ZP cumple hoy diez años al frente de su partido. Recuerdo que, entonces, todos dábamos por supuesto que se trataba de un tipo gris y anodino que habían colocado en el puesto para perder unas elecciones en cuyo resultado no cabía alentar la menor esperanza.
Es cierto que no atraviesa sus mejores momentos, maniatado por el nacionalismo radical que él mismo ha alentado en su partido y por el chantaje al que pretenden someterle los vascos si quiere contar con su apoyo, y con el país sumido en la peor crisis que se haya conocido desde la posguerra, en buena medida ocasionada por su pasividad y su negación de la realidad.
No obstante, también es cierto que “ese Bambi de acero”, tal como le calificó Guerra, le ha cortado las piernas a todos los que le encumbraron al cargo con las esperanza de sucederle tras las elecciones, y que ha tenido buen cuidado, con la excepción de sus dos rotwailers personales, Rubalcaba y Blanco, de que no medraran en el partido más que personajes aún más vacuos y anodinos que él mismo, por lo que el vacío tras su segura partida se antoja desolador, haciendo buena la máxima del otro Guerra, Gerrita, el torero: “Después de mí naide”.
Admito que parece que fue ayer, pero también que estos diez años, en particular los últimos seis, en los que ha detentado el poder, se antojan interminables, si bien nada en comparación con los dos que restan en el improbable caso de que agotara la legislatura.
jueves, 22 de julio de 2010
miércoles, 21 de julio de 2010
La soledad del gobernante de fondo.
No quieren a ZP en Rodiezmo. Posiblemente, él tampoco deseara ir, y le presentan la ocasión en bandeja. A decir verdad, da la impresión de que no le complaciese mostrarse en público, al menos entre multitudes, como lo prueba lo que menudean sus apariciones. Y este hecho no sólo obedece al temor a ser abucheado, ni a que se sienta dolido por haber perdido el amor del pueblo, sino porque sufre el síndrome que la Moncloa, que ya padecieran en su día González y Aznar tras ser reelegidos, una dolencia que se manifiesta en el distanciamiento entre el gobernante y su pueblo, al que contempla como una grey de la que el pastor se ocupa, pero con la que no se mezcla.
lunes, 19 de julio de 2010
Caídos del cielo
No siempre resulta sencillo sustraerse a los prejuicios, si bien se antoja una tarea imposible cuando te encuentras con alguien que parece haber nacido de pie, un tipo al que bautizaron Jorge y se hace llamar Ray para disfrutar de un nombre mestizo y pleno de sonoridad, al estilo de Truman Capote. No es fácil sentir simpatía por alguien con un aspecto a mitad de camino entre bohemio y moderno por quien las grandes editoriales parecen sentir debilidad, por un afortunado que se acuesta con cantantes famosas y top models, y reside en Nueva York.
Por eso admito que me enfrenté a la segunda novela de Ray Lóriga con un buen cargamento de prevenciones y juicios previos, aunque los abandoné casi de inmediato, ya que el comienzo me sorprendió gratamente, por más que la obra exhibiera ese estilo ascético y casi telegráfico que se impuso hace unos años, cuando se trataba de trasponer aquí la escritura de los cuentistas norteamericanos. No obstante, ahí quedó todo, pues el argumento se demostró vacuo y artificioso, al igual que los personajes, y resulta evidente que se empeña en extender hasta casi doscientas páginas una historia que apenas daría para veinte.
Hace tiempo afirmé que el éxito es el peor enemigo del escritor en ciernes (puede que de cualquiera), y este libro no redunda sino en reafirmar mi convencimiento. Cuando te publican cualquier cosa que escribas, no existe razón alguna para mejorar.
Por eso admito que me enfrenté a la segunda novela de Ray Lóriga con un buen cargamento de prevenciones y juicios previos, aunque los abandoné casi de inmediato, ya que el comienzo me sorprendió gratamente, por más que la obra exhibiera ese estilo ascético y casi telegráfico que se impuso hace unos años, cuando se trataba de trasponer aquí la escritura de los cuentistas norteamericanos. No obstante, ahí quedó todo, pues el argumento se demostró vacuo y artificioso, al igual que los personajes, y resulta evidente que se empeña en extender hasta casi doscientas páginas una historia que apenas daría para veinte.
Hace tiempo afirmé que el éxito es el peor enemigo del escritor en ciernes (puede que de cualquiera), y este libro no redunda sino en reafirmar mi convencimiento. Cuando te publican cualquier cosa que escribas, no existe razón alguna para mejorar.
jueves, 15 de julio de 2010
La honradez de los políticos
Partiendo de que uno no puede otorgar crédito por completo a lo que ve en internet, está información, que aparece en infinidad de páginas, asegura que la esposa de Montilla, que según esas mismas fuentes no contaría siguiera con el bachillerato, disfruta de 16 altos cargos. Este desmentido asegura que apenas ostenta 11, una cifra ridícula para tan meritoria formación, e incluso fuentes como el diario ABC se hacen eco de la noticia.
Todo el mundo sabe que las empresas públicas, cajas y similares son los abrevaderos donde se pagan los favores políticos, y ningún partido dice, y mucho menos hace, nada al respecto, porque ninguno está libre de pecado, aunque este caso resulta particularmente llamativo.
No podemos recortar los sueldos de los funcionarios y congelar las pensiones, y a la vez seguir permitiendo semejante saqueo corsario a las arcas públicas. Doy mi voto al que se comprometa a cortar de raíz este mangoneo.
Todo el mundo sabe que las empresas públicas, cajas y similares son los abrevaderos donde se pagan los favores políticos, y ningún partido dice, y mucho menos hace, nada al respecto, porque ninguno está libre de pecado, aunque este caso resulta particularmente llamativo.
No podemos recortar los sueldos de los funcionarios y congelar las pensiones, y a la vez seguir permitiendo semejante saqueo corsario a las arcas públicas. Doy mi voto al que se comprometa a cortar de raíz este mangoneo.
lunes, 12 de julio de 2010
La silla del águila
¿Qué le falta a la novela del mejicano Carlos Fuentes para que pueda ser considerada una obra maestra? La respuesta es bien sencilla: absolutamente nada.
Cuenta con una nutrida panoplia de personajes, densos y repletos de matices; también con un privilegiado escenario de fondo, la particular y nada sencilla política mejicana en un supuesto futuro a diez años vista, diecisiete desde que el libro saliera de la imprenta; y ante todo con una trama elaborada con el detalle y la prolija complejidad de la filigrana charra, además de un final de impacto, pero también abierto, que permite la posibilidad de una continuación.
La ejecución también resulta fresca e innovadora; la obra se aborda desde el estilo epistolar, circunstancia que le permite contar con la subjetividad que otorga la primera persona en una narración coral y polifónica.
Un libro para disfrutar, releer y recordar.
Cuenta con una nutrida panoplia de personajes, densos y repletos de matices; también con un privilegiado escenario de fondo, la particular y nada sencilla política mejicana en un supuesto futuro a diez años vista, diecisiete desde que el libro saliera de la imprenta; y ante todo con una trama elaborada con el detalle y la prolija complejidad de la filigrana charra, además de un final de impacto, pero también abierto, que permite la posibilidad de una continuación.
La ejecución también resulta fresca e innovadora; la obra se aborda desde el estilo epistolar, circunstancia que le permite contar con la subjetividad que otorga la primera persona en una narración coral y polifónica.
Un libro para disfrutar, releer y recordar.
martes, 6 de julio de 2010
Usar y tirar
Si algo ha de caracterizar a esta sociedad del S XXI que nos corresponde vivir, será el carácter efímero y perecedero de cuanto crea, ese espíritu de un sólo uso que parece impregnar todo lo que produce ¿Recuerda alguien cuándo fue la última vez que llevó a reparar una televisión o una cámara fotográfica?
Y no sólo se trata de artículos de consumo, sino que creamos mitos desechables (el paradigma Chiquilicuatre); incluso la literatura se comporta como producto de temporada, y resulta complicado que un título permanezca en los anaqueles (ya no hablo de los escaparates) de las librerías más que unas pocas semanas.
Todo esto viene a cuento de que después de encargar “El coleccionista de cabezas reducidas” y “Ejecutar a Schubert” en la casa del libro y unilibro, respectivamente, al cabo de unas semanas, en ambos casos me han indicado que los libros no se encuentran disponibles. Supongo que me tendré que quedar con la curiosidad, ya que tampoco son títulos que se encuentren con facilidad en las librerías. Podríamos denominar esto como “la maldición del autor contemporáneo”.
Y no sólo se trata de artículos de consumo, sino que creamos mitos desechables (el paradigma Chiquilicuatre); incluso la literatura se comporta como producto de temporada, y resulta complicado que un título permanezca en los anaqueles (ya no hablo de los escaparates) de las librerías más que unas pocas semanas.
Todo esto viene a cuento de que después de encargar “El coleccionista de cabezas reducidas” y “Ejecutar a Schubert” en la casa del libro y unilibro, respectivamente, al cabo de unas semanas, en ambos casos me han indicado que los libros no se encuentran disponibles. Supongo que me tendré que quedar con la curiosidad, ya que tampoco son títulos que se encuentren con facilidad en las librerías. Podríamos denominar esto como “la maldición del autor contemporáneo”.
miércoles, 30 de junio de 2010
La ley de la relatividad
Nuestros políticos parecen haber postulado una nueva variante de la famosa teoría, pero que nada tiene que ver con velocidades relativas (o quizá sí: la velocidad con la que pierden el juicio). De otro modo no podría comprenderse que, de forma sospechosamente unánime, todos los miembros del ejecutivo recalquen lo poco que desautoriza del estatuto catalán la sentencia del constitucional (también conocida como el parto de la burra) y se empeñen en mostrar este hecho como un fracaso de la oposición, y, por otra parte, el presidente Montilla, perteneciente al mismo partido y que haciendo honor al apellido parece haberse "amontillado", amenace con echarse al monte y abogar por la insurrección ciudadana.
Mientras tanto, nos suben el IVA y el gas, y la economía está como está, prueba irrefutable de que el afán de los políticos y lo que de verdad le importa (o debiera importarle, vaya usted a saber) al ciudadano cada vez se perfilan como espacios más disjuntos.
Mientras tanto, nos suben el IVA y el gas, y la economía está como está, prueba irrefutable de que el afán de los políticos y lo que de verdad le importa (o debiera importarle, vaya usted a saber) al ciudadano cada vez se perfilan como espacios más disjuntos.
lunes, 28 de junio de 2010
La delgada línea roja

En los últimos tiempos, oigo hablar a políticos de uno y otro signo de “la línea roja” en alusión a una suerte de límite moral que no se puede traspasar, y no deja de sorprenderme la facilidad con la que se tornan de uso común los errores de toda índole entre la caterva de iletrados que integran nuestra casta (sí, no he querido decir clase) política.
No albergo ninguna duda de que ni uno solo de los que pone la fase en su boca a la menor oportunidad ignora por completo el origen de la misma, acuñada por Howard Russel durante el asalto a Sebastopol (aunque la hizo popular la película protagonizada por Sean Penn) en referencia a la hilera de soldados escoceses dispuestos en formación de a dos, así como su verdadero significado, que hace referencia a la delgada línea que separa el heroísmo de la locura. No obstante, lo que más me sorprende es que nadie ridiculice a estos catetos y, muy al contrario, todo el mundo, periodistas incluidos, comience a imitarlos. Así nos luce el pelo.
viernes, 25 de junio de 2010
Accesinato medieval
En esta ocasión, se trata de un cuento realmente antiguo, en concreto el segundo que escribió un servidor, casi en la misma edad media en la que está ambientado, así que es de rigor que lo juzguen con la requerida indulgencia.
Pueden leerlo aquí.
Pueden leerlo aquí.
lunes, 21 de junio de 2010
Esteparios
La novela breve de bilbaíno Oscar Alonso Álvarez se lee con fruición en un par de horas, y sus noventa y seis páginas parecen hacerse muchas menos. El tema central de la obra, las andanzas de un asesino a sueldo, no se antoja demasiado original, pero la ejecución de la trama, sostenida con intensidad y tempo de cuento, resulta fresca y absorbente. Es cierto que me hubiera gustado un final menos convencional, pero, como dijo Joe E. Brown en la escena de “Con faldas y a lo loco”: “nadie es perfecto”
Otrosí
El libro de relatos, con el que Alfonso Martínez Mena ganó una de las primeras ediciones de prestigioso premio Tiflós, deja bastante que desear. Es cierto que el autor maneja con excelencia el ritmo narrativo, y que exhibe una admirable facilidad para atrapar en sus páginas personajes y situaciones, pero el resultado final, una serie de estampas impresionistas, no es lo que un servidor espera hallar cuando lee cuentos.
Tras mi anterior experiencia con el autor, no pensaba leer nada más del mismo, pero, al comprobar que se trataba de la obra que le había valido el Tiflos, no pude sustraerme a la tentación. Justo antes de este volumen, leí una obra crítica y antológica editada por Castalia Didáctica sobre el cuento español de 1940 a 1980, y parece evidente que el escritor Murciano es más tributario de las fuentes de la corriente realista imperante en aquellos tiempos que del conjunto de autores que revolucionaron el género (Borges, Cortazar, Carver, Ford…) y que han hecho de él lo que es en la actualidad. Por una vez, se puede negar la máxima manriquiana: “cualquier tiempo pasado fue mejor”.
Tras mi anterior experiencia con el autor, no pensaba leer nada más del mismo, pero, al comprobar que se trataba de la obra que le había valido el Tiflos, no pude sustraerme a la tentación. Justo antes de este volumen, leí una obra crítica y antológica editada por Castalia Didáctica sobre el cuento español de 1940 a 1980, y parece evidente que el escritor Murciano es más tributario de las fuentes de la corriente realista imperante en aquellos tiempos que del conjunto de autores que revolucionaron el género (Borges, Cortazar, Carver, Ford…) y que han hecho de él lo que es en la actualidad. Por una vez, se puede negar la máxima manriquiana: “cualquier tiempo pasado fue mejor”.
jueves, 17 de junio de 2010
La entelequia europea
A despecho de la abolición de fronteras y de la moneda única, la Unión Europea le suele hacer poco honor al nombre y, a la menor ocasión, los países miembros se apresuran a correr en pos de su propio provecho, aunque sea a costa de causar a otro un grave quebranto, en especial cuando se escucha tintinear el vil metal, tal como lo ha probado la canciller alemana y la prensa de su país al completo, que no ha demostrado reparos en actuar como vocera y mamporrera de la mandataria.
Parece poco verosímil que con estos mimbres se pueda urdir el trenzado del cesto europeo y, a la vista de los hechos, cómo se le va a poder reprochar a los nacionalistas su egoísmo, pues no hacen más que obrar del mismo modo, si bien a menor escala.
Cuando las cosas marchan como la seda, es muy sencillo comportarse civilizadamente, pero es avistar las penurias en lontananza y todos, nuestros mandatarios los primeros, nos apresuramos a sacar el animal superviviente que llevamos dentro y que nunca acabamos de desterrar.
Parece poco verosímil que con estos mimbres se pueda urdir el trenzado del cesto europeo y, a la vista de los hechos, cómo se le va a poder reprochar a los nacionalistas su egoísmo, pues no hacen más que obrar del mismo modo, si bien a menor escala.
Cuando las cosas marchan como la seda, es muy sencillo comportarse civilizadamente, pero es avistar las penurias en lontananza y todos, nuestros mandatarios los primeros, nos apresuramos a sacar el animal superviviente que llevamos dentro y que nunca acabamos de desterrar.
lunes, 14 de junio de 2010
Dos menciones, dos
Del II certamen internacional de microficción Garzón Céspedes :premio extraordinario de dicho y premio especial de pensamiento, por supuesto meramente honoríficas y sin otra compensación que la inflación del ego del autor, pero que servidor, que está en la literatura para dejarse la vida, no para ganársela, recibe con alborozo inenarrable.
Y disculpen mis visitantes habituales que no les atienda como merecen, pero el trabajo no me deja más tiempo.
Y disculpen mis visitantes habituales que no les atienda como merecen, pero el trabajo no me deja más tiempo.
viernes, 11 de junio de 2010
El fin de los días
El hecho de que ZP, profeta laico donde los haya, se decida a visitar al sumo pontífice parece extraído de una profecía de Nostradamus, si bien tiene todo el aspecto de ser un guiño para arañar votos de este personaje nihilista y derivador, que no cuenta con más aspiraciones que la de perpetuarse en el cargo.
Y el desplante de Berlusconi, un tipo chusco y tabernario incomprensiblemente elevado a presidente, por una parte entroniza al nuestro como San ZP Bueno Martir, y por otro corrobora su insignificancia política y personal, ya que todos los perdonavidas, como el presidente italiano, sólo se atreven a alardear con el más alfeñique de la clase.
Y el desplante de Berlusconi, un tipo chusco y tabernario incomprensiblemente elevado a presidente, por una parte entroniza al nuestro como San ZP Bueno Martir, y por otro corrobora su insignificancia política y personal, ya que todos los perdonavidas, como el presidente italiano, sólo se atreven a alardear con el más alfeñique de la clase.
miércoles, 2 de junio de 2010
Ventajas de viajar en tren
Este libro de Antonio Orejudo, que cayó en mis manos por mera casualidad, ha constituido una de las lecturas más estimulantes de los últimos tiempos. Su originalidad es arrolladora, el sentido del humor permanente, y el estilo innovador (llegué a contar siete voces de narrador anidadas una dentro de otra), y me sorprende sinceramente que el autor no goce de más renombre y cuente con tan poca obra impresa, que un servidor se va a dedicar a escarbar con ansioso afán.
lunes, 24 de mayo de 2010
Meterle mano a la caja
El caso de Cajasur, que no va ser el último, y que va a costar al contribuyente la mitad de lo que ZP planea ahorrar con sus recortes sociales, pone en evidencia la urgencia perentoria de reformar el sistema de cajas. Dejar el sistema tal como está no solo es equivalente a permitir la entrada del zorro en el gallinero, sino que supone concederle la administración del mismo.
Nadie ignora que políticos y mandarines locales de todos los colores mangonean en sus consejos de administración, por lo que resulta preciso un acuerdo, de al menos los dos principales partidos, y no sólo para fusionarlas, sino para profesionalizarlas, despolitizarlas y que, en lugar de un botín electoral, pasen a ser lo que siempre debieran haber sido (y nunca se han aproximado al concepto): una banca social.
Nadie ignora que políticos y mandarines locales de todos los colores mangonean en sus consejos de administración, por lo que resulta preciso un acuerdo, de al menos los dos principales partidos, y no sólo para fusionarlas, sino para profesionalizarlas, despolitizarlas y que, en lugar de un botín electoral, pasen a ser lo que siempre debieran haber sido (y nunca se han aproximado al concepto): una banca social.
viernes, 21 de mayo de 2010
Adiós ZP
Desde que la crisis comenzara a perfilarse en el horizonte, antes de las últimas elecciones, ZP ha sustentado su política en la mentira: primero negando su existencia (¿Recuerdan Uds. esa campaña electoral, en la que se tildaba de antipatriota a cualquiera que anunciara la inminente crisis, y aquel debate entre Solbes y Pizarro que, según el electorado [prueba irrefutable de que es cualquier cosa salvo inteligente], ganó el primero?), y después actuando (de cara a sus incondicionales) justo en la forma contraria a la que todos los organismos económicos patrios e internacionales, incluso el más llano sentido común, indicaban que debía hacerse. ZP se había abandonado a una alocada carrera hacia delante, irrefrenable y cuesta abajo, en la que la única forma de detenerse era tropezando, como acaba de hacer.
Y nadie le va a echar una mano, porque el fracaso, esa criatura bastarda, lo ha convertido en un apestado, comenzando por su propio partido, en el que nadie con las más mínimas aspiraciones querrá asociarse a su imagen en hundimiento, siguiendo por la oposición, a la que desde sus comienzos en el poder ha querido castigar con una suerte de “moving” político, y acabando con sus eventuales socios, que en cada ocasión le vendieron su apoyo a cambio de prebendas, y es posible que sigan haciéndolo, pero con un mohín de asco de cara a mantener la imagen frente a sus electores.
Tras el empate técnico que anunciaba el CIS pocos días atrás, ha bastado el anuncio de las primeras medidas para que caiga diez puntos, y su declive no ha hecho sino comenzar. ZP ha sido un gran embaucador que sistemáticamente ha negado la realidad y, contra toda lógica, ha sido respaldado por un electorado que necesitaba creerle más de lo que él precisaba que le creyeran. Pero ahora ha quedado en evidencia, y su deterioro apenas acaba de iniciarse. Y si fuera un poco inteligente o tuviera un mínimo de sentido de partido (vean que no oso decir de estado), convocaría elecciones de inmediato para minimizar la debacle de su sucesor, pero sería demasiado generoso suponerle incluso esa mínima grandeza: den por seguro que adelantará las elecciones, pero lo hará cuando no le quede otra alternativa.
Y nadie le va a echar una mano, porque el fracaso, esa criatura bastarda, lo ha convertido en un apestado, comenzando por su propio partido, en el que nadie con las más mínimas aspiraciones querrá asociarse a su imagen en hundimiento, siguiendo por la oposición, a la que desde sus comienzos en el poder ha querido castigar con una suerte de “moving” político, y acabando con sus eventuales socios, que en cada ocasión le vendieron su apoyo a cambio de prebendas, y es posible que sigan haciéndolo, pero con un mohín de asco de cara a mantener la imagen frente a sus electores.
Tras el empate técnico que anunciaba el CIS pocos días atrás, ha bastado el anuncio de las primeras medidas para que caiga diez puntos, y su declive no ha hecho sino comenzar. ZP ha sido un gran embaucador que sistemáticamente ha negado la realidad y, contra toda lógica, ha sido respaldado por un electorado que necesitaba creerle más de lo que él precisaba que le creyeran. Pero ahora ha quedado en evidencia, y su deterioro apenas acaba de iniciarse. Y si fuera un poco inteligente o tuviera un mínimo de sentido de partido (vean que no oso decir de estado), convocaría elecciones de inmediato para minimizar la debacle de su sucesor, pero sería demasiado generoso suponerle incluso esa mínima grandeza: den por seguro que adelantará las elecciones, pero lo hará cuando no le quede otra alternativa.
jueves, 20 de mayo de 2010
Queremos tanto a Glenda
A pesar de que el cuento que presta su nombre al volumen casi parece obra de Borges (una especulación intelectual de las que tanto le gustaban a su paisano, que a un servidor le trae a la cabeza “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”), la compilación refleja a la perfección la esencia de Cortázar en su apogeo, un muestrario de sus obsesiones y elementos recurrentes. Leyéndolo, no resulta difícil intuir por qué la narrativa actual, muy en particular la breve, le debe tanto.
lunes, 17 de mayo de 2010
Incidentario
Cuando saqué de la biblioteca pública este libro de Alfonso Martínez Mena, tenía la impresión de ser una suerte de Indiana Jones desenterrando un tesoro sepultado, pues el volumen, cuyas hojas amarillentas evidenciaban que llevaba muchos años en la sala, posiblemente desde su publicación, en 1986, no había sido prestado a nadie.
Abordé sus páginas con ansiosa premura, si bien me aguardaba la decepción, porque estoy casi seguro que, a día de hoy, ninguno de los relatos que integran el volumen, algunos ganadores de diversos certámenes de la época, hubiera superado la criba previa del certamen al que da nombre el autor. Es recurrente en sus textos una prosa prolija, demasiado apego por la descripción que poco aporta al hilo narrativo, y alguna anécdota final para culminarlos, y muy difícilmente podrían asimilarse al torrente de acción que debiera caracterizar al cuento canónico.
Me supuso trabajo acabar las pocas páginas del volumen y, para desintoxicarme, me apresuré a cambiarlo por un libro de Cortázar.
Abordé sus páginas con ansiosa premura, si bien me aguardaba la decepción, porque estoy casi seguro que, a día de hoy, ninguno de los relatos que integran el volumen, algunos ganadores de diversos certámenes de la época, hubiera superado la criba previa del certamen al que da nombre el autor. Es recurrente en sus textos una prosa prolija, demasiado apego por la descripción que poco aporta al hilo narrativo, y alguna anécdota final para culminarlos, y muy difícilmente podrían asimilarse al torrente de acción que debiera caracterizar al cuento canónico.
Me supuso trabajo acabar las pocas páginas del volumen y, para desintoxicarme, me apresuré a cambiarlo por un libro de Cortázar.
miércoles, 12 de mayo de 2010
La tijera europea
ZP anuncia los primeros recortes impuestos por Europa, y arranca por donde es más fácil (y más impopular: agárrese las encuestas Sr. presidente) hacerlo: las retribuciones que paga el estado. No hubiera estado de más que, aunque fuera a título testimonial, hubiera anunciado la desaparición del ministerio de igualdad. Dedicar un ministerio a la igualdad es como dedicárselo a los buenos propósitos o a la pureza de pensamiento, pero este, en concreto, cada vez que se deja oír es para anunciar una nueva idea peregrina (hay quien ya las denomina bibianadas).
Y ya metidos en harina y con la excusa de la crisis, sería soberbio que le metiese mano al derroche administrativo autonómico (de ahí se puede recortar más que del sueldo de los funcionarios), pero mucho me temo que van a faltar bemoles.
Y ya metidos en harina y con la excusa de la crisis, sería soberbio que le metiese mano al derroche administrativo autonómico (de ahí se puede recortar más que del sueldo de los funcionarios), pero mucho me temo que van a faltar bemoles.
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