese pequeño porcentaje de la población al que le gusta tomar la calle, ese que le brindó su incondicional apoyo hasta que la crisis dejó de poder negarse y manifestó un silencio vergonzante hasta que ZP anunció su política de austeridad a base de recortes sociales. Y no está integrado por radicales de extrema derecha, como afirmaron los afines al gobierno tras la pitada del 12-O.

Mientras ZP saca pecho por el año y medio de prórroga, Urcullu ya habla sin muchos rodeos acerca de paz y negociaciones, por lo que buena parte de la ciudadanía comienza a temerse que el contrato que han firmado cuenta con mucha más letra pequeña de el ejecutivo está dispuesto a admitir.

9 comentarios:

J. G. dijo...

Estas masas protestonas son las suyas, sus funcionarios y trabajadores, los que siempre les votamos, en esta protesta deberían fijarse más que en la de Madrid, los de Madrid no eran los suyos (fuese o no preparado), lo de Sevilla sí son los suyos (fuese o no también preparado).

Se debería tomar nota cuando la izquierda está cabreada.

Sombras Chinescas dijo...

Por mucho que la prensa afecta al gobierno se empeñe en postularlo, los pitos de Madrid no fueron obra de ultras, ya quisiera contar la ultraderecha con tantos adeptos. Hace un par de años, paseaba por el palacio real un 20N (sin haberme percatado de qué día era) y el número de ultras que allí se juntaban no llegaba al centenar ni contándolos dos veces.

Hay mucha gente cabreada con Zapatero, gente que le ha votado y gente que no le votaría ni borracha, pero en particular funcionarios y pensionistas de todos los colores, los últimos damnificados, y resulta demasiado simplista decir que la gente que le abucheó en Madrid eran los de ultraderecha (lo afirma alguien que no asistió al evento).

Saludos.

mujer prevenida vale por dos dijo...

Desde que mi madre dejó de escribirme en la suela del zapato mi nombre y el número de teléfono de casa por si me perdía YO NO SOY DE NADIE soy mia y solo mia, y que ningún atajo de sinvergüenzas se atreva con mi voto a luego "joderme"; porque claro entonces ME VAN A OIR.
En las urnas, pero si los pillo por la calle también.

Martha Cecilia Cedeño Pérez dijo...

Las palabras a veces también se convierten en cuchillos...
Es reconfortante leer blogs como el tuyo: una mirada distinta a la cosa política y sus recovecos.
Gracias por tu comentario,
Martha

Sombras Chinescas dijo...

Cauta y valiosa mujer:
El problema, disculpen si ya lo he dicho varias veces, es que aquí la gente es de un partido como quien es de un equipo de fútbol o de una cofradía de nazarenos, algo más próximo a los sentimientos que al sentido práctico. Aquí se da el voto en lugar de prestarlo, y los políticos lo saben, así como saben que para la mayoría son iconos en lugar de administradores electos.
Así nos va.

Martha:
Bienvenida a estos lares.

Saludos a todos.

Mery dijo...

Lo de la letra pequeña es mas cierto que amanece cada mañana. La trastienda de Zapatero y sus artimañanas tienen que acabar pasándole factura, jopé, si no, estamos apañados. Yo confío en ello plenamente.
Un abrazo

Sombras Chinescas dijo...

De momento, la factura de sus artimañas la pagamos los de siempre.

Saludos.

Lisset dijo...

El problema que yo veo fundamental con la política es que la gente una vez se apalanca con un partido político y decide que eso es lo que él es, siente apego por, o se ve políticamente y socialmente correcto o conveniente.. pues ya pueden llovor croquetas que no los castigan en las urnas y cambian por otro para variar, como mucho se abstienen, así van las cosas... Ni que no se pudiera cambiar de opinión o dejar que otros prueben si lo pueden hacer mejor.

Sombras Chinescas dijo...

Los políticos cuentan con que un 80% de su electorado es cautivo; si no, se comportarían de otro modo.

Saludos.